Mujer y religión en la Historia: las beatas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Feminismo
La relación de la mujer con la religión es una cuestión muy importante desde varios puntos de vista: atañe a la historia social, a la historia de género, propiamente dicha y, por supuesto, a la historia religiosa. En este breve artículo nos acercaremos al fenómeno de las beatas, que pasaron de tener una alta consideración en la sociedad bajomedieval a caer en desgracia en la época moderna, precisamente, porque habían desarrollado una forma particular de vivir la religión y el servicio hacia los demás, ajenas a la autoridad eclesiástica.
Las beatas eran mujeres laicas que vestían hábito y se dedicaban a la oración, al trabajo y a ejercer tareas de asistencia social. No vivían en clausura ni profesaban votos como las religiosas, aunque algunas alcanzaron fama de santidad. Habitaban en su propio domicilio o en una casa en común con otras beatas, es decir, en los beaterios. Estas comunidades tienen un origen muy antiguo; de hecho, se pueden remontar al mismo origen del cristianismo. Pero la época de mayor desarrollo de las beatas se produjo en la Baja Edad Media en España, en paralelo a las beguinas flamencas. El fenómeno de las beatas y de los beaterios hay que vincularlo a una forma específica de vivir la religión por parte de muchas mujeres, distinta de la fórmula más convencional y establecida en las órdenes religiosas con reglas y en monasterios y conventos. Las beatas vivieron de lleno las nuevas formas de religiosidad relacionadas con la Devotio Moderna, es decir, el individualismo religioso, el interiorismo y el espíritu evangélico.
Al no estar las beatas sujetas a ninguna regla y, por lo tanto, disfrutar de libertad, las autoridades eclesiásticas decidieron intervenir en el siglo XVI, preocupadas por controlar las expresiones populares de la religiosidad y más aún si eran protagonizadas por mujeres libres, una vez que se había producido la Reforma protestante. La reforma de Cisneros, pero, sobre todo, el Concilio de Trento obligaron a las beatas a convertirse en terciarias de las órdenes religiosas establecidas, especialmente de la franciscana, es decir, mujeres laicas vinculadas a una orden y adoptando su espíritu o a ingresar plenamente en las órdenes como monjas con todos los votos. Tenemos que tener en cuenta que Trento estableció la obligatoriedad de la clausura para todas las comunidades religiosas femeninas. Así pues, la concepción que tradicionalmente se tenía de las beatas cambió radicalmente, es decir, que dejaron de ser consideradas como santas y mujeres preocupadas por los necesitados a ser tachadas de ser supersticiosas, farsantes, embaucadoras o alumbradas si no entraban en un convento femenino.
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