Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XXVII
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
John Speke a su regreso de descubrir el lago Victoria dice de Burton: “le expresé mi gran pesar por el hecho de que no me hubiera acompañado, ya que en mi fuero interno estaba convencido de haber descubiertos las fuentes de Nilo. A esta afirmación mía opuso naturalmente diversas objeciones, incluso tras oír todas las afirmaciones que me llevaban a afirmar tal cosa y, por tanto, dejamos de hablar del asunto.”
Speke y Burton solo pudieron ponerse de acuerdo, efectivamente, en dejar de hablar del asunto.
“Jack (Speke) cambió por completo su actitud hacia mí a partir de esta fecha”, diría Burton en The Life con un ramalazo de tristeza. “Sus distintas opiniones alteraron la naturaleza de nuestro compañerismo”, y “al cabo de uno cuantos días me resultó evidente que iba a ser imposible pronunciar una sola palabra sobre el lago, el Nilo y su trouvaille, que no levantara ampollas.
El libro de Speke, What Led to the Discovery of the Nile, termina bruscamente con su regreso a Kazeh. Tan pronto hubo dejado atrás esa aldea, Speke enfermó y fue víctima de terribles dolores por todo el cuerpo, aparte de padecer pesadillas y sueños, en los que era víctima de “una masa de repugnantes diablos, de gigantes, de demonios con cabeza de león”. Burton opina que fueron ataques “epilépticos”, y añade que “se asemejaron a la hidrofobia, más que ningún otro ataque que hubiese visto en la vida”. Said ben Salim sostuvo que Speke había enfermado debido a un cometa que surcaba los cielos.
El 14 de marzo de 1859 Burton y Speke por fin llegaron a Zanzíbar, donde se enteraron de que se había declarado la guerra entre los dos pretendientes al sultanato. Peor aún fue que el capitán Cristopher Rigby, hubiese sustituido a Hamerton en calidad de cónsul, ya que Burton volvió a verse frente a frente con un enemigo muy poderoso, que estaba además en buena posición, para causarle mucho daño.
Burton volvió a caer en un estado sumamente depresivo. Los nativos que habían integrado la expedición, les exigían a voz en cuello la paga debida, así como las recompensas y las primas, aunque a los hombres se les había pagado durante el camino y, en realidad, estaban exigiéndole mucho más de lo se les adeudaba. Speke no tardó en hacerse amigo de Rigby, tal como se había hecho amigo de Outram en Adén. El antagonismo que enfrentaba a Burton con estos hombres desde los tiempos de la India persistió e, incluso fue ahondándose.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.