Grandeza y miseria de las personalidades políticas
La personalidad política puede ser descrita de numerosas maneras. A grandes rasgos cabe clasificarla entre quienes se caracterizan por saber administrar, quienes tienen capacidad de teorizar o quienes simplemente agitan. Esta es una primera caracterización. Para el votante más sensato, se trataría de averiguar entre las personas candidatas quiénes cuentan bien con capacidad de gestión-organización, bien con aptitudes para la ideación o si poseen dotes agitadoras, respectivamente. Cuando concurrimos a unas elecciones, conviene clasificar previamente bajo esta primera catalogación a la persona destinataria de nuestro voto. Desde luego, las mejor dotadas para la representación política democrática suelen cumplir estas tres dimensiones; pero resulta muy raro que dispongan simultáneamente de las tres.
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