Bertrand Russell. Sueños y realidades. III
Las conmociones naturales – escribía Russell – destruyen periódicamente, unos cuantos millones de hombres, mientras que, por su parte, las enfermedades se encargan de barrer prematuramente, a otros muchos. Suele juzgarse que estos acontecimientos, constituyen simples desdichas. Sin embargo, cuando son los hombres mismos, quienes logran causar una destrucción similar, por sus propios medios, entonces hay regocijo y grandes loas a Dios. Y la vía de escape que se ha hallado, para eludir estas conclusiones, pasa por la religión y la filosofía. Cuando pensamos en la humanidad, lo primero que nos acude a la mente, es nuestra propia persona, como representantes de aquella. Tendemos, por tanto, a concebir pensamientos positivos, acerca de ella (la humanidad) y, juzgamos que su preservación es importante.
- Publicado en Tribuna Libre