El Consejo Nacional de Mujeres Francesas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El Consejo Nacional de Mujeres Francesas surgió como consecuencia del interés del Consejo Internacional de Mujeres para que Francia contara con una sección francesa, tanto por la importancia en sí del país, como por el hecho de que muchas feministas francesas trabajaban activamente en la organización internacional y parecía un contrasentido que no tuvieran su propia organización nacional.
En el contexto de la Exposición Universal de 1900 en París tuvieron lugar dos congresos de grupos feministas activos en el fin de siglo. En primer lugar, estaría el Congreso de Obras e Instituciones femeninas formado por mujeres de la burguesía protestante, entre las que destacaba Adrienne Avril de Sainte-Croix. Por otra parte, estaba el Congreso Internacional de la Condición y los Derechos de las Mujeres, de tendencia más radical con Marie Bonnevial y Maria Pognon como figuras destacadas. Al año siguiente se constituyó un Comité que reunió a los dos grupos, y que desembocaría en la creación del Consejo en el mes de abril de 1901.
Su gran objetivo desde el mismo momento de la fundación fue la lucha por el reconocimiento del derecho al sufragio, pero comenzando por las elecciones locales como un ejercicio pedagógico sobre la participación en política. Eso generaría críticas de los sectores feministas más radicales al considerar que el Consejo era excesivamente prudente o tímido.
La organización fue creciendo, creando secciones monográficas de forma similar a cómo trabajaba el Comité Internacional. A partir de 1909 nació su boletín mensual, L’Actión Fémenine. Hacia 1911 el Consejo casi tenía cien mil miembros, una cifra nada desdeñable. En 1913 organizó en París el décimo Congreso Internacional de las Mujeres.
Al estallar la Gran Guerra el Consejo Nacional se involucró en el esfuerzo común creando organizaciones. Se dio la circunstancia de que Gabriell Duchêne, al frente de la Sección de Trabajo, planteó al Gobierno la igualdad salarial. Pero, sobre todo, manifestó un acusado pacifismo y, por ello, tuvo que renunciar al cargo. En consecuencia, creó el Comité Internacional de Mujeres para la paz permanente.
Una de las iniciativas más importantes del Consejo en el período de entreguerras fue la organización en el año 1929 de los Estados Generales del Feminismo, siendo presidenta del Consejo, Adrienne Avril de Sainte-Croix. El objetivo era presentar una síntesis de las reivindicaciones de las mujeres, sobre lo realizado hasta el momento y los proyectos que estaban en curso.
En vísperas del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el Consejo reunía ya a un cuarto de millón de miembros. El Consejo sigue existiendo hoy en día.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.