EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Francisco de Goya y Lucientes, primeros años de vida y comienzos artísticos (1746-1828)


(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)

Próximo a cumplirse el 280 aniversario del nacimiento de este pintor (1746- 1828), cuya personalidad y creación artística se mantiene en el tiempo, nos rendimos a la evocación de su genio, sobresaliente tanto en su época como en años sucesivos. Sabemos que nació en la localidad zaragozana de Fuendetodos. De sus padres, que Braulio José Goya era dorador de profesión, de ascendencia vizcaína, y de su madre, Gracia Lucientes, proveniente de un entorno campesino, y que se habían casado en el año 1736. Tuvieron seis hijos, Rita nacida en 1737, Tomás en el 1739, Jacinta en 1743, Francisco en 1746, Mariano en 1750, que muere en la infancia, y Camilo nacido en 1753, que sería el capellán de la Colegiata de Chinchón en 1784.

Francisco pasaría a estudiar pronto, aunque no es seguro, en los Escolapios, desde donde se va a encontrar con el Arte cuando se empieza a formar en el taller de José Luzán, en un ambiente en el que predomina el oficio de dorador, pero ya cercano al círculo de la Academia de Dibujo, tal vez haciendo copias de estampas, algo muy significativo en su carrera.

A la edad de 16 años hará un viaje en compañía de Bayeu a Madrid. Obtiene una pensión para la Academia de Bellas Artes de San Fernando, ofrece una obra por la que no recibe reconocimiento y pasados cinco años viaja por su cuenta a Italia. Años de gran interés tanto por lo que aportan a su formación como por los testimonios que describe, conocidos gracias al famoso Cuaderno italiano que se custodia en el Museo del Prado.

El año de 1771 ha quedado marcado en nuestra historia por medio del famoso lienzo enviado al concurso de la Academia de Parma, con el tema Aníbal vencedor que por primera vez mira Italia desde los Alpes, por el que recibe una mención de honor. Vuelto a España va a pintar un fresco para el coreto de la basílica del Pilar, años 17711772, con el tema de la Adoración del Nombre de Dios. Él ya se denomina como Profesor de Dibujo de la Ciudad. Se va a casar en Madrid con Josefa Bayeu y tienen el primer hijo, Antonio Juan Ramón Carlos, que nace en 1774 en Zaragoza, momento en el que está pintando los frescos de la cartuja Aula Dei. Los años setenta son cruciales en cuanto que nos ha dejado un relato maravilloso de corte y clases sociales, a través de los cartones para tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara, y otras obras más destinadas a la decoración de algunas estancias en los palacios reales de El Pardo y El Escorial, con escenas de la vida popular, perros, caza y paisaje, entre otros.

Nacieron en Madrid otros dos hijos, Vicente Anastasio (21 de enero de 1777) y María del Pilar Dionisia (9 de octubre de 1779). En 1780 ingresa como miembro de mérito en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Nace su quinto hijo (22 de agosto de 1780), Francisco de Paula Hipólito Antonio Benito, y en unos meses marcha a Zaragoza para pintar el fresco de la cúpula de Regina Martyrum en el Pilar. Una obra que fue rechazada y unos años en los que se marca una rivalidad y recelo con su cuñado que, digámoslo, hizo lo que pudo por ensombrecerlo.

Aunque esa rivalidad marcó mucho su carrera, en poco tiempo va a conocer al conde de Floridablanca, de cuya mano recibe el encargo de pintar el cuadro, Predicación de San Bernardino de Siena” para la basílica de San Francisco el Grande. Ha tenido una hija, Hermenegilda Francisca de Paula (1782), si bien todos sus hijos mueren en la infancia, menos el último Javier, nacido en 1784. Va a ser nombrado teniente director de Pintura de la Academia de San Fernando (1 de mayo de 1785), y al año siguiente, en julio de 1786, superadas las diferencias con su cuñado se le nombra pintor del Rey con el sueldo de 15.000 reales. Y aquí dejamos los comienzos de una carrera personal y artística que dará un giro decisivo a partir de los años noventa, para señalar otros aspectos destacados de esos primeros momentos.

¿Qué le toca vivir a Goya desde joven?

En palabras de Baticle, J. (Goya 1995) “la estética y la filosofía de Goya no se aprecia sin conocer esa extraordinaria capacidad para seguir y adelantarse a la situación social y política de su tiempo”. El deterioro de una monarquía tradicional, la de Carlos III, quien dispuesto a mejorar la vida de su país, no obstante choca con los intereses de los entonces ilustrados cuando se pone en marcha el ejercicio de leyes y normas no del todo justas. Goya empieza a ser un “revolucionario” desde joven sin tener apenas conciencia de ello, y se deja llevar por el simple y nada despreciable hecho de ejercer una profesión. Poco a poco descubre las verdaderas quiebras del sistema en el que vive, y es testigo de graves acontecimientos de fin de siglo, donde la ambición de ministros, políticos, banqueros, así como la falta de escrúpulos por parte de algunos países con los que España está vinculada desde años, contribuye a despertar en él una conciencia de la realidad dibujada de mentiras aunque llena de fascinación.

