EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Las primeras luchas organizadas del feminismo socialista


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

A pesar de las ideas de Bebel, las mujeres socialistas constataron que para muchos de sus camaradas de lucha y para las direcciones de los sindicatos y primeros partidos socialistas la cuestión femenina no estaba siendo prioritaria o no se incorporaba debidamente a la lucha general. Eso provocó que comenzaran a movilizarse y a organizarse, reuniéndose para discutir sus problemas. En este sentido, la figura de Clara Zetkin (1857-1933) es fundamental.

Zetkin fue una de las primeras mujeres que ingresaría en los mismos inicios de la Socialdemocracia alemana, porque en 1878 entraría en el SAP que, como sabemos, luego en 1890 pasó a ser conocido como el SPD, es decir el Partido Socialdemócrata Alemán. Teniendo que huir de Alemania por la persecución de Bismarck a los socialistas, estuvo en Zúrich donde entró en contacto con líderes de la importancia de Plejánov y Vera Zasúlich. Luego en París pudo conocer tanto el anarquismo como el marxismo a través de Jenny y Laura Marx, Paul Lafargue y Jules Guesde. Estuvo en la fundación de la Segunda Internacional, y ya en ese momento comenzó claramente su intenso compromiso por la emancipación de la mujer desde las premisas socialistas. En el informe que redactó para el Congreso fundacional trató de la imperiosa necesidad de que se abordase la licha de las mujeres por parte de los partidos socialistas, y de que había que ganarse a las mujeres obreras, marcando claramente la diferencia con el sufragismo. En ese sentido, años después, en 1921 y ya en el seno de la Internacional Comunista, recordó a través de su documento, Directrices para el movimiento comunista femenino, que en la Segunda Internacional se había tolerado que las organizaciones inglesas lucharan por la introducción del voto femenino restringido, pero que de haberse conseguido solamente hubiera aumentado el poder político de los poseedores y reforzado la resistencia contra el reconocimiento del sufragio universal pleno. Pero, sobre todo, criticó que tanto el socialismo belga como el austriaco se habían negado a incluir en sus luchas por el derecho al voto, la reivindicación del sufragio femenino.

Un momento importante para imbricar la lucha por la emancipación de la mujer a la causa socialista ocurrió en el Congreso de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1900, donde intervino la socialista alemana. Zetkin participó en la quinta sesión del Congreso justo después de tratarse de la continuación de la lucha por la jornada de las ocho horas. Zetkin expresó que hablaba en nombre de sus compañeras alemanas a favor de la limitación legal del trabajo. Defendió la idea de que esa limitación de la jornada laboral era la base de todo progreso social. Además, consideró que el día que se conquistara este objetivo seguirían después el resto de libertades.

Pero era necesaria la igualdad absoluta entre el hombre y la mujer. Para conquistarla era preciso luchar por conseguir una mayor protección de la mujer en comparación con la que había que lograr para el hombre, porque siempre se encontraba en una situación de inferioridad frente al segundo en el capitalismo, mayor explotador por “su debilidad y su modestia”.

Zetkin recordó a los delegados que la mujer era quien daba la vida, las generaciones del porvenir, y si el proletariado tenía que cumplir su misión histórica en relación con su emancipación, debía nacer sano, y solamente se conseguiría con esa protección. Debemos recordar el empeño socialista por la defensa y protección de la maternidad, luchando en casa país por el establecimiento de seguros sociales en ese sentido.

Zetkin estuvo en la organización de la primera Conferencia Internacional de la Mujer en agosto de 1907, acontecimiento clave en la Historia del feminismo socialista, precisamente, por ser la primera. En la misma fue elegida como secretaria. La Conferencia reunió a delegadas de quince nacionalidades, en ninguno de los cuales estaba reconocido el sufragio femenino, excepto en Finlandia. En la Conferencia se leyeron distintos informes de las primeras organizaciones de mujeres socialistas, insistiendo en la imbricación de la lucha por la emancipación femenina con la de la clase trabajadora, en la doble lucha que defendía el socialismo, es decir, política y socioeconómicamente, con los partidos y los sindicatos.

El mensaje de la Federación de Trabajadoras suecas, firmado por Anna Sherky, Gertrud Mansen, Ruth Gustafson, Miss Lindley y Alma Tengdhal, explicaba que las mujeres suecas intentaban seguir el ejemplo del trabajo que estaban realizando en los demás países las mujeres socialdemócratas, y por ello se estaba intentando desplegar una red de clubes de mujeres socialdemócratas y de sindicatos por toda Suecia porque se reconocía que la mujer debía tomar parte activa en la lucha del proletariado por su emancipación. Las trabajadoras suecas afirmaban, por fin, que era necesaria la unión internacional con sindicatos y partidos porque todos estaban sometidos a la misma opresión y, por lo tanto, los intereses eran comunes.

Por su parte, la Liga Laborista Femenina de Inglaterra, organización fundada en 1906, se estaba encargando de organizar a las mujeres obreras para trabajar en unión con el Partido Laborista y conseguir representación parlamentaria y en el poder local. En ese momento ya contaba con veinticinco comités, había celebrado conferencias y realizando propaganda activa en favor de los laboristas.

En la Conferencia la Liga estuvo representada por Mary McPherson. En la Conferencia aprobaron varias resoluciones. Seguramente la primera fue la que trataba de la reivindicación del derecho al voto. En la misma se afirmaba que el voto activo y pasivo (poder ser elegidas) significaría para todo el sexo femenino la mayoría social sin diferencias de clase, y en la práctica se convertiría en un medio de participación en el poder político con el fin de poner fin a los obstáculos legales y sociales que se oponían al libre desarrollo y a las actividades de las mujeres. Esta resolución también trató de la diferencia con el feminismo considerado como burgués, siguiendo los principios de la lucha de clases. Las mujeres proletarias no debían confiar más que en su propia fuerza y en la de su clase para la conquista de los derechos de la ciudadanía. Además, el movimiento de las mujeres socialistas rechazaba el derecho al sufragio limitado para las mujeres porque eso se consideraba hasta un insulto a la emancipación política de las mujeres. La lucha era por el sufragio universal para todas las mujeres. Dicha lucha, se insistía, no debía ser en alianza con las feministas burguesas sino junto con los partidos socialistas que defendían el sufragio de las mujeres como una de las reivindicaciones más importantes para democratizar el derecho al voto. En consecuencia, era deber de dichos partidos socialistas luchar con toda la energía a favor del sufragio universal para todas las mujeres. En la lucha por conseguir el derecho al sufragio debían incluir el derecho a ese sufragio para las mujeres. En el caso de los países donde la democratización del sufragio universal masculino se había logrado o estaba muy avanzada, los partidos socialistas estaban llamados a entablar la lucha por el sufragio universal femenino. Y en esas luchas, era deber de las mujeres socialistas organizadas participar con todas sus fuerzas.

En la Segunda Conferencia, celebrada en 1910, consiguió que se aprobase la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Poco a poco, el socialismo europeo incorporó la lucha por la emancipación de la mujer a sus programas políticos y sindicales, pero no sin algunas reticencias y dificultades.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.