Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XXIII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
Vistas las dificultades para explorar a fondo el lago Tanganika, Richard Burton ordenó emprender el regreso a Kazeh y, al civilizado entorno de los árabes allí asentados. “Recordaré durante mucho tiempo la mañana del 26 de mayo de 1858, en la que gocé por última vez, del espectacular amanecer sobre el lago Tanganika”, dice Burton con evidente tristeza. “El encanto natural del panorama quedó, si acaso, resaltado por la reflexión de que tal vez mis ojos nunca volviesen a verlo”.
Cuando la caravana llego a Kazeh, había empeorado la salud de sus integrantes.
“Sin embargo, bajo la influencia de narcóticos, tónico y estimulantes, pudimos mejorar levemente y pasar una razonable convalecencia. Más intenso que cualquier alivio de orden físico, en mi caso, fue el efecto moral del éxito, el cese definitivo de las desgarradoras dudas y, las tremendas preocupaciones que me habían extenuado mentalmente, y que desde la costa a Ujiji nunca estuvieron ausentes”.
Pese a haber mejorado ligeramente de salud, Burton pospuso el regreso a la costa. En sus numerosas conversaciones con los mercaderes árabes, estos le habían hablado con detalle, no sólo de los países situados al norte y al sur de la línea por la que debía progresar la expedición, sino también de su descubrimiento de una gran bhar, un mar o un lago que se hallaba a 15 ó 16 días de marcha hacia el norte. Burton cayó de inmediato en la cuenta de que “la existencia de esta masa acuática, hasta entonces desconocida, explicará las abundantes discrepancias que se habían dado entre los geógrafos especulativos de Europa y, muy en especial, las notables y engañosas diferencias de distancias, causadas por la confusión de uno y otro lago”. Parecía cuando menos recomendable “cerciorarse de si los árabes, con la habitual tendencia oriental a la hipérbole, no habrían exagerado las dimensiones del lago del norte”.
Speke, descansado y con mejor salud, “parecía la persona idónea para destacarse en cumplimiento de esta comprobación”. Pero existía otras razones: “Su presencia en Kazeh no era ni mucho menos recomendable, ya que “me daba cierto miedo dejarle en Kazeh”, pues Speke tendía a encolerizarse con los árabes.
Hasta aquí la versión de Burton. Speke iba a escribir que Burton no deseó que ninguno de los dos emprendiese el viaje al lago norte, lo cual supuso una definitiva rotura entre ambos, a partir de la cual iban a existir versione contradictorias de todos los acontecimientos.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.