El PSOE ante las mayorías de izquierdas en los Ayuntamientos y la actitud de la derecha (1979)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Pasada la resaca electoral del 3 de abril de 1979, El Socialista analizó en su editorial de su número del 15 de abril lo que significaban las negociaciones de las fuerzas de izquierda para constituir mayorías en los Ayuntamientos frente a la interpretación de la derecha.
El periódico consideraba que si alguna duda cabía sobre la voluntad del pueblo español las elecciones del día 3 se había despejado totalmente. Se habría optado por un cambio profundo de orientación en la política local, en la estructura administrativa de los Ayuntamientos y en la forma de gobernarlos. Se habría optado, en definitiva, por una autentica democratización de los municipios y de las vidas de los pueblos y ciudades de España. Significaría un rotundo rechazo de los propósitos continuistas proclamados por Adolfo Suárez y por los miembros de la UCD.
El PSOE asumía con firmeza el proyecto de cambio profundo que era, en su perspectiva, preciso impulsar en las corporaciones locales y en las diputaciones. Pero para conseguir ese proyecto, calificado de ambicioso porque había que remover todos los elementos locales durante tantos años anquilosados, se requería la formación de mayorías de izquierda para desplazar a la derecha, pero también para asegurar un desarrollo coordinado y homogéneo del proyecto político.
Por eso se habían entablado negociaciones entre el PSOE y el PCE y con otras fuerzas progresistas. Pero también se denunciaba que había sectores en la derecha que se obstinaban en tergiversar el carácter de las negociaciones que estaban en curso, y de los acuerdos que se habían hecho públicos. Se explicaba desde el periódico que había un claro intento manipulador emprendido para fomentar un ambiente favorable a la polarización, desenterrando viejos fantasmas y enarbolando banderas de la “derecha reaccionaria”. Pero se quería dejar muy claro que ninguna de las organizaciones de la izquierda habría propuesto en momento alguno escindir el país, como lo habría pretendido la derecha en las dos precedentes campañas, es decir, a Cortes Constituyentes y en las más recientes municipales. Además, cada fuerza política de izquierda se había presentado a ambas elecciones de forma independiente, frente a lo que se consideraba había sido la UCD como un frente unido. Además, ni el PSOE ni las fuerzas de izquierda habían respondido a los calificativos, considerados peyorativos, que se habían lanzado, y que se pensaba se habían relegado al recuerdo histórico.
Las negociaciones, en fin, para construir mayorías estables y eficaces en los Ayuntamientos buscaban reafirmar y profundizar la democracia, frente al comportamiento polarizador y reaccionario de la derecha.
Hemos trabajado con el número del 15 de abril de 1979 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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