Marta C. Nussbaun: una voz intelectual, honda y sincera entre tanta algarabia y tantos lugares comunes
- Escrito por Antonio Chazarra Montiel
- Publicado en Cultura
Necesitamos una teoría moral que nos muestre
donde debemos mirar para estar alerta.
Marta Craven Nussbaun
Voy a dedicar esta semana mi colaboración en El Obrero, a la filósofa y humanista Marta Nussbaun. Estas son algunas de las razones, por las que es apropiado realizar una exploración a los principales ejes y visiones del mundo de esta filósofa.
Es por la fuerza y valentía de sus propuestas, una voz imprescindible en medio de un panorama poco halagüeño. Antonio Machado con la sabiduría e ironía que le caracterizaba, nos dejó dicho que se paraba a distinguir las voces de los ecos. Entre tantos ecos destaca esta filosofa por su originalidad, rigor y compromiso. Hasta el momento, no ha transcendido su pensamiento del ámbito académico, cuando por el interés de los argumentos que defiende, debería ser una pensadora de referencia. Por tanto, este breve ensayo es una reivindicación y, al mismo tiempo, una introducción propedéutica.
En tiempos como los nuestros de un relativismo exacerbado, que es tanto como decir de fragmentación y de ausencia de planteamientos globales, defiende un universalismo humanista, lo que ya de por sí es esperanzador.
Nos dejamos llevar, frecuentemente, por modas, tendencias o corrientes de pensamiento que la mayoría de las veces, nos vienen impuestas desde fuera de Europa. Una de las últimas es el post humanismo. Marta C. Nussbaun lo critica dura y contundentemente, oponiéndose a las propuestas que formula y que gozan de tanta popularidad en determinados círculos universitarios y divulgaciones pseudocientíficas a menudo, trufadas de sensacionalismo.
Ha tenido ciertas discrepancias –bastante aireadas por cierto- con algunas tesis del movimiento feminista, atreviéndose a formular que ‘el lenguaje de género’ es idealista y reaccionario. Es más, puede considerarse emparentado con el postmodernismo ideológico y lo que éste conlleva. Como es fácil de adivinar rechaza la dictadura de lo políticamente correcto, entre otras razones por su reduccionismo y estrechez de miras que lo convierte a veces en una forma de censura encubierta.
Esta filósofa con pocos prejuicios, capacidad investigadora e inteligencia, que en el próximo mayo cumplirá setenta y cinco años, tiene el valor añadido de un conocimiento profundo y especializado sobre la filosofía de la antigüedad clásica, filosofía política y una visión humanista de la existencia, entre otras cosas. La suya es una visión inter y transdisciplinar, que da frutos granados estableciendo comparaciones y perspectivas muy interesantes entre ética y filosofía del derecho, por ejemplo.
En medio de un panorama intelectual, tan inhóspito y antipático como el presente, es de agradecer que una pensadora de su nivel se ocupe, una y otra vez, de ensayar respuestas a las preguntas: ¿cómo actuar correctamente? y ¿cómo vivir coherentemente, haciendo frente a lo que un pensamiento moral exigente demanda de nosotros?
Las preguntas no acaban ahí. Otro de los interrogantes que podemos considerar ‘clave’ para interpretar su pensamiento no es otro qué el valor que tiene hoy, la filosofía para la vida práctica. Pocas veces son tan certeros, tan audaces y tan desprejuiciados los criterios y argumentos que emplea para desarrollar estas y otras ideas.
Hemos afirmado que el alcance de sus planteamientos ético-políticos no ha traspasado aún, suficientemente, la barrera de los límites académicos, es más, los ataques y descalificaciones que ha recibido, han hecho que diversos movimientos y corrientes sociales no tengan en cuenta, en absoluto, sus propuestas. No obstante, la mayoría de sus obras están traducidas y a disposición de quien quiera consultarlas. Es gratificante, desde luego, el resultado.
Estar al margen de modas y novedades no ha impedido que esta profesora de ética de la Universidad de Chicago, en círculos minoritarios, sea muy apreciada. Sus conocimientos sobre ética de la antigüedad clásica y, sobre todo, su valor actual y la divulgación de su alcance los hacen abiertamente atractivos. Sigue la estela de María Zambrano moviéndose en un terreno fronterizo entre filosofía y literatura, fundamentalmente poesía. Es más, la literatura ofrece una serie de posibilidades y perspectivas para, a través de ella, expresar preocupaciones morales.
Puede situarse entre quienes consideran que el poder de la razón goza de más salud de lo que algunos quieren otorgarle. Es este un buen punto de partida para una reflexión filosófica de alcance. Para ella, el pensamiento ha de contribuir a hacer buenos ciudadanos, o lo que es lo mismo, comprometidos, críticos y consecuentes.
