Los difíciles comienzos de la Mutualidad Obrera Médico-Farmacéutica de Madrid
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
La Mutualidad Obrera comenzó su vida en septiembre de 1904. En ese momento contaba con mil trescientos afiliados. Se puso en marcha un consultorio en la calle de Atocha, número 5, y una farmacia en la calle de Mesón de Paredes, 20.
El personal indispensable para atender esos servicios se compuso de cuatro médicos, un tocólogo, un comadrón, una comadrona, un practicante de medicina y cirugía, un conserje, un farmacéutico, dos auxiliares, un mozo, dos oficiales para las oficinas y dos cobradores.
Como no se tenían suficientes fondos para hacer frente a los primeros gastos por ser insuficientes los ingresos por cuotas hubo que apelar a las sociedades de resistencia domiciliadas que había en el Centro Obrero de la calle de Relatores, número 24. Respondieron porque fueron conscientes de la importancia de la Mutualidad.
Como la idea de la Mutualidad nació de los obreros y como su propósito era poder emancipar a los trabajadores de la explotación de que eran víctimas por parte de las sociedades médicas privadas, se llegó al acuerdo de que no podían pertenecer a la misma más que obreros asociados, para cuyo fin se llevó al reglamento en el artículo quinto del mismo esa condición. En la Mutualidad se era consciente de que poner una condición era limitar los ingresos de socios, pero eso fue innegociable porque eso era coherente con el proyecto común de emancipación de los obreros del movimiento obrero socialista.
Estos datos los hemos sacado de un artículo que firmó Francisco Largo Caballero en un artículo que se publicó en El Socialista de 5 de diciembre de 1916.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.