La socialdemocracia austriaca
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El origen de la organización política socialista en Austria debe mucho a la influencia alemana. En 1874, a partir de grupos existentes, se creó el Partido Socialdemócrata Obrero de Austria. Pero los enfrentamientos internos fueron constantes desde el principio, especialmente entre un sector influido por las ideas de Lassalle, y otro más marxista. Por fin, en el Congreso de Hainfield del año 1889 el Partido se reorganizó. La figura clave para esta reunificación fue Víctor Adler. También sería uno de los protagonistas de la Segunda Internacional. Víctor Adler consiguió aunar, no sin gran esfuerzo, las divisiones internas del movimiento obrero. En consecuencia, adquirió una autoridad moral y efectiva indiscutible. El miedo a volver a la época de las disensiones y enfrentamientos, a la fragmentación consecuente, llevó a la aceptación de un principio a seguir por encima de todos, el de mantener al precio que fuera la unidad. Es evidente que, en principio, esta podría ser considerada una virtud de la socialdemocracia austriaca, inculcada por Adler, pero con el tiempo pudo convertirse en una especie de rémora que llevaría a cierto inmovilismo y al conformismo. Por eso, en el partido la polémica sobre el revisionismo no tuvo casi repercusión, a pesar de que la propia cercanía de este debate que se desarrolló en el SPD.
Así pues, el primer día de aquel año de 1889 es la fecha considerada como oficial de la fundación de la socialdemocracia austriaca. El despegue de la formación se daría al final del siglo, en Viena y en las zonas industriales. En el verano de 1889 salió el primer número de su órgano de prensa, el Arbeiter Zeitung. En ese mismo verano, los socialdemócratas austriacos participaron en la Segunda Internacional en París.
En 1907, y tras una huelga general, se reconoció el derecho al sufragio universal, factor clave para el despegue de muchos de los partidos socialistas europeos, como es el caso que aquí nos ocupa. En las elecciones del Reichsrat se obtuvo un verdadero éxito electoral, ya que el Partido se convirtió en la segunda minoría parlamentaria. En 1911 pasó a ser el principal grupo parlamentario.
Uno de los aspectos más interesantes tanto en la historia política austriaca como alemana del momento, es decir, en vísperas de la Gran Guerra, es la combinación entre el enorme peso de los socialistas en los respectivos sistemas parlamentarios con los fuertes elementos autoritarios de sus respectivos regímenes políticos. La lucha por el sufragio de la socialdemocracia austriaca fue intensa. En 1907 consiguieron su propósito. En las elecciones al Reichsrat, los socialdemócratas consiguieron 86 escaños de un total de 516, convirtiéndose en el segundo grupo parlamentario después del Partido Social Cristiano. Su progresión fue muy intensa porque en 1911, como hemos indicado, habían alcanzado la posición más fuerte en el parlamento austriaco.
Entre los grandes teóricos austriacos estaban Karl Renner, Max Adler, Rudolf Hilferding y, especialmente, Otto Bauer. Conformaron lo que se conoce como el austromarxismo, término que comenzó a emplearse a partir de 1914. El mismo había comenzado a desarrollarse en la liga Zukunft (Futuro), que sería el primer centro obrero de estudios. Muy importante fue también el Marx-Studien, aparecido en 1904, y donde se pudieron desarrollar los primeros estudios importantes del austromarxismo. Esos trabajos aparecerían publicados en la revista Der Kampf (La lucha), que surgió en 1907, y que terminaría siendo el órgano teórico de la socialdemocracia austriaca.
El austromarxismo constituye, pues, el conjunto de ideas de los socialistas austriacos a principios del siglo XX, pero debe tenerse en cuenta que no es un pensamiento homogéneo, puesto que cada autor defendió posturas distintas. En todo caso, el austromarxismo pretendía desarrollar una teoría política que intentara situarse en una especie de punto medio entre las posturas moderadas y democráticas del socialismo occidental y las defendidas por Lenin. Tanto la reforma como la revolución eran formas lícitas de llegar al poder, en función de las circunstancias de cada país. Max Adler hizo una aproximación filosófica kantiana al marxismo, frente a un Otto Bauer más interesado en intentar combinar el socialismo con el nacionalismo. Efectivamente, para el socialismo austriaco la cuestión nacionalista siempre fue muy importante, habida cuenta de realidad plurinacional del Imperio austrohúngaro. El socialismo siempre ha sentido mucha prevención hacia el nacionalismo, pero en este caso era obligado debatir y posicionarse ante la infinidad de pueblos que estaban sometidos a la Monarquía dual de Viena y Budapest.
El Congreso que tuvo lugar en Brno de 1899 tiene mucha importancia en la historia de la socialdemocracia austriaca, así como en la del propio Imperio, y del socialismo en general, por las ideas democráticas que se aprobaron, basadas en el respeto a las distintas nacionalidades que lo componían frente al autoritarismo del sistema político y de la consiguiente subordinación de checos, eslavos, italianos y polacos, que padecían. La principal novedad en la organización del Congreso fue que los delegados se agruparon por nacionalidades, desarrollándose la solidaridad entre los Comités, como demostraría, además, la contribución de todos a la caja común del Partido, en función de su peso. Las fracciones que más aportaban eran la austriaca y la checa, las más antiguas y poderosas por su número y peso en el movimiento obrero, seguidas por la eslava, italiana y polaca. El peso de austriacos y checos se traducía también en el número y tirada de sus respectivas publicaciones periódicas, frente a las otras minorías.
La parte fundamental, aprobada por unanimidad por el Congreso respaldaba, en primer lugar, la política seguida por el Comité Central del Partido y del Grupo parlamentario. En segundo lugar, combatía la decisión tomada por el Gobierno imperial, aplicando el artículo 14 de la Constitución austriaca que permitía gobernar por decreto, dado el carácter autoritario del régimen político imperial, por el que se suprimían muchos aspectos del parlamentarismo y las libertades constitucionales. También se atacaban las injerencias clericales en la escuela. Se establecía el inicio de un movimiento popular por la conquista del sufragio universal para todos los ámbitos institucionales: estado, provincia y municipio. Los socialdemócratas defendían que la lucha por las libertades constitucionales no terminaría hasta el triunfo completo del pueblo, sin posibilidad de arreglos parciales. La táctica política se debía subordinar siempre a los intereses de los trabajadores.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.