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Cultura

La puerta de Alcalá o el arco del Triunfo

(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

Algunas diferencias hay desde siempre entre nuestra vecina Francia y España (país que ahora ha descubierto todo en la vida). Recuerdo yo algunas cosas importantes y diferentes cuando llegué a la tierra de Balzac, cosas interesantes de usos y costumbres que me ha costado probablemente asumir –como buena madrileña- y que ahora contaré de aquella manera. Es que recuerdo que Madrid es de las regiones más egocéntricas y como tal podría decir más cateta que existe a admitir todo lo externo, allí todavía no perdonan a el que se va a otros lugares y menos aún en el fondo acoge a el que viene después de haberse ido y además a quedarse después de haber aprendido más. A los madrileños no les gusta que se hable otra cosa que madrileño.

Matadero 5, coronavirus 6

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Billy se dejaba guiar por el miedo y por la falta de miedo. El miedo le decía cuándo debía detenerse. La falta de miedo le decía cuándo debía seguir adelante». Matadero 5 o La cruzada de los niños, Kurt Vonnegut

José Alfonso López. Médico y masón

(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

No son muchos los datos que hemos podido encontrar para elaborar el relato biográfico de este médico madrileño. Sin embargo, gracias a la tesis doctoral "Masonería y política en Madrid (1900-1936) cuyo autor es el doctor Manuel Según Alonso, hemos podido obtener algunas referencias biográficas básicas y de este modo poder presentar, con un mínimo de rigor y decoro, la semblanza de Don José Alfonso López. (1) En el Archivo General Militar de Madrid, gestionado por el Ministerio de Defensa (Ejército de Tierra), hemos podido examinar todos los documentos del expediente personal de este médico con los que hemos podido realizar su perfil biográfico.

José Loredo Aparicio

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Nacido en Sama de Langreo (Asturias) el 21 de mayo de 1898. Comenzó su actividad política en las Juventudes Reformistas, pasando después a militar en las Juventudes Socialistas de las que en 1920 presidía su Comité Regional. Afiliado al PSOE en Gijón. Iniciado en la masonería en 1919 con el nombre simbólico de «Sama», perteneció a la logia «Jovellanos» de Gijón. Representó a la Agrupación Socialista de Figaredo en el Congreso Extraordinario del PSOE en 1920 y fue elegido delegado, junto a Isidoro Acevedo, para representar a la Federación Socialista Asturiana en el Congreso Extraordinario del PSOE de abril de 1921, pero no asistió al mismo por casarse esos días en Covadonga, siendo sustituido por el delegado suplente Lázaro García Suárez. Loredo había ejercido de abogado del Sindicato Minero de UGT, derivando hacia la izquierda trotskista en los años veinte, para volver al PSOE poco antes del comienzo de la guerra. Después de participar en la fundación del PCE, militar en la Izquierda Comunista y publicar varias colaboraciones en la revista Octubre, fue encarcelado y deportado a finales de 1927 durante la dictadura de Primo de Rivera. En 1923 viajó a la URSS, publicando sus impresiones en el diario El Noroeste. El viaje lo realizó como delegado del PCE al Congreso de la Internacional Sindical Roja. Fue expulsado del PCE en 1926 siendo abogado de la CNT, habiendo defendido el entrismo comunista en el sindicato anarcosindicalista.  Participó activamente en la revolución de 1934 en Asturias, desde su militancia en la Izquierda Comunista, exiliándose en Francia y Bélgica. A lo largo de la Segunda República, participó en numerosos mítines en el Ateneo Obrero de Gijón con conferencias tituladas: “Asturias en la Revolución española”, “El porvenir de la República”, “Defensa de la Revolución de Octubre” (Lectura de una conferencia de Trotsky en Copenhague), “Por qué ha subido Hitler al poder?”...

