La ceguera burguesa según Pablo Iglesias
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Pablo Iglesias consideraba que la burguesía se había empeñado en que los obreros no se organizasen o si ya lo estaban, dificultar que consiguieran los frutos de su unión como era la mejora de su condición1. En todo caso, los patronos intentaban dificultar el asociacionismo obrero. Pero no conseguían nada porque logrando que se retrasase dicha organización lo que estimulaban era la agresividad de los obreros. Esa actitud podía no beneficiar en sí a los obreros asociados, pero, sobre todo, perjudicaba al interés patronal.
Muchas huelgas prematuras y la duración de otras porque los trabajadores no cedían en nada se debían, precisamente, a la ira acumulada por éstos a consecuencia de la persecución que había padecido cuando pretendieron asociarse. Así pues, con todo esto, los patronos nada conseguían.
Lo mismo ocurriría con los lock-outs o despidos de obreros. Los patronos acudían a este sistema creyendo que de esa manera destruían las organizaciones obreras o imposibilitaban el triunfo de sus reclamaciones. Podían conseguir éxitos momentáneos, pero, a la larga, se fortalecía la organización obrera.
Además, el empleo del lock-out o despido general tenía para los patronos dos consecuencias funestas. En primer lugar, se generalizaba y se avivaba el espíritu de clase de los obreros. Declarado un lock-out en un oficio, sus efectos terminaban por alcanzar a la profesión entera y, por consiguiente, todos los individuos de esa profesión terminaban por hacer causa común contra los patronos. Además, como la lucha revestía mayores proporciones terminaba por arrastrar a un número considerable de obreros de otros oficios, además de que la masa proletaria adquiría mayor conciencia de clase.
En relación con la otra consecuencia, Pablo Iglesias explicaba que los socialistas afirmaban que en el sistema social imperante una minoría relativamente pequeña era poseedora de los instrumentos de trabajo y de los agentes de cambio, y que esta posesión le permitía a esa minoría tener en sus manos los medios de vida de la mayoría de los individuos. Además, los socialistas afirmaban que para que esto último no ocurriese era necesario expropiar a dicha minoría de los instrumentos y socializarlos, es decir, convertirlos en propiedad de todos.
Pues bien, estas afirmaciones de los socialistas no eran admitidas aún por muchos trabajadores, ya por no haber estudiado el asunto, ya por considerar que no estaban fundamentadas.
Pues bien, al parecer, el lock-out probaba la exactitud de las afirmaciones socialistas porque cuando se establecía los trabajadores no podían trabajar y sus familias comer. Si los obreros, faltos de suficiente organización, no triunfaban, como no podían trabajar y sostener a sus familias, se veían obligados a someterse a sus explotadores o a morirse de hambre. Así podían ver que había una minoría que eran dueños exclusivos de los medios de producción y por ende los medios que necesitan para vivir los obreros. De conocer esta verdad a pensar como los socialistas en la necesidad de socializar los instrumentos de producción no había más que un paso.
Por todo ello, y en conclusión, la clase patronal procedía ciegamente al oponerse a la obra de emancipación del proletariado. Para Pablo Iglesias el triunfo de los oprimidos era inevitable.
1Acción Socialista, 21 de marzo de 1914.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.