La Federación Nacional del Vestido y Tocado emprendió una campaña de propaganda sindical femenina en 1930. En esa campaña nos acercamos al acto que se celebró en el mes de agosto en la Casa del Pueblo de Chamartín de la Rosa, que estaba situada, como es sabido, en Tetuán. La campaña se emprendió porque en el sector textil madrileño se estaba pasando del taller al trabajo a domicilio femenino con unas consecuencias laborales y salariales mucho peores para las trabajadoras, provocando que el sindicalismo socialista se pusiera en marcha para promover la sindicación de estas obreras, una tarea, presumiblemente, más complicada por la atomización del trabajo frente a la concentración de la mano de obra en una fábrica o taller. En este sector, además, la Iglesia, a través de conventos y damas dedicadas a la catequesis, tenía una gran importancia al promover muchos encargos.