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EL PERIÓDICO
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El destino centroeuropeo de una dinastía de diplomáticos, 1760-1822


La guerra de los Siete Años, 1756-1763 puede decirse que fue la primera guerra mundial pues se extendió por escenarios europeos, americanos y asiáticos, dando la hegemonía y dominio de los mares a los británicos. El reino de España se vio arrastrado al conflicto, debido al segundo pacto de familia de los Borbones. Carlos III, rey de España desde 1759 y casado con Amalia de Sajonia, envió al conde de Aranda como embajador en Varsovia en 1760, al conocido reino de las Dos Naciones que estaba regido por una dinastía sajona. Aranda reclutó a José de Onís como secretario de embajada, dejándole a cargo de la misma al ser llamado para encabezar la invasión de Portugal. La muerte del rey sajón y la intervención del imperio ruso en 1763 supuso que fuera entronizado en Polonia una nueva dinastía lo que fue contestado por los Borbones. Onís recibió la orden de retirarse de Varsovia en agosto de 1764, quedando en Dresde como encargado de negocios en 1767 al mismo tiempo que seguía siendo responsable de los negocios polacos. Allí permanecería hasta marzo de 1784, observando el primer reparto de Polonia entre Rusia, Prusia y Austria. Poco antes de partir Okecki, gran canciller de Polonia, le dirigió una misiva en la que transmitía una carta del rey polaco Estanislao II en la que buscaba mejorar relaciones con el rey de España.

En Dresde quedó su sobrino, el joven Luis de Onís, llegado como joven de lenguas en 1780, para quedar como provisional encargado de negocios. Allí se casó en agosto de 1788 con Federica von Mercklein, donde nacería su hijo Mauricio Carlos en 1790. Su primera intervención diplomática relevante se produjo en agosto de 1791 con motivo de la conferencia de Pillnitz entre el rey de Prusia y el emperador germánico, que demandaba la plena soberanía para el rey de Francia. La resolución fue interpretada como una declaración de guerra por la Asamblea Nacional francesa. El recio Onís consideró que la declaración era demasiado tibia frente a la revolución francesa. Poco después, en el marco de la primera guerra de la coalición antifrancesa se produjo el segundo reparto de Polonia entre Rusia, Prusia y Austria. El reino de Polonia había promulgado una efímera constitución liberal en 1792.

Luis de Onís quedó de nuevo encargado de negocios en Dresde entre marzo de 1797 y enero de 1799, regresando a España donde había sido beneficiado con el puesto de oficial de la secretaría de Estado. Floridablanca le quiso nombrar secretario de la legación de Estados Unidos en 1788, pero su caída impidió que se llevara a cabo la misión.

Su tío José de Onís había sido promovido por Aranda a embajador en Rusia en julio de 1792, permaneciendo en San Petesburgo hasta 1797. Poco antes, ya sesentón, se había casado con su sobrina, Manuela de Onís, quien dejaría un pintoresco relato del viaje desde Cantalapiedra hasta Rusia, atravesando Austria y Polonia. Allí reclutó también a su sobrino, Joaquín Eugenio, quien llegó a San Petesburgo como secretario particular y joven de lenguas en el otoño de 1793. En junio de 1796, Eugenio de Onís ascendió a secretario de la legación, quedando como encargado de negocios en Rusia entre octubre de 1797 y marzo de 1799.

La tensión hispano-rusa que dio lugar a una declaración de guerra debido a la cuestión de Malta y la alianza de España con el Directorio francés conllevó la expulsión de Eugenio de Onís, viéndose obligado a replegarse a Dresde, viajando luego por Alemania y Austria hasta su entrada en la secretaría de Estado en Madrid. Antes tuvo un hijo natural con la austriaca Barbara Antonia, Mauricio, que fue reconocido en Berlín. El niño Mauricio llegó con su madre a Madrid, siendo reconocida una pensión, pero la derrota francesa trajo consigo la huida de Eugenio, empleado afrancesado de la secretaría de Estado con José I, a Francia en 1812. Barbara Antonia consiguió el pago de la pensión a cargo de la renta la casa secuestrada del afrancesado. Mauricio fue protegido por su tío Luis en Nápoles y se hizo masón, logrando un puesto en el ejército liberal y empleos en Correos en Castilla y Andalucía.

La guerra contra el francés también acercó a otro Onís al escenario centroeuropeo. Mauricio Carlos había sido enviado a Londres como joven de lenguas, para pasar a Prusia a las órdenes de León Pizarro como secretario de legación, donde seguiría las operaciones aliadas hasta la entrada en París en 1814. Participó en el restablecimiento de relaciones con Rusia y el tratado de paz con Prusia, por el que obtuvo una condecoración, la Cruz de Comendador del Águila Roja.

Por último, Manuel González Salmón fue colaborador de Luis de Onís en Dresde desde 1796, para casarse con su hermana María Pilar en 1799. En 1802 fue nombrado secretario de legación en Dresde, para ser trasladado a Rusia en 1803. Alegando no soportar el clima ruso, regresó a Sajonia donde se mantuvo hasta su retorno a España en 1806. Fue destinado como secretario de legación por la Regencia a Lisboa en 1811 y ya restaurado Fernando VII a París en 1817. Ascendió brevemente a oficial habilitado de la primera secretaría de Estado en 1819, para volver a ser nombrado encargado de negocios en Dresde. La renuncia de su cuñado Luis de Onís a la embajada en Rusia trajo consigo su envío a San Petesburgo, junto a Luis de Noeli, estrecho colaborador del anterior en Filadelfia y Nápoles, hasta la supresión del puesto en 1822 por el gobierno liberal y la petición del interesado de ser clasificado por jubilación.

Con la década absolutista, el oscuro Salmón volvió a ser secretario de Estado interino en 1826 y en propiedad entre 1829 y su muerte en 1832, asistiendo a la imposibilidad de la reconquista de América para su amo Fernando VII y al reconocimiento de las nuevas naciones iberoamericanas por las potencias europeas. Otro escenario, el del fin del imperio americano, había progresivamente sustituido al centroeuropeo desde la segunda década del siglo XIX en el destino de la dinastía de los Onís. Todavía un sobrino-bisnieto del fundador de la dinastía, Luis Carlos de Onís Onís, sería brevemente secretario en Parma y Copenhague a mitad de siglo, para terminar destinado en un nuevo continente, al imperio Chino, donde murió en 1889.

Los Onís vivieron el reformismo ilustrado en Sajonia, la revolución francesa y las guerras napoleónicas. Buena parte de patrimonio lo consiguieron durante los reinados de Carlos III y el comienzo del reinado de Carlos IV en Sajonia y Rusia. Un patrimonio que fueron concentrando en alianzas y herencias familiares antes de la decadencia del Estado, su práctico vasallaje a Napoleón y las continuas guerras en Europa y América. Hidalgos medianos tuvieron pretensiones de un obtener un marquesado con Fernando VII, combinando las labores agrícolas con las inversiones en sociedades capitalistas y los círculos literarios madrileños, e ingresando en el mundo de la corte de la regente María Cristina de Borbón y la reina adolescente. Se adaptaron a los nuevos tiempos liberales, aunque siguieron siendo realistas moderados. Solamente, a los de la última generación, los dos Mauricios, nacidos en Alemania, en 1790 y 1802, se les puede considerar como liberales, llegando uno de ellos a ser un prohombre del partido progresista, aunque demasiado moderado para ello y vinculado al infante Francisco de Paula Borbón, como comentó un diario en 1852.

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Fue secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017).

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