Barcelona en tiempos de los Austrias. II
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En el plano social, Barcelona vivió una situación un tanto peculiar tanto en el conjunto de la Monarquía Hispánica. Nos referimos al auge de la burguesía frente al de la aristocracia. En Barcelona era relativamente más fácil que en otras ciudades que un artesano o un comerciante mediano pudiera participar en el gobierno municipal que en otras ciudades españolas. Al respecto, a finales del siglo XV, el humanista Lucio Marineo Sículo se asombró en su visita a la ciudad condal por la laboriosidad de los barceloneses en las artes, tanto “liberales como mecánicas”, y el no ver gentes ociosas por las calles.
El gobierno de Barcelona y del Principado desde la Unión Dinástica experimentó importantes cambios, sin que se tocaran las instituciones catalanas medievales. Como ciudad condal era la sede donde residía el virrey, nombrado por los reyes, y generalmente perteneciente a la nobleza castellana. Era el representante del monarca y acumulaba todas las funciones, es decir, de gobierno, administrativas, fiscales, así como, las judiciales y militares, ya que en el Antiguo Régimen no existía la separación de poderes. El virrey estaba asistido por un capitán general con funciones específicas militares y un gobernador para las cuestiones de orden público. Para las finanzas se organizó una Tesorería y una Real Audiencia para la justicia. El virrey tenía que gobernar en un territorio con instituciones propias muy celosas del ordenamiento jurídico e institucional catalán, especialmente la Generalitat, por lo que las relaciones siempre fueron complejas y en ocasiones muy tirantes.
Un hecho importante en la vida de Barcelona fue el establecimiento de los jesuitas, que fundaron el Real Seminario de Nobles de Cordellas, dedicado a la educación de los hijos de la nobleza catalana, y que existió hasta la expulsión de la Compañía de Jesús en tiempos de Carlos III. En realidad, se estableció una cierta competencia porque el consistorio había abierto el Estudi General.
Urbanísticamente, Barcelona no experimentó una época destacada durante todo el largo período de los Austrias, dado que había perdido su preponderancia como capital desde la Unión Dinástica. Solamente fueron importantes las obras en relación con el puerto. En la primera mitad del siglo XVI se levantó la muralla del Mar, donde se emplazaron los baluartes, Levante, Torre Nueva, San Ramón y Mediodía. Los baluartes eran fortificaciones que se proyectan hacia el exterior para reforzar una fortaleza o muralla. La muralla del Mar fue ampliada con la construcción de más puertas, las de San Severo, Talleres, San Antonio, San Pablo, además, de la reconstrucción de la denominada Santa Madrona, que era del siglo XIV. Entre los siglos XV y XVI se levantó el puerto artificial porque Barcelona padecía un grave problema de infraestructuras en este campo, tan vital dada la importancia comercial que siempre tuvo hasta en los momentos de crisis y decadencia. El viejo puerto de Montjuic se había abandonado y se empleaba la playa para desembarcar los pasajeros y las mercancías. El problema surgía con los barcos de gran calado que no podían acercarse a la playa y se necesitaba contar con una flota de barcas y mozos de cuerda, los bastaixos, que en el pasado medieval habían sido esclavos. Las obras del puerto se pusieron en marcha en el año 1438 que es cuando se consiguió el permiso real para hacer las obras. Precisamente, la campaña tunecina del emperador hizo que lo construido en el último cuarto del siglo XV tuviera que ampliarse. A finales del siglo XVI el muelle contaba con una longitud de 180 metros por 12 de ancho. En el siglo XVII se acometieron más obras. Así pues, por fin, Barcelona pudo contar con un puerto adecuado, como no había tenido en la Edad Media, un signo de que Barcelona no padecía una crisis económica permanente.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.