Una reseña de “La historia de las clases trabajadoras” de Garrido Tortosa
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Fernando Garrido Tortosa publicó en 1871 la obra, La historia de las clases trabajadoras. Queremos acercarnos a la misma de la mano de la reseña que se le dedicó (escrita por Lisso) en La Ilustración Republicana Federal.
Lisso subrayaba en su reseña que era un libro fundamental porque llenaba un vacío al tratar la historia del obrero y las diferentes vicisitudes por las que había pasado, un sujeto histórico olvidado en el pasado, pero que en ese momento era “un ser tan digno como inteligente”. No podemos olvidar que cuando se publicó el libro se estaba en plena eclosión del movimiento obrero en el mundo con la Primera Internacional, y también en la propia España, en el Sexenio Democrático. El republicanismo español dedicó mucho interés a la cuestión social.
Y, como explicaba el autor de la reseña, y en relación con lo anterior, Garrido Tortosa parecía el intelectual clave para abordar esta primera historia del obrero en España, tanto por su estilo y lenguaje, como por sus vastos conocimientos. Pero, sobre todo, Garrido parecía estar cerca de los trabajadores, dedicando su vida a propagar las ideas socialistas, a la defensa del cooperativismo español (recordemos que en este mismo medio de El Obrero hemos tratado una parte de este asunto del cooperativismo y Garrido Tortosa), siendo fundador de varias de las cooperativas existentes en ese momento, y que un hombre dedicado a la mejora de la clase obrera.
La obra iba precedida por un prólogo de Emilio Castelar. El reseñador recogía una parte del texto del mismo donde le insistía a Garrido Tortosa que dijera al pueblo que no desdeñase la política, porque sin los derechos políticos era imposible la regeneración económica y social, además de que le recordase a ese mismo pueblo que “cada eslabón roto en la cadena de la libertad ha sido un progreso seguro del trabajo. Dile que entre sus redentores se encuentran Guillermo Tell y Washington, y que su maravilloso destino se confunde con la suerte de la humanidad”. Como vemos, el republicanismo defendía la intervención del trabajador en la política, aunque planteaba unos ejemplos que, luego el movimiento obrero, especialmente el socialista, con el que se compartía la importancia de la política, no tendría en cuenta, desde los posicionamientos de clase.
Hemos empleado como fuente el número 13 de La Ilustración Republicana Federal, de 3 de septiembre de 1871.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.