El pensamiento es como una lámpara que dosificando bien su uso, puede iluminar las zonas oscuras. En casi toda actitud antimetafísica no es difícil entrever una animadversión –mejor o peor formulada- contra el alcance del pensamiento abstracto. Entre tanto simplismo y tantos senderos trillados… ha ido desapareciendo en la neblina ‘la lechuza de Minerva’
Me gustaría manifestar mi hastío hacia quienes, machaconamente, ven la paja en el ojo ajeno y no se paran a considerar sus carencias. Más adelante, tendremos ocasión de extendernos en este punto, al comentar las obras de mayor relieve de Marta C. Nussbaun. Valga, sin embargo, un pequeño adelanto. A la democracia no le sienta bien la ropa nueva. De una forma u otra, con esta pensadora siempre acabamos hablando de democracia.
Necesita ser permanentemente renovada, necesita fortalecerse, incluso reinventarse pero, aun sigue apareciendo con la clámide o la túnica de sus inventores. Por eso, hay que estar alerta contra los populismos y protegerse, adecuadamente, de la tendencia –que puede incluso calificarse de suicida- de deslegitimar y despreciar los valores que lleva implícitos.
Marta Nussbaun nos advierte con lucidez que el momento de la filosofía es siempre ahora y que la democracia tendrá la consistencia y el alcance que seamos capaces de darle. Por eso, hemos de recordar de dónde venimos y dotarla de consistencia –especialmente contra quienes quieren dinamitarla desde dentro-, haciéndola más justa, más participativa y dando respuestas a los problemas que tenemos planteados, ‘hic et nunc’.
Para abrir boca, me atrevo a sugerir uno de sus libros más amenos y, en cierto modo polémico, que disfrutó y sigue disfrutando de una más que merecida influencia, aunque en círculos reducidos. Me refiero a La fragilidad del bien: fortuna y ética en la tragedia y filosofía griega, disponemos en la editorial Visor (1995) de una excelente traducción de A. Ballesteros.
Es a menudo revelador de quiénes somos, para quien pensamos o escribimos, con quien o quienes se colabora. Marta Nussbaun, lo hizo en la década de los ochenta con el Premio Nobel de Economía Amartya Sen. Fruto de esta colaboración fueron las aproximaciones y correlaciones que establecieron entre ética y desarrollo. Es interesante destacar que Marta Nussbaun tiene mucha más inclinación por la ética de raíz aristotélica que por la platónica. Frente al nebuloso mundo de las ideas preferirá siempre, la visión empírica del estagirita.
Es ‘peleona’ no rehúye las polémicas. Es más, considera una obligación intelectual debatir y argumentar contra quienes tienen puntos de vista opuestos o muy diferenciados del suyo. Pensemos, sin ir más lejos, en Allan Bloom o Judith Butler.
El hecho de tener una voz propia permite exponer y matizar puntos de vista sin caer ni en tópicos ni en generalizaciones. Por eso, tanto en sus obras como en su activismo es una firme defensora de los derechos de la mujer, lo que no quiere decir que acepte acríticamente todos los postulados del feminismo.
Es especialmente relevante su mirada, su manera de ver el mundo. Sus razonamientos son a un tiempo lúcidos y emotivos. Argumenta sobre el modo de vivir una vida digna, la importancia de la salud, el pensamiento y la imaginación y, por supuesto, la solidaridad y la reflexión crítica.
No existe pensamiento filosófico que merezca la pena reivindicar, que no muestre interés por los demás, por los otros seres humanos, entendidos como seres dignos y no codificados como meros instrumentos. Va más allá e incorpora unos planteamientos de alcance sobre nuestra relación con los animales y con la naturaleza, sin olvidarse de las distintas formas de ocio y de lo que nos ha ido convirtiendo en el animal lúdico que somos, lo que no deberíamos olvidar nunca.
Marta Nussbaun ha sido distinguida con diversos galardones académicos y extraacadémicos. En el año 2012 obtuvo el premio Príncipe de Asturias en la modalidad de Ciencia Sociales; quizás esto influyó en que se tradujeran sus obras, sus colaboraciones aparecieran en revistas especializadas y generalistas… aunque no son muchos, quienes la citan, la han leído o reivindican las líneas más destacadas de su pensamiento.
Se muestra decididamente partidaria del compromiso, mas no entendido de forma abstracta sino concreta. Aquellas personas y colectivos más desprotegidos, más vulnerables son los que han de ser defendidos con mayor énfasis. Lo hace rastreando con eficiencia a lo largo de la historia estas actitudes. Rechaza, por ejemplo, ‘el buenismo platónico’, heredero del ‘intelectualismo moral socrático’ y se muestra mucho más de acuerdo con Aristóteles y con los dramaturgos trágicos: Esquilo, Sófocles y Eurípides, en su concepción de la complejidad del ser humano y de su dimensión moral que puede llevarlo hasta actitudes y sacrificios límites.
