Comparando la política de vivienda obrera en Inglaterra y la realidad española (1920)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En El Socialista se incluyó un instructivo artículo en la primera página del número del 8 de septiembre de 1924 donde se comparaba la política en favor de la vivienda obrera en el Reino Unido y la realidad española.
En el Parlamento británico se había discutido sobre la construcción de casas baratas (vivienda social) para obreros. Gracias a los laboristas se había conseguido ampliar la superficie para cada vivienda hasta 88 metros cuadrados, aunque habría varios modelos: 33, 46, 70 y los 88 mencionados. El mayor sería para casas unifamiliares de clase media y las de 36 y 46 para obreros, pero todas ellas tendrían “hall”, tres dormitorios, cocina y cuarto de baño. La ventilación sería muy importante.
Pues bien, en la inmensa mayoría de las localidades de Castilla, se nos informaban, y aún en viviendas de clase media baja, se vivían en superficies que iban desde los 15 a los 20 metros cuadrados sin ventilación, y con muchos pisos por debajo del nivel de la calle y, por supuesto, sin cuartos de baño. En el campo, por su parte, había muchos “chozos” de entre 10 y 20 metros cuadrados, todo de ramaje menos la base. Allí vivían las familias de los ganaderos y guardas de campo todo el año, y los criados de casa en los pajares y cuartos de aperos, sin espacio para las más imprescindibles necesidades de limpieza.
Por otra parte, el ministro británico de Higiene había expresado que las autoridades locales contarían con medios para facilitar a los inquilinos de la clase trabajadora el que, mediante pagos a plazos, pudieran adquirir la propiedad de las casas construidas por entidades oficiales, locales o por empresas particulares que aceptasen los subsidios públicos.
Mientras tantos, los Ayuntamientos en España carecían casi todos de medios para este tipo de empresas porque el Estado había enajenado la mayor parte de sus fondos (recordemos la desamortización civil), sin olvidar el poder del caciquismo. A esto se unía la escasa o nula intervención de la clase obrera en los Ayuntamientos. Esas serían las tres causas de que los consistorios no se preocupasen del problema de la vivienda si no era para vender como solares los sobrantes de las vías públicas para que la clase obrera edificase a su costa viviendas insanas.
Por otro lado, la obligación de instalar cuartos de baño en las casas subvencionadas, como se comprobaba en el caso inglés, era algo insólito en España.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.