Pablo Iglesias y el movimiento obrero contra Benito Mussolini
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Antes de morir le dio tiempo a Pablo Iglesias para combatir al fascismo italiano desde las páginas de El Socialista. En un artículo de noviembre de 1925, es decir, casi en las puertas de la muerte, el líder socialista y sindical español afirmaba categóricamente que era imposible hundir al proletariado organizado de un país, y menos a su fuerza más representativa, el socialismo. Era algo que habría intentado Mussolini en Italia, empleando todos los medios, sin escrúpulos y haciéndose dueño del poder.
Pero para Iglesias la situación de Mussolini no era ni firme ni fuerte. Sus métodos, incluido el asesinato de Matteotti, no habría podido asentar su obra; al contrario, pensaba que se resquebrajaba. El asesinato del socialista italiano se habría convertido en un duro golpe para el fascismo italiano porque habría agitado a Italia entera y con ella a todo el proletariado organizado y a los partidos socialistas. Además, la Conferencia de Ginebra había acosado literalmente al fascismo. En este sentido, Iglesias recordaba cómo la representación obrera de todos los países excluyó al delegado fascista que siempre, según su opinión, había intentado pasar por representante de los trabajadores italianos.
Por fin, Iglesias resaltaba cómo la Federación Sindical Internacional y la Internacional Obrera Socialista acordaron protestar enérgicamente, en un manifiesto, contra las “prácticas criminales del fascismo italiano”, denunciando las “medidas liberticidas puestas en práctica por aquel Gobierno con el exclusivo objeto de mantener el derecho sindical a favor de las organizaciones obreras fascistas exclusivamente”.
Iglesias llegaba a la conclusión de que por la presión obrera y socialista combinada del exterior y del interior el fascismo italiano tenía los días contados.
Esta interpretación puede llamarnos la atención, habida cuenta de lo que sabemos que terminó por pasar, que no fue otra cosa que la consolidación del nuevo régimen. ¿Fue poco perspicaz Iglesias, por lo tanto? No lo creemos así, porque los historiadores han demostrado que el fascismo italiano tuvo iniciales problemas para ponerse en marcha, que pudo no haberse consolidado, y muchos contemporáneos así lo creyeron, y entre ellos, como vemos, Iglesias.
Hemos consultado el número 5230 de 9 de noviembre de 1925 de El Socialista.
Un mes justo después, Iglesias fallecería.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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