La loca Juana
- Escrito por Teodora Iguales
- Publicado en Poetas
Vedla, ya se encuentra en frente
de las puertas de la fábrica,
mirando siempre hacia adentro
con indefinible ansia
la pobre niña que el barrio
apoda la loca Juana.
Lleva destrozado el traje,
i mas destrozada el alma;
en sus mejillas el surco
solo han dejado las lágrimas,
cuyo raudal jeneroso
¡tiempo ha ya que se agotara...
porque esas lágrimas puras
todas fueron derramadas!
De una tristeza mui honda
lleva en el rostro la marca;
están sin fuego sus ojos,
i está marchita, arruinada
la rosa de sus pupilas
i de sus labios la grana!
Ya terminan las trece horas
que componen la jornada
del trabajo; los obreros
van saliendo de la fábrica,
formando diversos grupos;
a todos los mira Juana
parece que busca a
alguno cuya existencia le es cara...
a todos va preguntando
¿ha venido Aurelio? Nada,
le contestan, i unos otros
rien de la niña pálida;
i en fin, los mas compasivos
responden a la cuitada:
«Señorita, vuestro novio
no ha venido hoi a la fábrica.
Mas, ¡qué ha de venir! si el pobre
ya terminó la jornada.
tiempo há que bajo la tierra
eternamente descansa.
Ya no seguirá labrando
de sus patrones la holganza,
no seguirá produciendo
para la ociosa canalla,
para ese voraz vampiro
por el cual se desangrara,
para el burgués corrompido
i su impura cortesana.
Un año há que la existencia
le arrebató muerte trájica.
En un dia ¡infausto dial
i en una hora malhadada
dentro de esos mismos muros
ardoroso laboraba;
tenia su novia Aurelio,
i esta su novia era Juana;
quería hacer ahorrillos
para «formarse una casa»,
i establecer su nidito
con la doncella que le ama,
i para esto se precisa
llevarlo ante el ara santa
i pagar la ceremonia
del cura que los casara;
así, con heroico empeño,
estando junto a la máquina,
ésta lo traga, voraz,
lo tritura, lo masacra…
i hubo una víctima mas
de la burguesa canalla. . .
Presto a enterarse llegó
Juana, de tanta desgracia...
Desde entonces la infeliz
está triste, enajenada
por tan acerbo dolor;
busca a su novio con ansia,
para exijirle al infiel
que le cumpla la palabra
de tomarla por esposa
«de Dios ante el ara santa»
Por esto, todas las tardes,
al terminar la jornada,
llega la infeliz demente
a las puertas de la fábrica:
trae destrozado el traje
I mas destrozada el alma;
i dice entonces el barrio,
viendo a la andrajosa pálida:
Viene a buscar a su novio
Aurelio, la loca Juana....