El Congreso socialista chileno de 1915 desde el socialismo español
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El Partido Obrero Socialista fue el primer partido socialista chileno, fundado en junio de 1912 y que existió hasta principios del año 1922.
Surgió entre un grupo de exmilitantes del Partido Demócrata, siendo su principal figura el tipógrafo Luis Emilio Recabarren, personaje clave del movimiento obrero chileno de signo marxista por su infatigable trabajo en la fundación de organizaciones obreras. Esto tuvo lugar en Iquique.
El acta fundacional del Partido se publicó en El Despertar de los Trabajadores, publicación que también se dedicó a difundir el primer programa de la formación y sus estatutos, que tenían el sello indiscutible de Recabarren. El Partido Obrero tenía como fin de sus aspiraciones la emancipación total de la Humanidad, aboliendo las diferencias de clase y convirtiendo a todos en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, iguales y libres.
Pues bien, el primero de mayo de 1915 una parte de las dieciocho agrupaciones socialistas se reunieron en Santiago en el que ha pasado a la Historia como el primer Congreso Socialista de Chile. La reunión fue presidida por un político socialista argentino, Ramón Morey, diputado por Mendoza. Y en ese momento esas agrupaciones adoptaron oficialmente el nombre de Partido Obrero Socialista de Chile, con el establecimiento de una declaración de principios, un estatuto orgánico y un programa mínimo.
En otra ocasión estudiamos el origen del socialismo en Chile. En esta pieza queremos saber la opinión del socialismo español en relación con este primer Congreso.
Así pues, en El Socialista, unos meses después de celebrado el Congreso chileno, se realizó un análisis del mismo para conocimiento de los lectores españoles.
El Congreso habría logrado unir las “desperdigadas fuerzas obreras” existentes, un aspecto fundamental siempre para los socialistas, defensores de la organización y la unidad. En ese trabajo se valoraba el esfuerzo de Recabarren, al que se calificaba de “camarada y amigo”.
El movimiento socialista chileno, por lo tanto, no era nuevo. Muchos de sus afiliados procedían del Partido Demócrata, que en su momento había reclutado en sus filas a la mayoría de los proletarios chilenos por tener un programa “algo liberal”. Pero pronto los obreros conscientes (el término clave del socialismo) constituyeron un núcleo que se caracterizó por su acción definida y que terminó por salirse del Partido convencidos sus compomentes de su inutilidad, haciéndose evidente la necesidad de crear un partido de clase. Ahí estaría el origen del socialismo chileno.
Poco a poco, el proletariado se fue convenciendo de que la emancipación había de ser obra de sí mismo, y fue abandonando la amalgama de obreros y burgueses que fingían aceptar el programa mínimo del socialismo, siempre que los obreros abandonasen la idea de atacar la propiedad privada.
El primer Congreso Nacional Socialista se había celebrado en la sala de uno de los teatros de Santiago. Allí habrían acudido doce compañeros delegados de las distintas entidades que formaban el Partido y Ramón Morey, representando a los socialistas argentinos, y que era diputado por Mendoza. Los representantes vinieron de Viña del Mar, Valparaíso, Taltal, Iquique, Concepción, Santiago, Sierra Gorda (Antofagasta), Punta Arenas, Delaware y Calama.
El artículo señalaba que desde el primer momento se demostró el espíritu práctico de los delegados y también su profundo conocimiento de las ideas, que se tradujo en una noción clara de la misión que les reunía de dar unidad al Partido, ya que hasta el momento las agrupaciones se habían ido creando aisladamente unas de otras, sin relación entre sí.
Se acordó que el Partido pasaría a denominarse, Partido Obrero Socialista Chileno y se nombró un Comité Ejecutivo que le representante, con sede en Valparaíso.
Se resolvió que el Partido enviase su representación al primer Congreso Socialista Americano, a fin de ir entablando una relación cordial con las formaciones hermanos, algo que se consideró como indispensable.
También se acordó que el Partido debía concurrir a la próxima elección de presidente de la República, pero sin “fórmula alguna”, por lo que los electores socialistas debían votar en blanco.
Otro acuerdo tuvo que ver con la condena de la guerra europea. Además, se habían tomado acuerdos en relación con la acción cooperativa del Partido, sobre una declaración de principios, sobre un programa mínimo, acerca de un reglamento orgánico, etc.
El Congreso resolvió el conflicto interno entre los socialistas de Santiago mediante un acta que declaraba la unión de las dos entidades socialistas existentes en la capital chilena y su incorporación plena al Partido.
Se aprobó la creación de un órgano oficial que debía redactar el Comité Ejecutivo. Sería La Vanguardia. En este sentido, destaquemos que en Argentina el órgano oficial del Partido Socialista llevaba esa denominación.
Así pues, el Partido contaba con 18 secciones desde Pisagua a Punta Arenas. El Socialista pensaba que, dado el éxito del Congreso, las fuerzas crecerían.
Desde España se remitía un saludo a los camaradas chilenos con el deseo de que representasen a la clase trabajadora.
Hemos trabajado con El Socialista, número 2304 del 14 de septiembre de 1915.
Los interesados en el inicio del socialismo chileno cuentan con bibliografía relativamente reciente.
Puede consultarse la tesis de Moisés Manuel Escobar Bahamonde, La recepción del socialismo científico en la clase obrera chilena, (1896-1916), de la Universidad de Chile, 2015 (se puede consultar en la red). También puede leerse, Fernando Ortiz, El movimiento obrero (1891-1919), Santiago, Editorial LOM, 2005.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.