La Ley británica de pensiones de vejez de 1908
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La Old Age Pensions Act (Ley de Pensiones de Vejez) de 1908 sería la primera legislación británica sobre pensiones al comenzar el siglo XX, formando parte del plan de política social del Gobierno liberal entre 1906 y el estallido de la Gran Guerra.
La historia de las pensiones en el ámbito anglosajón comenzó de forma institucional en la Comisión Real presidida por Lord Aberdare, que funcionó entre 1893 y 1895. Pero dicha Comisión no recomendó el establecimiento de un sistema de pensiones porque consideró que era inviable económicamente. En 1896 se puso en marcha un segundo Comité, que presidió Lord Rothschild, siendo también fue contrario a las pensiones de vejez. Por fin, en 1899 una tercera comisión fue favorable a que se implantara un sistema de pensiones de vejez para los mayores de 65 años. Eso motivó para que se presentaran distintos proyectos de ley ya en el nuevo siglo XX.
Por fin, la ley fue aprobada por el Parlamento el 7 de mayo de 1908 dentro del presupuesto del Gobierno liberal de Asquith.
La ley establecía un sistema no contributivo de pensiones para los mayores de 70 años, cuyo coste repercutía en los contribuyentes británicos. Se pagaría una pensión semanal de cinco chelines o de siete chelines y seis peniques para los matrimonios. Entraría en vigor el primero de enero de 1909. No era una prestación muy alta porque lo que se pretendía era que los trabajadores fueran los verdaderos protagonistas de su jubilación con sus ahorros.
El plan abarcaba tanto a hombres como mujeres, casados y solteros y con ingresos anuales inferiores a una determinada cantidad. No podían recibir pensiones los que dependiesen de la asistencia social, los que se encontraban ingresados en establecimientos psiquiátricos, los que hubieran cumplido una condena de prisión y hubiera sido liberados hacia menos de diez años, los condenados por embriaguez y cualquier persona que sufriera alguna incapacidad laboral habitual.
Por todas estas cuestiones, así como por el deseo de que los trabajadores ahorrasen para asegurarse su vejez, podemos afirmar que estaríamos claramente ante un sistema de fuerte inspiración social y hasta moral victoriano.
Para cobrar la pensión había que solicitarlo a un comité local de pensiones a partir del otoño de 1908. Serían evaluadas las peticiones. El 31 de diciembre de ese año se aprobaron casi seiscientas mil solicitudes.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.