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Antonio Fabra i Ribas y el avance del laborismo en 1922


Continuamos con nuestras investigaciones sobre la importancia del laborismo en el seno del socialismo español en los años veinte, y regresamos a uno de los mayores conocedores de la realidad británica en España, Antonio Fabra i Ribas que, en el verano de 1922 planteó su visión del gran avance electoral del Partido Laborista en las recientes elecciones generales, en las que, como sabemos, consiguió auparse a la segunda posición, por vez primera en la historia electoral británica, adelantando a unos liberales divididos, cuestión que hemos estudiado en El Obrero en otro trabajo de esta larga serie.

El artículo se publicaba con ocasión también del reciente Congreso laborista celebrado en Edimburgo. Para Fabra i Ribas lo que estaba ocurriendo en el Reino Unido era de capital importancia porque en un futuro próximo el Partido Laborista estaría llamado a gobernar la “más grande Federación de pueblos que jamás haya existido”. El socialista catalán insistía en justificar la importancia de conocer lo que estaba sucediendo, citando al corresponsal de El Socialista, Agustín Hamon, que explicaba en su obra, “El movimiento obrero en la Gran Guerra”, que si lo querían los obreros ingleses serían los sueños de la situación, y que sus líderes eran ya más importantes que los ministros, además de afirmar que la opinión pública británica se preocupaba muchísimo más de las decisiones de los Congresos Obreros que de las que se tomaban en los “Gobiernos aliados y asociados”. Hamon llegaba a afirmar que la liberación del movimiento obrero de todos los lazos que le hacían prisionero del capitalismo era solamente una cuestión de tiempo. El corresponsal pensaba, además, que ese movimiento de liberación ya era mundial, solamente Gran Bretaña era el precedente, como ya lo había sido en el siglo XVII con su “revolución burguesa”.

Pero, en realidad, nos interesa más la afirmación última que resaltaba Fabra i Ribas de Hamon porque ilustra, precisamente, el interés que el socialismo español estaba desarrollando sobre la experiencia laborista británica como modelo alternativo al comunismo soviético. Efectivamente, el camino violento y teñido de sangre era el que había emprendido Rusia. Frente al mismo, se encontraba el camino lento, que usaba conjunta y sucesivamente de los procedimientos parlamentarios y la acción directa, combinando los sindicatos y los consejos obreros. Ese era el procedimiento británico.

Fabra estaba completamente de acuerdo con estas definiciones de Hamon, pero quería dejar claro que a él no le parecía lento el método británico porque el Partido Laborista no había perdido ninguna oportunidad para hacer prevalecer sus principios y táctica, no había perdido una sola ocasión para afianzar sus posiciones, preparando de forma segura el triunfo de sus ideales. No había sido lento, por lo tanto, sino que estaba trabajando todo lo deprisa que se podía, frente a la precipitación de los bolcheviques.

Pero el principal objetivo del artículo del socialista catalán no era discurrir sobre táctica socialista sino en tratar sobre el futuro triunfo del Partido Laborista, como había anunciado Hamon hacía tres años, o H.G.Wells en las declaraciones que había realizado al propio Fabra, y que se habían publicado en El Socialista, y que nosotros hemos comentado en otro artículo. Al parecer, era un tema que se estaba tratando mucho en la prensa británica de distinto signo político.

Fabra se preguntaba qué iba a hacer el Partido Laborista en estos momentos. En este sentido, repasaba lo que había declarado su nuevo presidente, el veterano Sidney Webb, en el sentido de que no se iban a concertar alianzas ni pactos con ningún otro partido. Se acudiría a las citas electorales con un programa mínimo de reivindicaciones inmediatas, y otro máximo de socialización de los medios de producción, distribución y cambio. Mientras tanto, además, el laborismo se dedicaría a intensificar su labor de investigación, de educación y propaganda, de común acuerdo con las Trade Unions.

De esa manera, en opinión de Fabra i Ribas con el triunfo del Partido Laborista triunfarían las ideas de libertad y de democracia, las bases del verdadero socialismo, y cuyas consecuencias se harían sentir en todo el mundo. Y eso sin imponer condiciones al resto de Partidos obreros, en una clara alusión a lo que había hecho la Tercera Internacional. Fabra había sido contrario a estas condiciones en el intensísimo debate que se produjo en el seno del PSOE.

Como fuente hemos empleado el número 4186 de 12 de julio de 1922 de El Socialista. En la Hemeroteca de El Obrero encontraremos nuestras aportaciones al tema del laborismo desde el socialismo español en el período de entreguerras.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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