Son recias y a la par conmovedoras sus ideas de que el reconocimiento de la vulnerabilidad es ‘la llave’ para ponernos en camino de realizar el bien. Esta conciencia de la vulnerabilidad es en Marta Nussbaun, en cierto modo, recurrente. Dice mucho en su favor que no desdeñara divulgar con rigor estos conocimientos, utilizando mecanismos como los programas culturales de las televisiones o los medios de comunicación.
La filosofía y la cultura clásica están vivas y frescas. No es cierto, como sostienen ciertos eruditos ‘cuentahílos’ que ni los conceptos, ni su transcendencia, estén apolillados, por el contrario, son como flechas que atraviesan el tiempo y que llegan hasta nosotros.
No es menos cierto, que parece que nos hemos resignado a que determinados relatos, ‘manifiestamente planos e insustanciales’, nos alejen de una comprensión cabal de la realidad. Preferir el relato edulcorado y simplista a la realidad, es una muestra más de la inconsistencia de los tiempos que vivimos, llegando en algunos casos, hasta modificar las reglas del juego. No obstante, mal que les pese, los gallos siguen cantando al despertar del día.
Marta Nussbaun de una manera sutil, nos previene contra los peligros del ensimismamiento que cortan o interrumpen comunicaciones significativas con los demás. De la misma forma, hay que estar en guardia, contra quienes niegan derechos a las minorías y actúan ‘reventando’ la democracia desde dentro con prejuicios excluyentes como el racismo, la xenofobia, la misoginia…
Sus ideas son atractivas, convincentes y rigurosas. Sabe recurrir al mundo clásico griego, para defender y argumentar la formación humanística que, por cierto, va en franco retroceso. No es casual que frente a tanto nacionalismo de pocos vuelos, defienda un cosmopolitismo que nos convierta, sin recetas simplistas en ciudadanos del mundo. A fin de exponer estos planteamientos son de utilidad, algunos textos de Cicerón o de autores modernos como el ilustrado Kant o el decimonónico Adam Smith.
El suyo es un multiculturalismo que se articula en una especie ‘de universalismo ético’. Lo hace, además, de forma rigurosa y amena. La literatura, por ejemplo, es un excelente instrumento para plantear y desarrollar cuestiones éticas. Tomemos a Albert Camus, por ejemplo. Elijamos entre sus obras teatrales Los Justos ¡Cuántos aspectos morales pueden extraerse de una lectura atenta de esta obra!
No es extraño, en modo alguno, que se muestre contraria al deconstruccionismo de Jacques Derrida.No se para ahí, sino que también se distancia de Michel Foucault. Otro aspecto sobre el que no puedo extenderme, mas merece al menos una mención, es su crítica amarga a los Departamentos de Humanidades de la mayoría de Universidades americanas y europeas que, desde su punto de vista, no están cumpliendo con la misión que tienen encomendada de investigar, extender y divulgar los estudios humanísticos. En la mayoría de los casos no le falta razón.
Parece que ha penetrado en las razones últimas y los secretos de esa prodigiosa actividad, que es pensar y repensar el mundo clásico. Rara vez se siente cómoda. Es descontentadiza pero sabe dar ajustadas respuestas a los miedos, tanto internos como externos, que plantea la vaciedad… o la liquidez.
Tiene la certeza de que vivir encerrados en una cárcel cuyos barrotes hemos fabricado nosotros mismos, ni presagia ni puede presagiar nada bueno. Hemos perdido habilidad y competencia para extraer el ‘jugo estético’ a tantos textos… que siguen ahí, aguardando que alguien los descifre y los exprima.
La crítica social que puede leerse cotidianamente, es manifiestamente mejorable. Quizás, porque para realizarla con solvencia hace falta arrastrar el carro de la soledad.
Nunca me han gustado quienes en sus análisis pasan ‘de puntillas’ sobre las consecuencias de un mundo egoísta, sanguinario… y sin piedad con los débiles. Eso sí, acompañando con palabras grandilocuentes, los análisis vacios. En la mayoría de los casos no son sino visiones unilaterales y benevolentes con los prejuicios al uso.
Marta C. Nussbaun es consciente de que los mecanismos del poder se reproducen, una y otra vez, y que donde menos se espera, salta la liebre. El sentido moral hace tiempo que se está quebrando y desdibujando.
Algunos de los textos de esta pensadora son un tanto enigmáticos. En ocasiones, se mueve por terrenos huidizos, mas generalmente, afronta los problemas de frente y sin concesiones, quizás por eso, su pensamiento es tan respetable.