Cuba en la estrategia española durante la independencia de las Trece Colonias

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

En la segunda mitad del siglo XVIII, la explosión rebelde de las trece colonias británica en Norteamérica, proceso que abrió la guerra de la independencia y la creación de los Estados Unidos (1776-1783), supuso una oportunidad para que Madrid y París intentaran reordenar nuevamente el espacio atlántico, ante las dificultades que se abrieron, a partir de esos momentos, al Imperio británico. En un primer momento, Francia se circunscribió a auxiliar cautelosamente mediante un envío de armas y dinero a los colonos rebeldes, mientras autoridades españolas de la Luisiana además facilitaban materiales y apoyo a los insurgentes. Tras la victoria del ejército continental -organizado por el Congreso rebelde- en la batalla de Saratoga (septiembre-octubre de 1777), el rey de Francia Luis XVI se decidió por la intervención militar. Por su parte, el monarca español Carlos III tardó un poco más en decantarse explícitamente por la guerra contra los británicos, pues su ministro José Moñino, conde de Floridablanca, defendió que la posición de Madrid debía ceñirse estrictamente a un papel mediador, neutral, entre Londres y los colonos a cambio de alguna concesión territorial. Pero las ofertas de la diplomacia española no fueron atendidas, por lo que el rey se inclinó por la postura del conde de Aranda, embajador en París, favorable a la entrada en el conflicto bélico de España con el objetivo de eliminar las concesiones realizadas a Gran Bretaña en las paces de 1713 y 1763.

Breve semblanza de los Magos

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Muchas veces nos hemos preguntado con respecto al Nacimiento y el sentido de estas fiestas: ¿quiénes serían esos tres hombres con ropajes exóticos portando regalos para el niño Jesús? Por supuesto, sabemos que representan a los Magos de oriente, pero, ¿quiénes eran ellos? ¿Por qué fueron a visitar a Jesús, y por qué le llevaron aquellos regalos tan peculiares?

Rodolfo Llopis en la muerte de Albert Camus

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

“¿Por qué en España?” Rodolfo Llopis no quiso dejar de homenajear a Albert Camus en su muerte prematura y trágica, y lo hizo en las páginas de El Socialista con un extenso artículo sobre la relación de Camus con España. El propio periódico insertó un texto del propio Camus sobre lo que debía a España.

Un relato: Clara en la Perestroicka

(Tiempo de lectura: 14 - 27 minutos)

Cuando Clara llegó a Rusia no fueron ni muchos menos tiempos de paz, ni felices, ni esperanzadores, fueron por aquel entonces tiempos intrincados. Sin saber por qué, la llegada al aeropuerto de Moscú fue a golpe de escopeta, maldita la hora en que mi amiga se había vestido con una chaqueta entallada verde caqui con cuello, botones y bolsillos en negro lo que le daba cierto aire de soldadito germánico. En pleno cambio político, los militares estaban en las últimas, sin saber a qué atender, podían hacer cualquier cosa, corrían los años ochenta y ocho, en plena Perestroika. Lo peor fue cuando a todos los integrantes del vuelo los metieron en un bus amarillo de los rusos, es decir de los más cochambrosos del régimen (los había visto mejor en Cuba que ya es decir), y fueron llevados sin explicación ninguna, camino de no se sabe dónde. Se habían quedado con su pasaporte, y la mayoría de los enseres personales, bolsa de mano, cámara de fotos japonesa... a excepción de la faltriquerilla del dinero. Clara había publicado diversos artículos que hablaban del régimen soviético en cierto modo controvertidos.

La vida cotidiana, el fígaro aniquilador (Recordando a Cecilia y a Descartes. No, es no)

(Tiempo de lectura: 6 - 12 minutos)

El otro día iba yo por la calle pensando en cosas, en ideas absurdas –diría yo-, con el rostro manifestador de estar más pallá que pacá, pues si, pensaba yo en el nominalismo, en que los universales no existen ni fuera de la mente siquiera, en que nuestras representaciones son individuales; son simplemente nombres, signos de las cosas, y el pensamiento es una operación simbólica, una especie de cálculos que está estrechamente ligado al lenguaje. En ese momento las lechugas no me parecían tales, eran otra cosa en aquel supermercado absurdo, eran una invención porque habíamos convenido en llamarle lechugas, nada más, pero podían ser, cardos o berzas.

