El primer Manifiesto de la Asociación de Trabajadores del Fútbol en 1929
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Constituida la Asociación de Trabajadores del Fútbol en Madrid, en medio de una evidente polémica, y que hemos abordado en sendos artículos en El Obrero, hizo público un Manifiesto que va a ser el objeto de nuestro trabajo en el presente artículo, y que nos permite profundizar en la época del inicio de la profesionalización del fútbol en España, en los problemas laborales que eso generó, así como en la resistencia a la sindicación de los futbolistas.
Los futbolistas sindicados eran conscientes de la polémica que había generado su Asociación en determinada prensa, pero querían dejar claro que se habían constituido de forma serena. Avisaban que habían constituido un reglamento y estaban en trámites paa la creación del Comité Paritario que, según la legislación vigente, sería el encargado de regular las relaciones entre los clubes y los jugadores.
En realidad, el Manifiesto quería justificar la existencia de la Asociación, al calor de las polémicas suscitadas, eso sí diferenciando las críticas que la Asociación consideraba desinteresadas, especialmente las que hablaban de la posible decadencia del fútbol, de las que buscaban la polémica en sí en un espíritu de lucha.
El carácter profesional del futbolista contratado por un club podía ponerse en duda cuando no se conocía como funcionaban las Sociedades que se dedicaban al fútbol, pero la Asociación aseguraba que la dependencia y sometimiento del jugador retribuido por el club respecto de éste no tenía parangón con otros oficios. Y eso se podía comprobar viendo los contratos que se obligaba a firmar a los futbolistas. Era normal que en esos contratos se obligase al jugador a no poder ocuparse en negocio alguno, ni a vivir en sitio, ni frecuentar lugares, ni hacer nada sin que el Club lo autorizase.
La Asociación reconocía que la experiencia demostraba que todo intento de asociación obrera y profesional había encontrado resistencias y generado maniobras contra ella. Esa afirmación tenía que ver con el hecho de que la Federación Nacional de Fútbol había anunciado que no permitiría que los futbolistas se sindicasen. La Asociación no tenía miedo alguno ante esta afirmación porque ninguna Federación podía ir contra la legislación social vigente.
La propia constitución de la Asociación era una batalla ganada frente a esta oposición, y anunciaba que sus miembros estaban convencidos de la necesidad de la dignificación individua y colectiva que suponía esta unión para defender sus intereses.
Hemos consultado el número 6417 de El Socialista, de 3 de septiembre de 1929. Es importante acercarse a la hemeroteca de este medio de El Obrero para ver los antecedentes de lo que aquí estudiamos sobre la sindicación de los futbolistas españoles a finales de los años veinte.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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