No adula a nadie. Rara vez esquiva emprender investigaciones extenuantes, tal vez porque sabe que ‘la clave’ para entender cualquier problema, no es otra que diagnosticar bien. Entre tantas actitudes decepcionantes de intelectuales de los que cabría esperar mucho más, los ‘patrones subyacentes’ de Marta Nussbaun son un oasis entre tanto desierto. Sin ir más lejos el New York Times reseñó El cultivo de la Humanidad y lo definió como una defensa apasionada y argumentada del multiculturalismo.
Como hemos comentado, tiene puntos de vista diferenciados con el feminismo. Naturalmente esas diferencias no le impiden atacar y condenar la mutilación genital femenina, como un elemento más de la dominación masculina, Por ello cree que hay que contemplarlo como un atentado más a la justicia y, por tanto, como una injusticia.
Esta intelectual y filósofa norteamericana analiza, con precisión, que existen leyes que discriminan a gays y lesbianas, que han de ser reformadas y corregidas. Ahora bien, considera que lo mismo ha de hacerse contra el tratamiento que tiene la mestización, la segregación racial y el antisemitismo. Es más, rastreando estos problemas sociales y considerándolos estrechamente vinculados a la alienación, argumenta que en diversos momentos históricos el racismo, el antisemitismo, la misoginia y una concepción sexista embrutecedora han sido abiertamente manipulados, a fin de que las masas justifiquen desmanes punitivos que no son sino mecanismos que usa el poder para crear miedo y para perpetuarse en cada momento histórico.
Cualquiera de los textos de Marta Nussbaun permite adentrarse en su universo de preocupaciones. Junto a los ya citados voy a señalar algunos otros que, personalmente, me parecen adecuados para ponerse en contacto con las ideas-fuerza de esta pensadora.
A principios del presente siglo, se tradujo al castellano El cultivo de la Humanidad: una defensa clásica de la reforma en la educación liberal. Barcelona, 2001 – Ed. Andrés Bello – traducción de Juana Pailaya. Son unas páginas que deben leerse con detenimiento, por lo que tienen de original a la hora de plantearse las reformas educativas y su alcance, tanto para la equidad como para la promoción social. Su lectura es útil para reflexionar sobre educación y sentido humanista de la existencia.
Poco después se tradujo por Roberto Bernet, Las mujeres y el desarrollo humano: el enfoque de las capacidades. Ed. Herder 2002. Frente a tanta intoxicación como se ha llevado a cabo con la inteligencia artificial, este libro que argumenta la teoría de las capacidades de la pensadora estadounidense y las desarrolla, me parece un texto imprescindible que desde luego, merece la pena consultar.
Un poco más cercano en el tiempo es Las fronteras de la justicia: consideraciones sobre la exclusión. Barcelona – Paidós, 2007, traducción de Ramón Vilá y Albino Santos. Caben pocas dudas que los puntos de vista de esta filósofa sobre la justicia, son uno de los aspectos más interesantes de su pensamiento. Hay otras obras donde también, aborda estos temas, mas en ésta, analiza de forma convincente, las razones y genealogía de la exclusión.
Por último y -no porque no merezca la pena sugerir otros tres o cuatro títulos más- voy a referirme a un texto que me parece atractivo, profundo y sugerente Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las Humanidades. Katz Editores, Buenos Aires-Madrid, 2010. El lector encontrará, sin duda, argumentos sólidos sobre el papel y el interés de las Humanidades, tanto en el sistema educativo como en la vida cotidiana democrática.
En un ensayo de estas dimensiones conviene ser consciente de las limitaciones. Creo que Marta Craven Nussbaun es una filósofa que merece mucha más atención y exegesis de su pensamiento.
Esto, naturalmente, no puede realizarse en unas cuantas páginas. ¿Qué he pretendido entonces? Mostrar un itinerario, quizás incompleto, pero que recoja sus puntos de vista y análisis más destacados, sus contrastes con otros pensadores, su independencia de criterio, su libertad creativa y su devoción e interés por el pensamiento y la literatura clásica.
Algunos de estos supuestos merecen, sin duda, ser abordados de forma monográfica… mas esta es una tarea pendiente que ha de quedar para mejor ocasión.
Antonio Chazarra Montiel
Profesor Emérito de Historia de la Filosofía, Colabora o ha colaborado en revistas de pensamiento y cultura como Paideía, Ámbito Dialéctico, Leviatán, Temas de Hoy o la Revista Digital Entreletras.
Ha intervenido en simposios y seminarios en diversas Universidades, Ha organizado y dirigido ciclos de conferencias en la Fundación Progreso y Cultura sobre Memoria Histórica, actualidad de Benito Pérez Galdós, Marx, hoy. Ha sido Vicepresidente del Ateneo de Madrid.
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