Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Alianzas familiares de realistas moderados devenidos en prohombres liberales


Narciso Heredia y Begines de los Ríos. Narciso Heredia y Begines de los Ríos.

Los diplomáticos de la monarquía española del Antiguo Régimen y de la época liberal fueron un cuerpo privilegiado y reducido. A mitad de los años treinta del siglo XIX eran poco más de un centenar, aumentando hasta los 300 a final de siglo. La mayor parte pertenecía a la orden de Carlos III para la que se exigía pruebas de nobleza y habitualmente eran reclutados como jóvenes de lenguas por algún familiar. La decadencia de la monarquía tras las guerras napoleónicas y la pérdida de América continental había supuesto una reducción progresiva de este cuerpo privilegiado y de elite.

Resulta significativo observar las redes familiares de la elite en el tránsito desde el Antiguo Régimen a la era liberal. Los marqueses de Heredia Spinola tuvieron a un hijo, Narciso, futuro conde de Ofalia, destinado a comienzos del siglo XIX en Estados Unidos. Más adelante, con Fernando VII restaurado, Narciso Heredia fue destinado en la secretaría de Estado, ocupándose de los asuntos de Estados Unidos, potencia emergente con la que el caballero Luis de Onís negociaba un tratado de límites. Tras el fin del Trienio liberal, fue nombrado primer secretario de Estado en 1824, para desempeñar más adelante las embajadas en Londres y París con el hermano político de Don Luis, Manuel González Salmón de primer ministro. Aunque sufrió represalias arbitrarias de Fernando VII, logró pronto su rehabilitación. Llegaría a ser brevemente presidente del consejo de ministros en 1838, para ser nombrado senador y miembro de una comisión de Exteriores, junto a Mauricio Carlos Onís, también efímero secretario de Estado interino en 1838 y en propiedad en 1840, para el pleito con Estados Unidos por el buque negrero Amistad rebelado en Cuba.

Siguiendo la tradición de que los familiares compartieran destinos, José de Heredia fue destinado a Estados Unidos con Luis de Onís en la segunda década del siglo XIX. Allí se enamoró de una hija de Don Luis, la carismática Narcisa, con la que finalmente contrajo matrimonio. José continuó su carrera diplomática en Londres, para ser destinado en época del Trienio liberal en 1821 a Marruecos como cónsul general en Tánger.

El joven Heredia tuvo amistad con el eclesiástico políglota y poeta satírico liberal anticlerical, Lozano Ramajo, que era un protegido conviviente de la familia Onís. Éste dedicó numerosos poemas en Cantalapiedra a Carolina de Onís, prima y mujer de Mauricio Carlos de Onís, dramaturga aficionada, como otros muchos poetas en Madrid.

Otro hermano, Gonzalo Heredia, magistrado, terminó también casándose, en segundas nupcias en 1827, con Clementina de Onís, hija pequeña de Don Luis, que acababa de morir en Madrid tras unos años de expatriación. El matrimonio no tuvo hijos y la bella Clementina murió joven por lo que en 1836 Gonzalo se casó en terceras nupcias en París con la marquesa de Bedmar y de Villanueva de las Torres. En 1847 la reina le nombró senador vitalicio, al mismo tiempo que a su ex cuñado Mauricio Carlos de Onís. Gonzalo salió en defensa de su antiguo hermano político, ya que el aristócrata Puñonrostro, perjudicado por Luis de Onís tras la desestimación de las tardías concesiones de Fernando VII en Las Floridas, puso en duda las calidades de Mauricio para acceder al puesto senatorial debido a un pleito que mantenía por la administración de la Orden de Carlos III, como antiguo secretario de la misma.

Ni Narcisa ni Clementina de Onís tuvieron hijos con los aristocráticos Heredia, pero la primera acumuló un notable patrimonio en tierras en Salamanca, bienes inmuebles en Madrid y bonos de la deuda pública francesa por más de tres millones de reales. Al morir en 1867 dejó como herederos a sus sobrinos, Eugenio, Clementina y el diplomático Luis Carlos, así como una serie de legados a amigos, heredados de las relaciones de su padre Luis y su hermano Mauricio Carlos de Onís, como los Noeli y los Zamorano, también hijos de diplomáticos. La fabulosa herencia llegó a los tribunales de justicia, fallándose el pleito a favor de los hermanos Onís en 1869, ya en época del sexenio revolucionario y democrático. Uno de los albaceas había sido un Heredia, quien cabe suponer que había defendido los legados a numerosos miembros de la familia Heredia, entre los que encontraban cuñados y sobrinos de la finada, como la marquesa de los Arenales.

Los vínculos de los Onís con los Heredia supusieron un cierto ascenso social de la familia hidalga salmantina, que tenía pretensiones de ennoblecimiento con un marquesado, bien como premio a sus actividades diplomáticas bien por sus proyectos de repoblación y explotación agraria de los despoblados de Rayaces y Mollinedo en Castilla. Sus vínculos con la familia real a veces dieron lugar a confinamientos y expatriaciones, aunque solo Mauricio Carlos de Onís tuvo que purificarse debido a sus ascensos en la secretaría de Estado durante el Trienio Liberal. Fue fácilmente purificado, gracias al testimonio de un general absolutista, residente en Salamanca, con quien se había relacionado, ofreciendo protección a su hija cuando tuvo que retirarse a Portugal. Miembros de ambas familias desempeñaron brevemente la primera secretaría de Estado tanto en época absolutista como con la regencia de María Cristina de Borbón en los años de la guerra carlista. Además, fueron recompensados con puestos de senador de designación real, del estamento de los próceres o, en el caso de Mauricio Carlos, elegido procurador con el Estatuto Real y diputado y senador progresista de las Cortes.

Relacionados tanto con la reina viuda y regente María Cristina, como con el infante Francisco de Paula de Borbón, Mauricio Carlos y su hijo Luis Carlos terminaron siendo miembros de la corte de Isabel II en las calidades de gentilhombre y de mayordomo de palacio, aunque no consiguieron finalmente un título nobiliario. No fueron, estos últimos, no obstante, meros hacendados agrarios y gestores de la Sociedad Económica Matritense o de la Ganaderos, pues invirtieron en sociedades anónimas y en títulos de la deuda. La relación entre los Onís y los Heredia es ilustrativa de los intereses compartidos y la formación de la elite de la nueva España liberal decimonónica.

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Fue secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017).

Periodismo riguroso y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider