Pablo Iglesias y las 21 condiciones para ingresar en la Tercera Internacional
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Pablo Iglesias opinó sobre el fin de las 21 condiciones que elaboró la Tercera Internacional para ingresar en las mismas y que tanta polémica generó en el seno del socialismo internacional. Y lo hizo cuando iba a comenzar el Congreso Extraordinario del PSOE que tenía que decidir ya de forma definitiva si el Partido debía ingresar o no en la misma, después del viaje que encomendó a Fernando de los Ríos y Daniel Anguiano a la URSS para conocer de primera mano la cuestión.
Pablo Iglesias explicó en un artículo de El Socialista que al elaborar esas condiciones la Tercera Internacional se había propuesto cerrar sus puertas a los socialistas reformistas, centristas u oportunistas1. Eso indicaba el preámbulo de las mismas, y también habría sido lo que, al parecer, le dijo Lenin a Anguiano. Por fin, también estaría claro en la comunicación del Comité Ejecutivo de Moscú al Partido Socialista al rechazar las tres condiciones presentadas por la formación española para ingresar en dicha Internacional, sin olvidar que se expresaba en las condiciones séptima y en la 21.
Pero, además, si los reformistas no eran excluidos desde el primer momento al aceptar las 21 condiciones quedarían en una situación especial recibiendo un trato distinto y siendo obligados a depurar en su seno a los miembros de los mismos considerados sospechosos. Para demostrar eso, Iglesias recomendaba leer las condiciones 1, 2, 5, 6, 11, 13 y 20.
Lo que le interesaba reflejar a Pablo Iglesias era comprobar a qué reformistas se pretendía excluir o a quienes se les considerase como sospechosos.
Si la alusión se refería a los que opinaban que solamente con reformas se pasaría del régimen burgués al régimen socialista el líder español consideraba que en el PSOE no había ninguno. Pero, en cambio sí se daba en el seno de la formación española el reformismo basado en la estrategia de que debía obtenerse del régimen imperante cuanto pudiera favorecer al proletariado, pero sin renunciar a la revolución cuando se dieran las circunstancias que así lo permitieran y el proletariado fuera pujante. Ese habría sido el criterio con el que habían trabajado siempre los socialistas españoles poniendo de ese modo, en relieve, la lucha de clases, haciendo ver que los gobiernos representaban a los privilegiados, pero también procurando que los trabajadores consiguieran mejoras de todo tipo. Por eso, los socialistas participaban en las distintas instituciones ejerciendo una labor fiscalizadora, algo que permitía poner de relieve el antagonismo entre los explotados y los explotadores, a la vez que se luchaba por conseguir mejoras para los asalariados. Así se habían hecho en Ayuntamientos y Diputaciones, pero también en el Parlamento.
La cuestión era saber, realmente, a qué tipo de socialista querían excluir en la Tercera Internacional con las 21 condiciones. Para Pablo Iglesias estaba muy claro que en el segundo Congreso de la Tercera Internacional se englobó a todos. Para los “hombres de Moscú” cuando los socialistas no consagraban su trabajo únicamente a preparar u organizar una acción violenta a fin de acabar con el poder burgués eran reformistas y, por lo tanto, debían ser combatidos con saña. Según la Tercera Internacional los obreros de todos los países no debían dedicar esfuerzo alguno a mejorar su condición. Todas las energías debían encaminarse a la acción insurreccional contra los explotadores.
Pero eso era, siempre a juicio de Iglesias, jugar al “todo o nada”, propio de los anarquistas.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------
1El Socialista, número del 9 de abril de 1921.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
Lo último de Eduardo Montagut
- El actualizado mensaje del hombre hecho a sí mismo en las redes
- Sobre la industria cinematográfica y los trabajadores del cine en el mundo a fines de los veinte
- Las porcelanas del Buen Retiro en el Museo Municipal de Madrid con la República
- En defensa del cine sonoro como vehículo cultural por Julián Gil Montero (1932)
- Donoso Cortés sobre Marruecos