El PSOE sobre las asociaciones de vecinos en el verano de 1976
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El Partido Socialista consideraba en el verano de 1976 que las necesidades y aspiraciones de los españoles estaban aflorando cada día con más fuerza.
La población se estaba dotando de instrumentos y de las organizaciones necesarias para expresar y luchar por sus demandas.
Las asociaciones de vecinos se habían convertido en las organizaciones necesarias, en el medio más adecuado para plantear muchas de las reivindicaciones ciudadanas.
Por eso se estaban multiplicando a pesar de las dificultades que estaban encontrando para su constitución. Prueba de ello era la nota que publicó El Socialista en su número del 10 de julio de 1976, donde se planteaba la postura socialista ante las asociaciones vecinales. En esa nota, referida solamente a Madrid, se comprobaba que había algunas que habían presentado sus estatutos hasta en el verano de 1973 sin respuesta alguna aún.
Pero esas dificultades de legalización parecían normales desde la óptica del régimen porque su puesta en marcha generaba contradicciones tanto en relación con el propio sistema dictatorial sino también con los mecanismos de poder político de una sociedad capitalista. Las asociaciones de vecinos eran organizaciones que se salían del marco institucional y político del Estado y que hacían que los ciudadanos tomasen en sus manos las gestiones sobre sus propios asuntos. Para los socialistas, las asociaciones de vecinos eran un mecanismo de profundización de la democracia.
Por eso, el Partido Socialista declaraba que seguiría potenciando la creación de las asociaciones de vecinos.
Además, se tenía en cuenta que, con el crecimiento de las ciudades en España, los problemas urbanos se estaban situando cada vez más en el centro de la vida política.
Eran problemas que interesaban a todos los ciudadanos porque de su solución dependía la calidad de vida de los mismos. Eran problemas, por lo demás, cuya solución derivaba directamente de una mayor socialización de la vida en general, es decir, de la creación de servicios que no buscasen el beneficio económico capitalista sino, precisamente, la construcción de un modelo de calidad de vida. Los socialistas por el hecho de serlo tenían la respuesta. Por eso había que integrarse en las asociaciones de vecinos y potenciarlas, como el medio idóneo para resolver los problemas.
Así pues, el socialismo español en 1976 abogaba por las asociaciones de vecinos como un medio democrático, pero también como el medio para solucionar los problemas relacionados con la calidad de vida de los ciudadanos, a través de la socialización de los servicios públicos, actualizando su tradicional defensa de esta cuestión al valorar el nuevo elemento de las asociaciones de vecinos en el inicio de la transición. Por eso, desde la óptica del Partido Socialista parecía lógica su integración en el movimiento asociativo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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