La figura del abogado de pobres
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Cultura
En este trabajo esbozaremos la figura del abogado de pobres en las épocas medieval y moderna, sociedades fundamentadas en el principio de la desigualdad ante la ley. No se trata de un abogado de oficio como en nuestro sistema jurídico, pero, en cierta medida, puede ser considerado un precedente con todas las salvedades propias de los ejercicios de comparación, y teniendo siempre en cuenta el principio de la desigualdad que hemos planteado.
La institución del abogado de pobres nació en la Edad Media. Era el encargado de la defensa y asistencia gratuita de los indigentes. En la época medieval, como luego en la moderna, se era consciente del elevado número de pobres que existía, y en función de principios cristianos, se consideró que debían contar con algunas garantías en los juicios, habida cuenta también de que la Monarquía debía mostrar que atendía a todos los súbditos, ya que era la cúspide de la justicia. En muchos textos legales de la Edad Media comenzó a perfilarse la obligación de algún tipo de ayuda para los pobres cuando se encontraban frente a la justicia. Esta obligación moral y legal se hizo más evidente cuando se fueron complicando los procesos judiciales con la recepción del derecho romano y canónico. Ante esta sofisticación se hizo necesaria la asistencia de un letrado, es decir, de una persona versada en Derecho. De ese modo, también los necesitados deberían contar con un letrado, el abogado de pobres, que ofrecería gratuitamente esa asistencia jurídica y la defensa ante un tribunal. Es en el siglo XIV cuando se generaliza esta institución, que es cuando comienza a ser regulada. Los abogados de pobres del ámbito jurídico más local solían ser remunerados con cargo a los bienes comunes del Concejo. En el caso de los abogados de pobres que asistían en tribunales superiores su salario salía de las penas de cámara y gastos de justicia.
Los Reyes Católicos dedicaron especial atención a todo lo relacionado con la justicia, habida cuenta de que era una de las principales competencias (regalías) de la soberanía real. Pues bien, también se ocuparon de regular la figura del abogado de pobres, incidiendo especialmente en la obligación que tenían de defender a los pobres de forma gratuita. Imaginamos que esta insistencia podía indicar que había fraudes y que algunos abogados intentaban sacar provecho de algunos procesados sin recursos.
El abogado de pobres entró en decadencia al final del siglo XVIII, ya que los Colegios de Abogados instituyeron el turno anual de oficio, ya claro precedente del que terminaría por institucionalizarse en la época liberal cuando triunfó el principio de la igualdad ante la ley, pilar del nuevo ordenamiento constitucional.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.