El enfrentamiento entre el absolutismo y el liberalismo en Portugal. Segunda Parte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Durante los seis años de gobierno absolutista del regente Miguel, los liberales portugueses tuvieron que exiliarse por miedo a la represión. La reina María fue enviada desde Brasil a Gran Bretaña para estar más cerca de sus partidarios. También se envió desde Brasil dinero para organizar la oposición liberal.
El emperador Pedro abdicó y se trasladó a Normandía en junio de 1831, organizando una expedición para tomar las islas Azores. Se consiguió tomar la isla de Terceira el 3 de marzo de 1832, donde se estableció una Regencia y un gobierno provisional. Es importante destacar que desde allí, Mounsiho da Silveira dio una serie de medidas legislativas sin apenas vigencia, pero que se convertirían en el modelo de la legislación liberal posterior en Portugal. Los británicos apoyaron esta causa, pero Pedro, su hija María y los liberales no consiguieron el decisivo reconocimiento franco-británico de forma inmediata. Pedro desembarcó cerca de Oporto el 8 de julio de 1832, y consiguió tomar la ciudad. Los miguelistas reaccionaron estableciendo un sitio sobre la misma. Por su parte, los liberales encomendaron a Antonio Severim de Noronha, duque de Terceira, que se dirigiera a Faro y después al Alentejo. Al fin, el 24 de julio entra en Lisboa, proclamando a María como reina. También una flota liberal había vencido unos días antes a la miguelista en el cabo de San Vicente, permitiendo que un ejército liberal pudiera dirigirse hacia el norte, con destino a Lisboa. El 16 de mayo de 1834 produce la Batalla de Aceiceira con derrota de los miguelistas, aunque éstos mantenían una gran fuerza aún, pero rodeada en Évora-Monte
La Cuádruple Alianza, firmada el 22 de abril de 1834, supuso el respaldo de Francia y de Gran Bretaña a la joven reina María II, pero también a la niña reina Isabel II de España, frente a los miguelistas y a los carlistas, respectivamente. Este reconocimiento precipitó el final de la guerra en Portugal con la Convención de Èvora-Monte del 26 de mayo de 1834. Por la misma, Miguel debía rechazar formalmente a su derecho al trono a cambio de una pensión anual, teniendo que vivir fuera de Portugal. La Constitución se restauró, aunque Pedro no pudo saborerar mucho tiempo la victoria porque fallecería en el mes de septiembre.
Dos días después de esta Convención se decretó la abolición de las órdenes religiosas, y antes se confiscaron las propiedades de los que habían apoyado a Miguel. En julio se nacionalizaron sus bienes que serían vendidos en subasta pública y que terminaron en manos de la alta burguesía. Este hecho generó un conflicto con Roma, rompiéndose las relaciones hasta el año 1841. De nuevo, podemos comprobar lo poco alejados que están los desarrollos históricos decimonónicos de Portugal y España, salvando algunos aspectos a tener en cuenta, como la peculiar situación brasileña y el peso británico en Portugal.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.