¿Era subversiva la masonería?: un ejercicio del siglo XIX
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Masones y Masonería
De todos es sabida la acusación sempiterna de la Iglesia y de los sectores más conservadores de la sociedad española, tanto en el siglo XIX, como en el XX, acerca del supuesto carácter subversivo de la masonería como una secta que atacaba tanto a la religión y sus ministros, como al poder establecido fomentando conspiraciones dado su carácter secreto o discreto.
Este trabajo pretende aportar un texto constitutivo de la masonería española del siglo XIX donde se trata en sus bases generales de la masonería en general y de sus relaciones con el gobierno y demás autoridades.
En primer lugar, la masonería tendría por objetivo la solidaridad y el mejoramiento de la “especie humana”.
Los masones españoles admitían los diversos ritos, grados, ideas y sistemas sociales establecidos, pero, siempre y cuando no alterasen los principios morales, filantrópicos y fraternales. Así pues, existe un respeto por lo establecido, pero si eso no iba contra determinados principios. En todo caso, como la masonería reconocía y proclamaba la autonomía del individuo, era una sociedad pacífica y que realizaría una misión humanitaria y civilizadora. Esto es, la masonería sería una sociedad humanista y con propósitos civilizadores. Se respetaba el orden, pero siempre y cuando no fuera contra esos principios.
En consecuencia con lo afirmado, el masón debía ser un ciudadano pacífico que acatase los poderes legalmente constituidos. Los masones no debían mezclarse en conspiraciones contra la paz y el bienestar de la nación. Debían procurar ser corteses con las autoridades y trabajar por la prosperidad del país, teniendo en cuenta que todos los hombres serían hermanos y de que la masonería siempre había florecido con la paz y sufrido en las guerras y en los momentos de derramamiento de sangre.
Por otro lado, parece que se continua con una especie de reivindicación de la Orden, ya que se afirma que debido a la bondad de las doctrinas de la masonería siempre habría contado en su seno, en todas las épocas y lugares con los “hombres más eminentes é ilustrados” y que habían tenido como un honor pertenecer a una sociedad que respondía con la práctica de las virtudes y la pública a la calumnia y malquerencia de sus adversarios.
Hemos trabajado con la Constitución General de la Masonería española que practica el rito escocés antiguo y aceptado, del Grande Oriente Español-Gran Logia Simbólica, Madrid, 1884.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.