La crisis del Antiguo Régimen en Barcelona
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La Guerra que emprendió España contra la Francia Revolucionaria a partir de 1793 afectó claramente a Cataluña. Estaríamos hablando de la Guerra de la Convención, que en Cataluña fue conocida como la Guerra Gran. La República francesa declaró la guerra el 7 de marzo de 1793, y casi de forma inmediata las tropas españolas lanzaron una potente ofensiva sobre el Rosellón, pero la falta de medios y la potencia que supuso la leva masiva que emprendió Francia, cambiaron radicalmente el curso de la guerra. Los franceses llegaron a tomar el castillo de Figueras, una fortaleza fundamental. El barón de Maldà atribuyo esa derrota a la “depravada conducta de la tropa castellana y de sus oficiales”, que generó un clima muy derrotista en Cataluña. La situación fue tan grave que el Ayuntamiento de Manresa planteó al de Barcelona la necesidad de crear una Junta de la Provincia del Principado de Cataluña para unir las iniciativas que estaban tomando las juntas locales con el fin de conseguir hombres y recursos. Así fue, y la Junta se reunió el 24 de diciembre de 1794. Pero esta iniciativa no gustó ni al capitán general ni a Madrid porque se interpretó que podría ser el germen de una organización representativa de Cataluña.
Después de distintas vicisitudes, Godoy busco la Paz de Basilea, que puso fin a la Guerra en julio de 1795. Se ha aducido que el ministro fue favorable a firmar la paz porque habría detectado la aparición de sentimientos que podríamos calificar de “catalanistas” y “vasquistas” (la guerra también se desarrolló en Guipúzcoa). Al parecer, los revolucionarios franceses en las distintas ocupaciones en Cataluña y en el País Vasco habían alentado sentimientos propios entre la población. Es más, hasta prometieron la creación de una especie de “República Catalana” independiente, pero que debía vincularse a la República Francesa.
En medio de los problemas de una época complicada a comienzos del siglo XIX, en 1802 la ciudad acogió la visita de toda la familia real porque el príncipe de Asturias, Fernando, se casó en Barcelona con María Antonia de Nápoles, así como la infanta María Isabel con Francisco Genaro de Dos Sicilias. Este doble enlace hizo que se engalanaran la calles y se efectuaron algunas obras públicas. Se celebraron varios eventos, como bailes, representaciones teatrales, mascaradas, desfiles de carrozas, fuegos artificiales y hasta ascensiones de globos, algo que estaba muy de moda.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.