Unión Republicana
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La Unión Republicana fue el intento más elaborado con el fin de coordinar las distintas fuerzas republicanas españolas en el comienzo del siglo XX, habida cuenta de su dispersión en el último cuarto del siglo XIX. En todo caso, terminaría por fracasar, como veremos en este artículo.
La Unión Republicana nació en Madrid en el mes de marzo de 1903 gracias al esfuerzo de dos personalidades políticas: un viejo republicano, Nicolás Salmerón, y un miembro del nuevo republicanismo, Alejandro Lerroux. En ese momento el republicanismo solamente representaba una fuerza política importante en Barcelona, con Lerroux, y en Valencia con Blasco Ibáñez, aunque también es cierto que había núcleos republicanos en Andalucía con figuras como José Montes Sierra, José Marcial Dorado y Pedro Gómez Chaix, los primeros en Sevilla, y el último en Málaga. Los republicanos federales no quisieron participar, aunque sí pactaron una alianza electoral.
A pesar del esfuerzo unitario no cabe duda de que persistieron las diferencias entre las personalidades republicanas, un verdadero mal endémico. Por un lado, estaba el propio Salmerón con Gumersindo de Azcárate y Melquiades Álvarez, los que podrían ser denominados el sector “gubernamental”, frente a los que luego serían los radicales de Lerroux. En todo caso, la Unión Republicana presentó un programa político común basado en la restauración de la Constitución de 1869, la primera democrática de la Historia constitucional española, y la convocatoria de unas Cortes Constituyentes para la proclamación de una República.
En las elecciones de 1903, la Unión Republicana obtuvo, sin lugar a dudas, un éxito, habida cuenta del viciado sistema electoral. Sacó 36 escaños, demostrando ser la fuerza más votada en Barcelona, lugar donde primero se desbarató el turnismo político, pero también obtuvo importantes resultados en Madrid y otras ciudades. El mundo rural estaba vetado para el republicanismo, dada la fuerza del caciquismo.
Pero las diferencias internas pudieron más que estos evidentes avances políticos. El problema fundamental tenía que ver con la cuestión catalana. Ante la posibilidad de unirse con los catalanistas en Solidaritat Catalana a raíz de la aprobación de la Ley de Jurisdicciones afloraron los conflictos. Salmerón lideraba a los partidarios del entendimiento frente a Lerroux, que siempre se significó por un acusado anticatalanismo. Solidaritat Catalana se creó en 1906, obteniendo un completo éxito electoral en toda Cataluña. Pero la participación de Salmerón provocó la ruina de la Unión Republicana. Lerroux lideraba la Fraternidad Republicana que se opuso a esta colaboración, encontrando el apoyo de otros destacados republicanos como el primer Besteiro, Giner de los Ríos o Pío Baroja, y que terminarían abandonando la Unión en 1908. En ese mismo año, Lerroux fundaría el Partido Republicano Radical, mientras que Blasco Ibáñez crearía el Partido de Unión Republicana Autonomista, que tendría mucho éxito, pero circunscrito a Valencia.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.