El análisis de Manuel Cordero del sector de artes blancas alimenticias en 1928
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En julio de 1928 se celebró en la Casa del Pueblo un Congreso de las Artes Blancas Alimenticias, que a juicio de Manuel Cordero tuvo su importancia no tanto por el número de delegados que acudieron, ni por el número de trabajadores representados por aquellos, sino por los objetivos que se perseguían que tenían que ver con la creación de la Federación, un momento éste de los años veinte en el que se planteó el fortalecimiento de la organización obrera ugetista de una forma evidente.
Pero no es este el objetivo de nuestro artículo sino recoger el testimonio de este intenso sindicalista con gran experiencia en este ámbito laboral, habiendo sido el mismo panadero, sin olvidar toda su trayectoria política socialista. Cordero realizó un análisis sintético y preciso de la situación de los trabajadores del amplio abanico laboral que aquí nos ocupa que merece que lo reseñemos.
Cordero señalaba que de todas las profesionales que iban a integrar la Federación los panaderos eran los únicos que poseían una historia previa de organización y experiencia sindical y de lucha. No olvidemos, por nuestra parte, la intensa lucha protagonizada por los panaderos en relación con el trabajo nocturno. Pero el resto de trabajadores estaba empezando en la lucha organizada. El sector incluía a molineros, pasteleros y similares, churreros, obreros de pasta para sopa, galleteros, etc.. Así pues, la primera preocupación de los dirigentes de la Federación, en opinión de Cordero, debía ser fomentar el espíritu de la conciencia de clase entre estos trabajadores para que se constituyesen organizaciones sindicales en cada sector.
Nuestro sindicalista era consciente de las dificultades de la tarea sindical en algunos de los ámbitos que aquí estamos estudiando. En la molinería se concentraban los trabajadores que, al parecer, tenían menor preparación cultural. Por su parte, en las fábricas de pasta para sopa, galletas y bombones trabajaba un porcentaje muy alto de mujeres y niños, y eso, era a su juicio un problema porque no entendían el valor de la organización. Desde nuestra distancia parece lógica esta afirmación para el caso de los niños, pero en el de la mujer debemos entender el paternalismo que durante mucho tiempo desarrolló también el sindicalismo socialista en relación con la mujer trabajadora, una especie de menor al que había que enseñar.
En general, veía que los obreros y obreras de estas artes blancas eran refractarios a la organización sindical por ignorancia, manteniendo un espíritu de “sumisión casi servil”. Había que despertar la conciencia, como hemos apuntado.
Y había que hacerlo porque su situación laboral era penosa. Las jornadas eran interminables, y no parecía que les alcanzasen las mejoras que la legislación laboral ya ofrecía. Cordero había detectado el malestar entre estos obreros y obreras, pero no habían, siempre según su opinión, encontrado la manera de librarse de ella, o de luchar, y de ahí la importancia de la creación de organizaciones sindicales. Pero, además del valor en sí de la organización, pilar del sindicalismo socialista, era fundamental que sus componentes la entendieran, es decir, que poseyeran conciencia y formación.
Hemos trabajado con el Almanaque de El Socialista para el año 1929. Sobre Cordero, además de acudir a la Hemeroteca de El Obrero, podemos consultar el Diccionario Biográfico del Socialismo Español.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.