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Thor Heyerdahl y "Rapa Nui". XVII


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Algunos moáis están aún esperando, que alguien separe su espalda de la roca para empezar a caminar. Justamente son de los que alcanzan dimensiones máximas. Entre estos se halla un coloso de 20,9m, el mayor de cuantos existen en Rapa Nui, que hoy puede admirarse en el mismo lugar, en que sus creadores lo abandonaron. Su enorme mole descansa sobre un plano inclinado, de la vertiente exterior de la cantera, configurado en medio relieve (ver la foto) contemplando el cielo dentro de un alvéolo aún no diferenciado ¿Su peso? Se estima que, una vez terminado, podría oscilar entre las 250 y las 300 toneladas.

Thor Heyerdahl no pensaba ni por asomo, en una creación autóctona, de semejantes prodigios escultóricos. Tampoco que fueran obra de los tripulantes de una canoa polinesia. Por el contrario, estaba convencido de que constituían una magna aportación artística, de los navegantes de una tierra, en la que sus moradores poseían, una experiencia secular, en la fabricación y manejo de monolitos. Y, puesto que, en ninguna isla del Pacífico, existía nada que pudiera parecérseles, ni aun de lejos, sus miradas se volvían de nuevo hacia América donde, antes del amanecer de la Historia, civilizaciones tragadas por el tiempo, habían abandonado grandes estatuas de piedra de forma humana, a lo largo del continente, México hasta Perú y Bolivia.

Arne Skjölsvold, director del nuevo Museo Estatal de Elverum y, cuarto arqueólogo de la expedición, trabajaba con su brigada de indígenas en Rano Raraku. A los pies del volcán, había una serie de montículos de aspecto inocente, esparcidos al azar. La ciencia los había considerado hasta entonces formaciones naturales y, los pascuenses hasta le habían asignado un nombre a cada uno. El propio Arne no había notado en ellos nada sospechoso. Aquel día, sin embargo, al contemplar el que tenía más cerca, le dio un pálpito extraño y, sintió la urgencia de excavarlo. Su sexto sentido acertó de pleno. Las prominencias tenían un origen artificial. Estaban rellenas con el cascajo, procedente de las antiguas obras, astillas rocosas y “toki” rotos, que habían sido bajados a la llanura en grandes cestos, para desembarazar la cantera de molestos ripios. La buena suerte de los excavadores quiso que, al progresar la zanja, aparecieran restos de carbón vegetal de antiguas hogueras.

“De nuevo pudimos fechar el carbón vegetal, midiendo su radiactividad (resume Heyerdahl) y, esta nos mostró que aquel montón de desechos, estuvo recibiendo el cascajo de la cantera donde trabajaban los escultores, hasta los alrededores de 1470, o sea, doscientos años antes de que se encendiese, la espantosa pira defensiva de los “hanau eepe”, en el foso de Poike”

Sobre el traslado de los moáis y su posterior erección en los altares, persistían las dudas, aunque la expedición pudo aportar, un dato altamente significativo al respecto. La laguna interior del cráter del Rano Kao, con sus 120 hectáreas de superficie, parcialmente cubierta de espadañas, constituía, por tramos, una ciénaga de barro y plantas muertas, de difícil acceso. Hasta entonces nadie había hecho perforaciones allí, Pero Heyerdahl sabía que, en una tubera como aquella, las más diversas variedades de polen, podían mantenerse intactas por tiempo indefinido. Si en Rapa Nui había habido alguna vez, vida vegetal en abundancia, el investigador noruego abrigaba la esperanza, de que los lodazales del volcán, pudieran aportar la pertinente prueba. Como así sucedió. Analizado a su vuelta a Europa, por el profesor Olof Selling, de Estocolmo, el polen depositado en las tongas sedimentarias del Rano Kao, demostró que Pascua había sustentado en épocas pretéritas, frondosos bosques, igual que todas las islas de la zona más cálida del Pacífico. Por consiguiente, sin tratar de averiguar las causas de su desaparición en un momento dado, o con el paso de los años, el hecho es que los constructores de moái, disponían de gruesos troncos de árboles para sus fines y, también de “hau-hau” (fibras) para trenzar resistentes cuerdas.

Pues eso.

(Continuará. )

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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