Y, a precio de saldo. En una negociación totalmente opaca, a ritmo frenético, el último día para presentar candidaturas al Senado, los catalanes nos enteramos de un acuerdo, mediante el cual el PP no presenta candidatura al Senado en Girona ni en Tarragona. Realmente increíble.
Que un partido, de Estado, deje dos provincias catalanas sin ningún candidato, no era imaginable. De hecho, no lo ha sido nunca hasta ahora. Siempre, siempre, el PP se había presentado en todas las provincias de España, precisamente para remarcar su papel global de buscar representar a la totalidad de los españoles.
Resulta que en dos provincias españolas, los votantes del PP no encontrarán papeleta suya. Si acaso quieren votar a algún candidato, próximo a sus tesis, será a VOX. No sé quién ha imaginado, negociado y pactado semejante bodrio, pero supone una clara bofetada a los votantes del PP. Si con ello creen avanzar en resultados, les auguro incluso un voto de castigo a las listas del Congreso, en estas dos provincias. Todo ello contradice las expectativas que se había marcado el PP de Cataluña. Quieren salir de sus malos resultados para colaborar al éxito que pretenden conseguir en el resto de España. Pero, si en vez de reforzar candidaturas, retiran dos del Senado, qué credibilidad tienen? Voy a recordar los resultados de las últimas elecciones generales (2023). Congreso de diputados: 19 PSC, 7 Sumar, 7 ERC, 7 Junts, 6 PP, 2 VOX. En el Senado: 12 PSC, 3 ERC, 1 Junts.
Es evidente que los resultados son pobres, muy pobres y es lógico pretendan incrementarlos para contribuir eficazmente a un cambio, a nivel general. Para ello han elegido al alcalde de Badalona como cabeza de lista por Barcelona. Los resultados darán cuenta de la equivocación. Es una imagen poco entusiasta, demasiado escorada a su ámbito local, sin auténtico peso a nivel nacional de Cataluña. En las otras provincias sus candidatos tampoco son para tirar cohetes. Pero, lo más grave es haber negociado esta decisión directamente en Madrid sin dar voz ni voto a Cataluña, en una muestra más de un sucursalismo de manual. Total y absoluta dependencia de Madrid, en un tema que desarbola el discurso del PP catalán. Es imposible hacer una campaña con un mínimo de autoridad. Ir a cualquier debate va a ser un auténtico vía crucis para todos los candidatos. ¿Cómo explicarán no tener candidatura propia en dos provincias? ¿Cómo pedirán el voto en estas dos provincias si nadie podrá votar PP?
Vuelvo a repetir lo dicho en anteriores artículos, en estas mismas páginas: ¿quién está al mando de la campaña electoral? ¿Quién coordina a los candidatos y quién programa los contenidos? Es que cada día salen mensajes contradictorios, rectificaciones y críticas a decisiones del gobierno, sin ninguna base sólida. A día de hoy, nadie puede explicar los 10, 20 o 30 puntos concretos del programa del PP. Supongo que no se exponen porque no se tienen.
En definitiva, la precampaña avanza y va mostrando las fortalezas de unos y las debilidades de otros. Hemos pasado de los rumores sobre listas, a tener las candidaturas publicadas. Francamente, las negociaciones del PP han tenido más de entrega y sumisión a VOX que de pulso por el relato y los nombres. Si se pretendía marcar y remarcar la independencia propia, VOX se ha encargado de demostrar otra realidad. Los dos son uno y el uno manda por dos. En Cataluña, más que en ninguna otra parte.