José Ignacio Mantecón Navasal

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Nació en Zaragoza en 1902 en el seno de una conocida familia de la burguesía zaragozana. Estudió el bachillerato en el colegio de «El Salvador», donde trabó una profunda amistad con Luis Buñuel; continuó sus estudios en Zaragoza, se matriculó en su Universidad y cursó las carreras de Filosofía y Letras y Derecho. Se licenció en Historia en 1920 con premio extraordinario, y en Derecho en 1924. En la Universidad Central de Madrid obtuvo el doctorado en Derecho con la tesis “El régimen municipal de la Comunidad de Albarracín, siglos XIII al XV”, en 1925. Un año antes opositó al cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y fue destinado al Archivo de Indias de Sevilla, en el que trabajará hasta 1933. Durante los años 1934 y 1935 fue director del Archivo de la Delegación de Hacienda de Sevilla. En 1931 fue elegido presidente del club de fútbol Betis.

La maleta africana (a Laura, alter ego)

(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)

Respirar, oler, ver, utilizar todos los sentidos como en una ensenada. Estar vivo y ser reconocerse en un todo. Laura tuvo siempre la ilusión, el proyecto de ir algún día por tierras africanas, con razón, llevaba escuchando desde bien pequeña el hambre que se pasa allí que a nada que uno tenga un poco de solidaridad o de caridad, te dejas caer como sea. Yo, que escribo esta historia, por el contrario, siempre he pensado que no hago nada en tierras africanas, que es peligroso y que solo sirve para enaltecer tu propio ego haciendo algo por los demás, cuando en realidad lo puedes hacer, hoy, puede que con el vecino del quinto, que sin duda necesitará tu ayuda. Todos necesitamos ayuda, en un momento o en otro, reconociéndolo o no, pidiéndolo o no. El caso es que nuestro amigo Pepino se había quedado a vivir en África hace muchos años y sólo sabíamos de él muy de tarde en tarde. Togo, creo que es de los pocos lugares donde se puede esperar, esperar, sólo esperar, en las ciudades occidentales no se espera nada, no nada hay que esperar. Después de haber salido de Santiago de Chile, dos años después, merced a las maniobras de embajada de Pepino, Laura se marchó con Máximo, que así se llamaba en realidad Pepino, a aquel viaje de puras coincidencias por el continente africano, tan solo coincidencias.

La inteligencia y la ironía de Ernst Bloch contra el pesimismo reaccionario de Malthus

(Tiempo de lectura: 5 - 10 minutos)

Es la lengua de la muerte buscando muertos,

es la aguja de la muerte buscando hilo.

Pablo Neruda

No quiero ocultar que Thomas Robert Malthus me desagrada. Es algo instintivo, visceral. Como todos o casi todos los clérigos obscuros, engreídos, soberbios y fúnebres se permite dar lecciones a la humanidad presente y a la futura. Es un personaje notoriamente antipático, poseído de sí mismo y grandilocuente.

El retrato de Dorian Grey ante el coronavirus

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

«Para poner a prueba la realidad, hemos de verla en la cuerda floja. Cuando las verdades se hacen acróbatas podemos juzgarlas».

El retrato de Dorian Grey, Oscar Wilde

…O cuando la imagen no se corresponde con lo que ves y los deseos son escuchados y llevados al extremo de la presunción exacerbada traspasada por la vanitas y el fin es la tragedia y la vuelta del decadentismo.

Los librepensadores franceses contra la guerra de Libia en 1912

(Tiempo de lectura: 1 - 2 minutos)

La guerra italo-turca, de Tripolitana, o de Libia fue un conflicto, entre 1911 y 1912, entre Italia y el Imperio turco, y que funcionó como uno más de los precedentes de la Gran Guerra. Italia atacó la Tripolitana y la Cirenaica (la Libia actual) por su interés imperialista en el norte de África. En dicho conflicto se ensayaron modernas técnicas de combate que luego se desarrollaron en la Primera Guerra Mundial con mayor efecto devastador.


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