La corte que hereda Carlos IV refleja ese declive, protagonizado por la vanidad y la codicia, campo abonado para las intrigas políticas, que Goya vive en primera fila y de las que nos hace testigos por medio de su agudeza para reflejar las diferentes caras de la sociedad. Muestra pronto su carácter y temperamento siendo un hombre nacido en el ambiente de la Ilustración y las reformas, intenta entender la presión de las normas académicas hasta que descubre en los caminos del arte, su propio genio, la perfección y la belleza.

El hecho de nacer en un determinado lugar parece que suele conceder a los seres humanos una cualidad específica para ver y entender las cosas. En eso no es el único de su tiempo ni de la historia. Pero Goya, como aragonés recibirá también los aires del cambio social a la vez que artístico. Un ambiente político capitaneado por el conde de Aranda, por las nuevas propuestas artísticas en torno al círculo del infante don Luis de Borbón, y la fuerza intelectual de artistas de la talla de González Velázquez y Ventura Rodríguez, y, como es de esperar, los Bayeu. Comienzan a desfilar por su vida estos personajes y otros más a los que Goya atrapa con su genio de una forma progresiva en cuanto que aplica su estrategia personal para abrirse camino a través de algunos de ellos, sin perder sutileza y encanto para convertirlos en elementos de expresión estética.

Carlos III ha impuesto a su hermano Luis un matrimonio morganático con la aragonesa ilustre doña María Teresa de Vallábriga. Francisco Bayeu, artista austero que es descubierto por el propio Mengs, va a hacer a Goya su discípulo, en poco tiempo su cuñado, en el año 1773. Si tenemos en cuenta que, nueve años después, Goya tiene la oportunidad de “besar las manos” del rey y los infantes, hecho que él refleja en sus cartas como un honor al que aspira, nos sorprenderá entonces saber de qué manera el joven anhela formar parte de un entorno donde puede aportar su espíritu y alcanzar un modo de vida digno.

Todas las fuentes nos retratan a un hombre alto y fornido, vigoroso y aficionado a los ocios de su tiempo, que practica la caza, la pesca y, a veces, el toreo. Y se hacen eco de una imagen potente y reveladora de su genio como es este Autorretrato con candelas de la Academia de San Fernando de Madrid, realizado en los primeros años de la década de los noventa, con un estilo que se ha querido vincular a las fórmulas del Romanticismo. Pero Goya ya había dado muestras de quien era años atrás, como se manifiesta en el magnífico Autorretrato del Museo d’Agen, hacia 1783, en el que da constancia de la profesión de pintor, con la paleta en mano y frente al caballete, pero también frente a todos nosotros, espectadores de alguien que dejará huella eterna. A lo largo de su carrera hará muchos cuadros más donde él es el figurante, el protagonista y el actor de su tiempo. Hombre nacido en las huellas del neoclasicismo, que inicia la transición al romanticismo, como dijeron sus estudiosos, pero para nosotros alguien que va más allá, no solo en cuanto a la técnica, sino a la filosofía con la que afronta los argumentos extraídos directamente de la verdad histórica que le está rodeando.

Un espíritu libre, como sabrá demostrar a lo largo de su vida, que no se adaptaba las etiquetas, que buscaba en los primeros años entrar en el mundo de esos artistas próximos a la corte, para estabilizar su vida y su carrera. Infatigable trabajador, con conciencia de proletario, un obrero de las artes, dependiendo de un salario justo para él y sus familia, pero además, como se ha dicho tantas veces, gustoso del dinero y su inversión, por lo menos en los años de madurez personal y profesional. Entre los 20 y 36 años, se irá marcando un camino personal y artístico muy significativo, en el que va a experimentar una gran transformación, y se hará cronista de los cambios del Antiguo Régimen, testigo de los avatares políticos que España vive frente a la Francia que anticipa la revolución, como sabemos.

Desde esa evolución nos abre las puertas a la reflexión más personal de la condición humana y sus implicaciones, al reconocimiento de la soberbia y los desequilibrios sociales, alimentados por los intereses de los políticos y aristócratas. Sobre los individuos que rodearon a Goya y las relaciones que mantuvo con ellos, unas más provechosas que otras, trataremos en otro capítulo, para descubrir, de la mano de los mejores estudiosos de este artista, una España en declive a finales del siglo XVIII.

Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Autónoma de Madrid (1979). Escribió su Memoria de Licenciatura sobre EL Real Sitio de Aranjuez en el siglo XVIII.

Doctorada en Historia del Arte por Universidad Autónoma de Madrid (1991), Tesis titulada: El urbanismo de los Reales Sitios en el siglo XVIII.

Profesora de Educación Secundaria, en varios centros de la Comunidad de Madrid, ahora ya no en activo.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.