Una reflexión sobre la violencia en la Revolución con Compère-Morel
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Una de nuestras preocupaciones como historiador ha sido la cuestión de la violencia y, en concreto su vinculación en las revoluciones. Hemos encontrado una reflexión del socialista francés Adéodat Compère-Morel (1872-1941), al que hemos acudido en algunas ocasiones para tratar sobre sus opiniones acerca del cooperativismo y el mundo rural. Pues bien, la revista española Vida Socialista publicó un texto de nuestro autor en febrero de 1912, titulado “Fanatismo sanguinario” donde reflexiona sobre las violencias en relación con la Revolución rusa de 1905.
Compère-Morel escribió el texto a propósito de un artículo de un periodista radical francés, titulado “Misticismo del odio”, a propósito de la Revolución rusa de enero de 1905.
El socialista francés, que hacía profesión de no estar a favor de la violencia, no estaba de acuerdo en considerar que los eslavos eran unos fanáticos sanguinarios, criticando la afirmación del periodista cuando se preguntaba si era posible vivir fraternalmente más tarde en un mundo compuesto por gentes que con tanta facilidad habían practicado la violencia, cuando, en su opinión había sido el único medio posible en la lucha emprendida contra la reacción “más feroz, más bárbara y más inhumana” de aquel tiempo, porque el terror se había establecido en Rusia, ya que los gobernantes no discutían, suprimían, negando el derecho a hablar, escribir y hasta de pensar.
Compère dedicó gran parte del artículo a señalar cómo el estado ruso empleaba todo tipo de violencias contra el pueblo, los intelectuales, las mujeres y hasta los niños, con empleo de la tortura, los golpes, los fusilamientos, etc.
Y porque los revolucionarios rusos, ante esos horrores, habían respondido con violencia, intentando terminar con bombas con la tiranía de un régimen que empleaba las bandas negras y los cosacos para oprimir, el periodista radical, siempre según Compère, olvidándose del pasado revolucionario de la clase que el defendía (en alusión al pasado de la Revolución francesa), encontraba que los socialistas rusos habían adoptado “con gran facilidad el gesto homicida en 1905”. Para que los socialistas de Rusia tuvieran derecho a todas las simpatías del periodista radical tenían que haberse dejado asesinar sin protestar y sin defenderse.
Compère, a pesar de que había afirmado que no le gustaba la violencia, también dejaba claro que no cabía la pasividad ni la resignación ante los golpes y tiros de un régimen violento y arbitrario que azotaba, acuchillaba, fusilaba y torturaba a los que deseaban que se instaurase un gobierno mejor.
En todo caso, Compère quería dejar muy claro, en línea con lo que siempre pensó el socialismo, que no se podía tolerar la violencia individual, es decir, los atentados terroristas, pero aceptando la inevitabilidad de la necesidad de la violencia en circunstancias como las que padecía la Rusia de la crisis final del zarismo.
Hemos trabajado con el número 106 de febrero de 1912 de Vida Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.