Comaposada en el sexto aniversario del fusilamiento de Ferrer i Guàrdia
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
En un trabajo anterior estudiamos el homenaje que socialistas y republicanos, en el momento de la Conjunción Republicana-Socialista en 1910, brindaron a la memoria de Ferrer i Guàrdia, fusilado el 13 de octubre de 1909.
Pues bien, en este nuevo aniversario de aquel hecho recordamos la referencia del recuerdo del destacado pedagogo anarquista, realizada por uno de los principales socialistas catalanes, Josep Comaposada, en las páginas de El Socialista, en el sexto aniversario de aquel hecho, es decir, el 13 de octubre de 1915. Las reflexiones de Comaposada trascienden la propia memoria de Ferrer, y suponen una opinión personal sobre la generación de los mártires y las leyendas que traen aparejadas.
Se preguntaba Comaposada si llevaba camino de extinguirse la memoria del fundador de la Escuela Moderna, si se olvidaría en unos años o lustros. Creía que no iba a ser así. En este sentido, recordaba sus propias palabras a raíz de la ejecución, al afirmar que su muerte se había convertido a un hombre en símbolo de las aspiraciones de la sociedad moderna. Ferrer, de haber vivido, habría continuado siendo el propagador de una “idea grande y generosa”, pero, muriendo, “se ha engrandecido su nombre y se ha eternizado”.
Comaposada afirmaba que en vida Ferrer era solamente conocido por los que se preocupaban por la enseñanza, las cuestiones sociales y el anticlericalismo, aunque no por las masas. Pero, a raíz de todo lo que había ocurrido, no había nadie que no conociera su nombre.
A medida que transcurría el tiempo se estaba formando una verdadera leyenda relacionada con la vida de Ferrer, con las persecuciones que padeció y con su fusilamiento. Y en dicha leyenda había hechos reales y otros, producto de la fantasía. Después de muerte gozaba de una vida más intensa y grande de que la que habría tenido en vida.
Como vemos, no deja de haber una postura un tanto crítica, no en relación con Ferrer i Guàrdia, sino con el hecho de la generación de mitos o leyendas sobre un personaje, convertido en mártir.
En todo caso, Comaposada esperaba que la figura de Ferrer fuese transmitida a la posteridad como la última víctima de la “reacción española”.
Hemos trabajado con el número 2333 de El Socialista, de 13 de octubre de 1915.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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