Capitán Richard F. Burton. El Gran Safari. XXIX
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Historalia
John H. Speke recogió sus papeles en cuanto pudo y partió a Inglaterra. “Marchó de Adén tan apresuradamente, que ni siquiera se despidió de mi” escribió Burton. “Con eso y con todo, a todos los efectos seguíamos siendo amigos”.
“Antes de separarse de mi – escribe Burton – el capitán Speke me prometió voluntariamente que tan pronto llegase a Inglaterra visitaría a su familia, para esperar, a mi llegada, de modo que compareciéramos juntos ante la Royal Geographical Society”.
A bordo del Furious, en calidad de secretario de lord Elgin, viajaba un personaje extraño pero atractivo, un joven muy popular, llamado Laurence Oliphant, que contaba entonces 29 años. Arrogante, jactancioso, vano, amoral y oportunista, siempre a la caza y captura de experiencias místicas, siempre a la vanguardia de todas las modas sociales, políticas y literarias de la época. Oliphant fue realemente un excéntrico, en la Inglaterra de su siglo. Y no tardó en predisponer a Speke en contra de Burton. Speke se resistió en un principio, pero termino por prevalecer su vanidad y. así fueron amontonándose una cosa tras otra, todas ellas en contra de quien estaba ausente, y no podía saber lo que se trataba contra su persona. “Se apoderó, Oliphant, de la mente de Speke, lo envenenó y lo enfrentó a Richard”, iba a escribir Isabel Burton en The Life, ya que le dijo a Speke, que Burton “se apropiaría de toda la gloria del N’yanza (El Victoria)”.
“Apenas hubo llegado Speke a Londres”, dice Burton, “se presentó de inmediato en Whithall Place, para exponer sus propios puntos de vista (sobre el nacimiento del Nilo) en torno a cuestiones que aún no estaban dilucidadas”.
Speke se convirtió de inmediato en un personaje de fama; pronunció conferencias sobre el descubrimiento y, la Society no tardó en encomendarle una segunda Expedición al África Central, para la cual contaría con un generoso respaldo financiero. ¿Y Burton? “Llegué a Londres el 21 de mayo, y me encontré que ya estaba todo hecho o, mejor dicho, que todo estaba en mi contra.
Para terminar de estropearlo todo, Speke se apresuró a dar a la imprenta dos artículos, cada uno de los cuales contenía tal cúmulo de errores que, para Burton, en realidad anulaban buena parte del éxito conseguido en la expedición. Cometió toda clase de errores geográficos y, en la transcripción de la información recibida de los árabes. Uno de los amigos de Burton de los tiempos de Oxford, Alfred Bate Richards, dice que “Burton, estremecido hasta la médula por la fiebre, disgustado, vejado, dejado atrás en cuerpo y alma, estaba… “en ninguna parte”.
Pues eso.
(Continuará.)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.