Breve apunte sobre la Cooperativa de casas baratas de la Casa del Pueblo de Madrid. I
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Aunque existe ya bibliografía sobre la labor social en relación con la vivienda emprendida por la Casa del Pueblo de Madrid, queríamos aportar un apunte a través de la fuente inagotable que supone El Socialista.
La Gran Guerra provocó un incremento de la emigración a las ciudades con el consiguiente crecimiento de las mismas, provocando un serio problema de vivienda con el consiguiente encarecimiento de los alquileres. Eso fue un acicate para que creciera el movimiento cooperativo en relación con la construcción, tanto en favor de la clase media como de la trabajadora. También es cierto que bajo el nombre de cooperativas se escondían empresas que solamente buscaban el negocio.
En la Casa del Pueblo de Madrid un grupo de integrantes de la misma impulsaron la constitución de una cooperativa obrera en 1915. Su primera junta directiva estuvo formada por los siguientes integrantes:
“Victoriano Orosas, presidente; Santiago Pérez, vicepresidente; Ángel Hernández, secretario; Rito Esteban, vicesecretario; Felipe García, contador; Ventura Núñez, tesorero, y Eduardo Álvarez, Ramón Rey, Lorenzo Peláez y Lucio Serrano, como vocales.”
El principal problema era el de los fondos económicos, además de dónde se iban a adquirir los terrenos para edificar las casas.
La Cooperativa contactó con la entidad Fomento de la Construcción, propietaria de una gran extensión de terrenos entre la Prosperidad, Ventorro del Chaleco, Paseo de la Ciudad Lineal y Chamartín de la Rosa. Eran unos terrenos que dicha Sociedad había adquirido a bajo precio al duque de Pastrana. A la Sociedad de Fomento le interesaba construir pronto para revalorizar el suelo y atraer el interés de los madrileños hacia esta zona en el noreste. La Sociedad vendió a la Cooperativa 169.726 pies de terreno a 30 céntimos el pie, además de ofrecer un préstamo de un millón de pesetas para la construcción de casas.
El Fomento construyó las primeras 31 casas, que luego pasaron a pertenecer a la Cooperativa a partir de 1920, siendo entregadas a los cooperadores mediante sorteo. Pero ahí quedaron interrumpidas las obras.
Para continuar construyendo se presentaron muchas dificultades, especialmente de tipo económico. No se pudo acudir al Ayuntamiento porque las condiciones que ponía para un préstamo eran inasumibles. Se decidió ir al Estado. Para ello era necesario tasar los terrenos y edificios de la Cooperativa. Se hizo y dichos terrenos, los edificios, y las obras de saneamiento y urbanización realizadas fueron valorada en 1’50 pesetas el pie. Con arreglo a la Ley de Casas Baratas se firmó un empréstito con el Estado de 1.767.540 pesetas al 3% anual, y que debía ser amortizado en treinta años. Además, el Estado pagó una prima de construcción de 333.000 pesetas.
A continuación, se abrió un concurso para edificar 85 casas para esta segunda etapa. Quedó desierto porque los concursantes ofrecieron unos precios de construcción que la Cooperativa consideró como inadmisibles. Al final, se decidió que la realización de las obras corriera a cargo del compañero cooperativista Julio López, bajo la dirección técnica de Manuel Ruiz Senén. Al parecer, algunos contratistas que habían puesto precios muy elevados se lamentaron después afirmando que hubieran puesto precios más bajos si hubieran tenido la seguridad de que la Cooperativa pagaría puntualmente, como lo fue haciendo. Eso era, a juicio de los socialistas, un ejemplo de cómo funcionaba el negocio de la construcción.
Hemos trabajado con el número del 30 de junio de 1929 de El Socialista.
Es imprescindible la lectura de estas dos obras: Paloma Barreiro Pereira, Casas Baratas. La vivienda social en Madrid, 1900-1939, Madrid, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, 1992, y Luis Álvarez González, Socialismo y vivienda obrera en España (1926-1939), Salamanca, Ediciones de la Universidad de Salamanca, 2003.
Seguiremos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.