Las misiones específicas de la masonería española a fines del XIX
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Masones y Masonería
El hermano F.S. (Robespierre) consideraba desde las páginas del Boletín Oficial del Gran Oriente Español, en su número del primero de agosto de 1889 que la masonería española tenía misiones específicas.
Ciertamente, la masonería universal tenía objetivos que cumplir: proclamar la libertad, crear el derecho “representado en el nivel” y que simbolizaría la igualdad, regir el mundo por las leyes de la moral, hacer resplandecer la verdad y colocar la justicia como única reguladora de las relaciones entre los hombres. En tres palabras: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.
Pero, además de este trabajo común de todas las masonerías del mundo, existirían otros deberes en función de las condiciones de cada lugar, siendo tareas no distribuidas arbitrariamente. No podían ser exactamente iguales los cometidos de la Orden en todas partes.
Así, por ejemplo, el cometido de la Orden en Francia en una Europa civilizada no podía ser semejante al de la masonería rusa bajo un régimen tiránico.
Así pues, la masonería española también tenía un trabajo encomendado, una tarea señalada y debía realizarla si no se quería que se retrasase “el movimiento de toda la máquina”. Esa tarea no era otra que afianzar todas las libertades que se habían conquistado día a día. En España existían principios democráticos y por su pureza y vitalidad tenían que trabajar los masones españoles. Era su deber velar para que no se desvirtuase el jurado, el matrimonio civil, el derecho de reunión y asociación, y por la pureza de los procedimientos electorales para cuando llegase el sufragio universal.
Debemos recordar que estamos en 1888, es decir, cuando el Gobierno liberal de Sagasta estaba poniendo a poner en marcha un paquete intenso y extenso de reformas del sistema de la Restauración, ideado por Cánovas, en un sentido liberalizador, aunque se podría discutir si democratizador.
Pero, además de esta misión descrita, la masonería española debía velar para que esas leyes se cumpliesen, persiguiendo legalmente a los que las deshonraban, las combatían o las ridiculizaban. La masonería, como institución democrática y tolerante con todas las opiniones e ideas no podría censurar las opiniones contrarias, pero sí podía perseguir las transgresiones, inobservancias, desacatos y combates contra las leyes progresivas. La masonería condenaba las manifestaciones violentas contra las leyes, sea cualquiera el sentido en que se hicieran. La masonería era una institución de paz, de propaganda pacífica, de justicia y de fraternidad.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.