HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

Galdós contra la Ley de Jurisdicciones


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)
Anton_Ivanov / Shutterstock.com Anton_Ivanov / Shutterstock.com

En marzo de 1911 la revista Vida Socialista dedicó un número para combatir la Ley de Jurisdicciones. En la misma se entrevistó a Benito Pérez Galdós para que diera su parecer, y este es el objetivo de este artículo. Pero, hagamos, antes de nada, un poco de recordatorio de lo que supuso esta disposición legislativa no derogada hasta la llegada de la Segunda República, aunque ya hemos tratado de la misma en El Obrero, denominada oficialmente como Ley para la represión de los delitos contra la Patria y el Ejército del año 1906.

El 12 de noviembre de 1905 se celebraron elecciones municipales. En Barcelona ganaron la Lliga Regionalista y los republicanos frente a las fuerzas dinásticas tradicionales, conservadores y liberales, hecho fundamental en el resquebrajamiento del sistema electoral trucado de la Restauración. Había sido una intensa campaña electoral. Los republicanos obtuvieron más votos, pero los catalanistas más concejales para formar una mayoría en el consistorio. Este hecho generó tensión.

La Lliga organizó un acto el día 18 de noviembre para celebrar el triunfo. Se trataba de una cena festiva en el Frontón Condal de Barcelona, era el Banquet de la Victòria. Al terminar el acto se produjeron enfrentamientos entre catalanistas y republicanos.

El día 25, la revista ¡Cu-Cut!, una publicación cultural y de humor, vinculada a la Lliga y que se editó entre 1902 y 1912, sacó un número dedicado al banquete. El dibujante Joan García Junceda relacionó en un dibujo dicho episodio con el desprestigio del Ejército español, un tema ya recurrente en la prensa satírica de la época. La caricatura, en cuestión, reflejaba al fondo la entrada de los catalanistas al banquete, mientras dos personas, en primer plano, mantenían una conversación. Uno de dichos personajes era un militar vestido de gala, pero de forma anacrónica; el otro personaje era un civil.

Era una sátira sobre el mencionado desprestigio del Ejército español después del desastre colonial. Los militares no podían celebrar victorias. Pero el chiste fue censurado, por lo que no tuvo gran repercusión. Aún así, en los cuarteles de la guarnición de la ciudad corrió muy pronto la voz de que aquello era una ofensa muy grave al honor militar. Cientos de militares se concentraron en la Plaza Real en la tarde del día 25 de noviembre para preparar una acción en respuesta. Por la noche saquearon los locales de la imprenta y de la redacción de la revista ¡Cu-Cut! y de la redacción de La Veu de Catalunya. En estos episodios hubo enfrentamientos con civiles. La violencia terminó en la madrugada.

El Ejército aprovechó la circunstancia para obtener lo que pretendía desde hace tiempo, es decir, que las consideradas ofensas a la patria o al mismo ejército fueran materia de la jurisdicción militar. Para ello, había que hacer una reforma legislativa. Se presionó con fuerza al Gobierno, que terminó por suspender las garantías constitucionales en la provincia de Barcelona. Montero Ríos dimitió el 2 de diciembre cuando supo que el rey había hablado con altos mandos militares a sus espaldas.

El nuevo Gobierno de Segismundo Moret, con Romanones como ministro de la Gobernación, admitió a trámite el cambio legislativo deseado por los militares. Se trataba de la Ley de Jurisdicciones, que modificaba el Código de Justicia Militar. La Ley se aprobó el día 22 de marzo de 1906 y entró en vigor al día siguiente. Por esta ley la jurisdicción militar podía juzgar las críticas al ejército, la bandera o cualquier símbolo nacional. Generó una intensa polémica parlamentaria y en la opinión pública. Unamuno impartió una conferencia contra dicha Ley en el Teatro de la Zarzuela. La Ley estuvo en vigor hasta el 17 de abril de 1931 cuando Azaña la derogó.

Galdós fue preguntado qué opinaba sobre la Ley de Jurisdicciones, y el insigne escritor calificó la misma como una ley inquisitorial, que el propio Ejército, “velando por los principios que informan su misión, no puede ni deber quererla”, Galdós consideraba que la “misión curialesca” que realiza con esa ley no era propia de una función marcial, y el mismo Ejército había de repugnarle este papel, propio de “leguleyos”.

Además, continuaba en su respuesta, una ley con esa no existía en los que calificó de pueblos fuertes, que al esplendor militar debieron su desarrollo y poderío. Ni Alemania, ni Inglaterra, ni Italia, ni Francia, ni tan siquiera Japón tenían una ley semejante, que erigía a una institución en juez y parte. Galdós confesó una especie de vergüenza ajena internacional ante una ley como aquella, por lo que era preciso terminar con ella.

A propósito de esta respuesta se le preguntó si creía que era fácil terminar con esta ley. Dependería, a su juicio, de los periodistas, y de los diputados que sintiesen la libertad, que no podía estar pendiente de una ley de excepción.

Alababa que Vida Socialista dedicase un número a combatir la Ley, declarando que toda la prensa debía salir en la defensa de este derecho. Era preciso mantener a toda costa la supremacía del poder civil.

No se trataría, a su juicio, de hacer una campaña antimilitarista, sino simplemente de derogar la Ley de Jurisdicciones, por lo que todos los periódicos debían entrar en este objetivo.

El escritor elogió la campaña emprendida por las Juventudes Socialistas, insistiendo en que todos debían ir contra la disposición, volviendo a considerar que el propio Ejército debía estar interesado en su desaparición, uno de los principales argumentos de sus declaraciones, como estamos comprobando. Si se quería evitar el desarrollo del antimilitarismo debía limpiarse el polvo que alrededor de la disposición se estaba formando.

La entrevista se publicó en el número monográfico aludido de Vida Socialista, del día 5 de marzo de 1911 (nº 62).

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

El republicanismo en España
El Antiguo Régimen. Sus estructuras sociales, económicas y políticas
El tiempo de las Revoluciones. De 1820 a 1848
Historia del socialismo español
La España del Siglo XVIII. Luces y sombras del reinado de los borbones
Del abrazo de Vergara al Bando de Guerra de Franco
Episodios que cambiaron la Historia de España

Tu opinión importa. Deja un comentario...


Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.

Periodismo riguroso
y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider