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Cultura

El Carlismo tras la Primera Guerra Mundial

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Tras la Gran Guerra, el movimiento carlista se encontró con varios retos en su agenda política: en primer lugar, enfrentarse a la crisis interna que supuso el choque entre el líder Vázquez de Mella y el pretendiente Jaime III (que hemos explicado en un artículo anterior), que dividió el partido entre jaimistas y mellistas durante varios años. Por otro lado, se intentó impulsar la presencia de los tradicionalistas en los medios obreros urbanos, no sólo en su tradicional medio rural. En consecuencia, nacieron los sindicatos libres, creados oficialmente en una reunión celebrada en el Ateneo Obrero Legitimista de Barcelona el 10 de octubre de 1919.

La figura del abogado de pobres

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

En este trabajo esbozaremos la figura del abogado de pobres en las épocas medieval y moderna, sociedades fundamentadas en el principio de la desigualdad ante la ley. No se trata de un abogado de oficio como en nuestro sistema jurídico, pero, en cierta medida, puede ser considerado un precedente con todas las salvedades propias de los ejercicios de comparación, y teniendo siempre en cuenta el principio de la desigualdad que hemos planteado.

La Revolución Gloriosa de 1868

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

"Españoles; la ciudad de Cádiz puesta en armas, con toda su provincia, con la Armada anclada en su puerto [...], declara solemnemente que niega su obediencia al gobierno de Madrid, segura de que es leal intérprete de todos los ciudadanos [...]. Queremos que una legalidad común por todos creada tenga implícito y constante el respeto de todos. Queremos que el encargado de observar la Constitución no sea su enemigo irreconciliable [...]. Queremos que un gobierno provisional que represente todas las fuerzas vivas del país asegure el orden, en tanto que el Sufragio Universal eche los cimientos de nuestra regeneración social y política. Contamos para realizar nuestro inquebrantable propósito con el concurso de todos los liberales unánimes y compactos ante el común peligro; con el apoyo de las clases acomodadas, que no querrán que el fruto de sus sudores siga enriqueciendo la interminable serie de [...]favoritos; con los amantes del orden, si quieren verlo establecido sobre las firmísimas bases de la moralidad y del derecho; con los ardientes partidarios de las libertades individuales [...]: con el apoyo de los ministros del altar [...]; con el pueblo todo [...]. Españoles: [...] Acudid a las armas, no con el impulso del encono, siempre funesto; no con la furia de la ira, siempre débil, sino con la solemne y poderosa serenidad con que la justicia empuña su espada. ¡Viva España con honra!"

Cádiz, 19 de septiembre de 1868. Duque de la Torre, Juan Prim, Domingo Dulce, Francisco Serrano Bedoya, (…), Juan Topete.

El reinado de Isabel II entró en crisis en la segunda mitad de la década de los años sesenta del siglo XIX. En este sentido, se produjeron varios hechos que hacían presagiar el final del mismo. En primer lugar, era notorio del desprestigio de la propia reina y de la Corte. En abril del año 1865 tuvo lugar la “noche de San Daniel”. Ante un artículo periodístico de Emilio Castelar que criticaba a la reina por no haber cedido su patrimonio para reducir la deuda pública, fue separado de su cátedra, provocando la repulsa de los universitarios y una fuerte represión. En enero de 1866 tuvo lugar la sublevación del general Prim, pero fracasó, mientras que en junio estalló la sublevación del Cuartel de San Gil, fuertemente reprimida.

El Pacto de Ostende, firmado en 1866, unió a progresistas y demócratas contra el sistema isabelino. A la muerte de O’Donnell, los unionistas se incorporarían al mismo. En 1868 moría Narváez, y la reina perdía a su principal valedor. Ya no tenía al lado ninguna figura capaz de contener la creciente oposición que concitaba.

El 17 de septiembre de 1868, la Revolución se inició con la sublevación del almirante Topete en Cádiz, apoyado por Prim (progresista) y Serrano, de la Unión liberal. El movimiento se extendió por toda España con levantamientos populares y organización de juntas revolucionarias locales. Serrano venció al ejército gubernamental en Alcolea, y la reina partió hacia Francia. Se constituyó un Gobierno Provisional presidido por el general Serrano, que convocó elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal para enero de 1869. Pero bajo la aparente unidad de los protagonistas de la Revolución había dos grandes bloques sociopolíticos. Por un lado, estaban los progresistas, unionistas y demócratas moderados, cuya base social estaba formada por la clase media que se identificaba con los planteamientos del Gobierno Provisional, aspirando a un cambio meramente político con un régimen más abierto y representativo que el isabelino, pero sin planteamientos sociales radicales. Por otro lado, se encontraban los republicanos, escindidos del Partido Demócrata. Contaban con el apoyo popular. Pretendían cambios políticos más radicales, como el establecimiento de la República, y la defensa de un programa de reformas socioeconómicas profundas. Sus propuestas coincidían con las de las juntas revolucionarias, disueltas por el Gobierno provisional.

Los votantes otorgaron la mayoría absoluta a las fuerzas gubernamentales: unionistas, progresistas y demócratas monárquicos con 236 escaños. Lejos quedan los republicanos y los carlistas, con 80 y 20 diputados, respectivamente. De estas Cortes resultaría la Constitución de 1869, la primera democrática española. Se reconocía una avanzada declaración de derechos individuales: derecho a la participación política, sufragio universal masculino, libertad de imprenta, libertad de culto, aunque la nación estaría obligada a mantener el culto y a los ministros de la religión católica, derecho de reunión y de asociación. Claramente se establecía la soberanía nacional. El sistema político se sustentaría en una nítida división de poderes, siendo el legislativo bicameral. La forma de Gobierno de España seguía siendo la Monarquía, pero las Cortes, como máximo órgano representativo de la nación, tendrían toda la función legislativa y de control al Gobierno, limitándose el poder de la Corona, al contrario de lo que ocurría en el régimen isabelino de soberanía compartida.

Aprobada la Constitución, Serrano fue nombrado regente, y Prim, jefe del Gobierno. Los objetivos eran buscar un monarca, y frenar la insurrección en Cuba iniciada en 1868, además de las sublevaciones de los republicanos, desengañados por la falta de soluciones para la cuestión social y por el establecimiento de una Monarquía.

1890: El año de las tres epidemias

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Los españoles sufrieron una grave crisis de salud cuando finalizaba un largo periodo de cinco años de gobierno liberal, bajo la presidencia de Sagasta. La gripe exhibió sus demoledoras armas en los primeros meses; el cólera, el más temido peligro del siglo XIX, atacó de nuevo el Levante español y algunas zonas del interior, causando 2.824 víctimas en total. En Madrid, el llamado "mal del Ganges" acometió en menor medida que en anteriores ocasiones, pero lo suficiente para crear una atmósfera de miedo y tensión, que afectó al suministro de víveres en el verano. Y cuando parecía haber ya suficiente sufrimiento apareció la viruela a finales del año, cuyos efectos adquirieron una dimensión inesperada en la capital.

La persecución a los judíos en los reinos cristianos en la Baja Edad Media

(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Aunque no se puede hablar, realmente, de convivencia idílica entre cristianos y judíos durante gran parte de la Edad Media, no cabe duda de que, si comparamos con lo que ocurrió en la crisis bajomedieval, se puede considerar que durante los siglos XI y XIII los judíos vivieron una relativa época dorada en la España cristiana. La mayoría de los judíos habitaban en las ciudades en juderías o call. Tenían la condición de servi regis, es decir, dependientes de los reyes, los cuales tenían la obligación de protegerlos. Los judíos gozaban de autonomía administrativa y religiosa. Aunque sus actividades abarcaron el abanico de las que se daban en el Medievo, es cierto que destacaron en las ocupaciones artesanales y comerciales, así como en las de tipo intelectual y en la medicina. Algunos judíos se dedicaron a servir a los monarcas en sus cortes e instituciones. En el campo cultural, su aportación a la denominada Escuela de Traductores de Toledo y al entorno del rey Alfonso X está considerada como muy importante. Judá Mosca fue un intelectual reconocido de aquel momento histórico.

Marcelino Ulibarri Eguílaz. El martillo de la Masonería

(Tiempo de lectura: 6 - 12 minutos)

Para comprender como se organizó la represión que padeció la masonería, tanto durante la guerra como durante el periodo cronológico del primer franquismo, es necesario conocer las leyes, organizaciones y tribunales que tuvieron una implicación directa en esta actividad represiva.

También es preciso identificar a las personas que tuvieron la máxima responsabilidad en la gestión de la represión. Una de ellas fue el carlista Marcelino Ulibarri Eguílaz (1880-1951), persona de profundas convicciones religiosas.

El hispanista Paul Preston, en su libro "El holocausto español. Odio y exterminio en la Guerra Civil y después "; nos dice de él que: " Tan obsesivo era su odio por los masones y los judíos que Ulibarri era conocido entre sus compañeros carlistas como << el martillo de la masonería >>. (1) 

Marcelino Ulibarri nació en el pueblo de Muez, localidad de Tierra Estella, Navarra. A los diez años se trasladó a vivir a Zaragoza, ciudad en la que residió durante veinticinco años, en la calle Coso nº5. En la capital del Ebro trabajó como repesentante de seguros La Equitativa y durante varios años fue vocal y tesorero de la Comunión Tradicionalista de Aragón, partido que presidió entre 1931 y 1933.

El doctor Fernando Mikelarena Peña, en su libro << Estructura, cadena de mando y ejecutores de la represión de boina roja en Navarra en 1936>>, nos informa que Marcelino Ulibarri Eguílaz tiene un perfil muy particular. Más que a Mola, estaba ligado directamente a Franco, al que había conocido y con el que trabó una estrecha amistad en Zaragoza, durante los años en que Franco dirigió la Academia General Militar, entre 1928 y 1931. Durante esos años, también en la ciudad de Zaragoza, mantuvo amistad con el abogado del Estado Ramón Serrano Suñer, cuñado de Franco y futuro ministro del Interior. (2)

Según Paul Preston, Ulibarri había sido una pieza clave en promocionar la carrera política del cuñado de Franco en Zaragoza. (3) 


El 20 de julio de 1936  << con el fin de facilitar la movilización del Partido >> se constituyó la Junta Central Carlista de Guerra de Navarra ( JCCGN ), que se creó a iniciativa de Mola quedando configurada por personas de confianza de dicho general director de la conspiración y gobernador militar de Navarra. Marcelino Ulibarrí  Eguílaz formó parte de esta junta como representante de la merindad de Tafalla ( Fernando Mikel... (4) 

Según el doctor Mikelarena, Marcelino Ulibarri acreditó ser un auténtico experto de la metodología de la limpieza política. Coincidieron en él los cargos más importantes del organigrama represivo franquista, el de Delegado del Estado en el Servicio para la Recuperación de Documentos y el de Delegado de Asuntos Especiales. (5)

El doctor José Tomás Velasco Sánchez, en su tesis doctoral << El archivo que perdía los papeles. El archivo de la Guerra Civil según el fondo documental de la Delegación Nacional de Servicios Documentales >>; nos relata  por orden cronológico, los órganos que dieron origen al actual Archivo General de la Guerra Civil Española, y que, por tanto , se pueden considerar antecedentes del mismo: la Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista, la Delegación Nacional de Asuntos Especiales y, finalmente, la Delegación del Estado para Recuperación de Documentos , encargados, desde un primer momento, de la requisa de documentos al enemigo durante la Guerra Civil.(6) 

La Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista, dependía directamente de la Secretaría General, y fue creada en Salamanca, por Orden interna, el 20 de abril de 1937, estaba firmada por Nicolás Franco como Secretario General del Estado. Tenía como misión " recoger, analizar y catalogar todo el material de propaganda comunista ". (7)

Sólo un mes y nueve días después de su fundación, la Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista fue suprimida, siendo reemplazada por la Delegación Nacional de Asuntos Especiales, dependiente, también, de la Secretaría General. Con la supresión de la Oficina, el nuevo órgano se especializó en la requisición de documentación masónica, de las logias masónicas en general, y no sólo de la propaganda comunista que éstas generaban. (8) 

La creación de la Delegación Nacional de Asuntos Especiales se debe a la necesidad de reunir pruebas documentales que pudieran demostrar la pertenencia de una persona a la masonería, para su futura sanción penal a través de la Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo, de 1 de marzo de 1940. Fue creada, por Decreto reservado, del 29 de mayo de 1937. El Decreto no se ha conservado (9)

Para la dirección de la Delegación Nacional de Asuntos Especiales, fue nombrado “[el] caballero cristiano y gran patriota, a quien Dios y España premiarán su magnífica labor”, Marcelino de Ulibarri y Eguílaz. (10)

La Delegación del Estado para Recuperación de Documentos fue creada por el Decreto, de 26 de abril de 1938, firmado por Ramón Serrano Suñer, como Ministro del Interior, siendo adscrita directamente a ese ministerio (11) 

El 7 de mayo de 1938, Marcelino de Ulibarri y Eguílaz fue nombrado director de la Delegación y durante este tiempo se encargó de dirigir la requisición de la documentación al enemigo. Realizó, con criterios político-morales y no archivísticos, la selección del personal con la que se formaron los equipos de recuperación de documentos. Dirigió la clasificación de la documentación, encargándose de custodia secreta de la misma. (12) 


Según Paul Preston, La Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos ( DERD ) organizó equipos de investigación para seguir a las tropas de Franco en su avance por Aragón hasta Cataluña. Barcelona fue ocupada el 26 de enero de 1939 y sometida al estado de guerra al día siguiente. Los equipos de la DERD comenzaron a registrar la ciudad el 28 de enero y, para cuando acabaron, el 7 de junio, habían llenado catorce edificios de documentación; 200 toneladas de documentos fueron trasladadas de Cataluña a Salamanca. (13)

La Delegación Nacional de Asuntos Especiales quedó unida, por Decreto reservado, de 30 de septiembre de 1944, a la Delegación del Estado para Recuperación de Documentos, dando lugar a la Delegación Nacional de Servicios Documentales, adscrita a la Presidencia del Gobierno. Desde su creación, y durante el periodo mayo de 1937 a septiembre de 1944, la Delegación Nacional de Asuntos Especiales quedó, en el desarrollo de sus funciones y a efectos de tratamiento archivístico de la documentación, subordinada a la Delegación del Estado para Recuperación de Documentos, que fue la que, a partir de abril de 1938, se ocupó de la requisición de los documentos de carácter masónico (14)

El doctor Diego Navarro Bonilla, nos relata en su libro " Morir matando ", que los conocimientos archivísticos y de tratamiento de la información adquiridos por el general carlista Emilio Mola, al frente de la Dirección General de Seguridad, de febrero de 1930 a abril de 1931, habrían sido transmitidos, a través de los servicios de información del carlismo y antes de su muerte en junio de 1937, a Marcelino de Ulibarri y Eguílaz, conocimientos que éste habría aplicado en el tratamiento de la documentación incautada llegada al Archivo.(15)

El historiador Antonio González Quintana, nos informa en su obra:<<  Fuentes para el estudio de la represión franquista en el Archivo Histórico Nacional, Sección " Guerra Civil " >>: Que el 30 de mayo de 1939 Ulibarri escribió a Franco planteándole que se precisa cambiar el nombre de la Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos y que hay que designar un lugar adecuado para su instalación definitiva. Ulibarri propone el título de " Archivos Documentales de la Cruzada de España " y para su ubicación propone la planta baja del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Cita este lugar como el más adecuado y conveniente " por el ambiente evocador de paz, justicia, imperio y fe religiosa- motivos de la fundación de aquel Santo Monasterio- tan en consonancia con los móviles de esta viril y Santa Cruzada Española ". (16)

Por otra parte, "Salamanca tendría un triste protagonismo en el nacimiento de la figura del delito de masonería, del que podemos considerar padre al penalista Isaías Sánchez Tejerina, instructor de la causa contra la logia Helmántica en Salamanca, actuación pionera al respecto y autor de un interesante informe sobre el delito de masonería; informe que, por medio de Ulibarri, y a petición de éste elaboraría, en los primeros momentos de la actuación de la Delegación de Asuntos Especiales, para hacérselo llegar a Franco ".(17) 

La Ley 1 de marzo de 1940 para la represión de la masonería y el comunismo, contemplaba, en su artículo 12, la creación de un Tribunal especial encargado de reprimir a los miembros de estas dos organizaciones. Cuando el 4 de junio de 1940, Francisco Franco firmó un breve Decreto por el que, en primera instancia, se creaba oficialmente este Tribunal, designó a las cinco personas que debían formar parte del mismo. Como presidente fue nombrado Marcelino Ulibarri y Eguilaz que " volvía a situarse a la cabeza de un organismo relacionado con los temas masónicos, con ello se pretendía garantizar una perfecta armonía entre la Delegación de Asuntos Especiales, la Delegación del Estado para la Recuperación de Documentos y el Tribunal Especial para la represión de la masonería y el comunismo " (18).

Marcelino Ulibarri compatibilizó la presidencia del Tribunal con la dirección de la Delegación. En junio de 1940, fijó su residencia, definitivamente, en Salamanca, en el número 37 del Paseo de los Carmelitas (entonces Avenida de Alemania).  

"Hasta la instalación definitiva del Tribunal, el 17 de junio de 1940, se constituyó en Salamanca,en la << Sección de Servicios Especiales >>, una oficina provisional del Tribunal a la que se remitirían la correspondencia y  documentación relativa al recién creado Tribunal ". (19)

Marcelino Ulibarri estuvo presidiendo el Tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo hasta el 31 de marzo de 1941. Con esa fecha, un Decreto firmado por Franco, modificó la composición del Tribunal. Se designó como nuevo presidente al teniente general Andrés Saliquet Zumeta. Sin embargo, Marcelino Ulibarri formó parte también de este Tribunal, como vocal, por su condición de Consejero Nacional de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, cargo que había jurado en Burgos en septiembre de 1939.

El 17 de julio de 1942, se produjo la apertura de las Cortes franquistas. Por su condición de Consejero Nacional de Falange, Marcelino de Ulibarri y Eguílaz fue procurador en Cortes durante tres legislaturas, de marzo de 1943 a febrero de 1951. Durante seis años, desde marzo de 1942 hasta abril de 1948, por motivos de enfermedad, disfrutó de sucesivas y concatenadas licencias para su restablecimiento. La realidad es que Marcelino de Ulibarri y Eguílaz ya no volvería a hacerse cargo de la dirección del Archivo en Salamanca: fijó su residencia en Tafalla, al lado de su mujer Petra, y se dedicó a la vida política, viajando, desde Tafalla a Madrid, para asistir a las sesiones celebradas en las Cortes. 

El 1 de abril de 1944, el Jefe del Estado, General Franco, concedió a Marcelino de Ulibarri y Eguílaz, la Encomienda, con placa, de la Orden de Cisneros, por sus servicios prestados, y también la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. En septiembre de 1944, Marcelino de Ulibarri y Eguílaz abandonaba la dirección de la Delegación. (20)

Falleció en Tafalla en 1951.  


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(1, 3 y 13) Preston, Paul. " El holocausto español. Odio y exterminio en la Guerra Civil y después ". (Tercera edición. Mayo 2013). (1) pág. 635; (3) pág 364; (13) pág 636.

(2,4 y 5) Mikelarena Peña, Fernando. " Estructura, cadena de mando y ejecutores de la represión de boina roja en Navarra en 1936 ". En historia contemporánea, nº 53. Lejona (Vizcaya) Universidad del País Vasco. 2016, (2) pp. 602-603; (4) pp 596-597; (5) pp 603.

Fernando Mikelena Peña es historiador y profesor del Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza. Premio Euskadi de Literatura 2016, en su modalidad de ensayo, por el libro " Sin piedad. Limpieza política en Navarra. 1936 ".

(6,7,8,9,10,11,12,14 y 20) Velasco Sánchez, José Tomás. " El archivo que perdía los papeles. El archivo de la guerra civil según el fondo documental de la Delegación Nacional de Servicios Documentales " Tesis doctoral 2017. Universidad de Salamanca. (6) pág 23; (7) págs 27 y 28; (8) pág 30 ; (9) pág 31; (10) pág 32; (11) pág 35; (12) pág 42; (14) pág 32; (20) pág 45.

(15) Navarro Bonilla, Diego. " Morir matando ". Sevilla, Espuela de Plata, 2012, pp 258-260.

Diego Navarro Bonilla es doctor en Documentación, profesor titular de Archivística en el departamento de Biblioteconomía de la Universidad Carlos III de Madrid y ex director del instituto de investigación en Inteligencia para la Seguridad y la Defensa de la misma universidad. En 2003 fue galardonado con el premio Nacional de Defensa, en la modalidad de investigación en ciencias históricas relacionadas con el ámbito militar.

(16,17,18 y 19) GONZÁLEZ QUINTANA, Antonio. Fuentes para el estudio de la represión franquista en el Archivo Histórico Nacional, Sección "Guerra Civil". Espacio Tiempo y Forma. Serie V, Historia Contemporánea, [S.l.], n. 7, ene. 1994. ISSN 2340-1451. Disponible en: <http://revistas.uned.es/index.php/ETFV/article/view/2983>. Fecha de acceso: 29 abr.2020. (doi:https://doi.org/10.5944/etfv.7.1994.2983.

(16) págs.17 18; (17) pág 21;(18-19) págs 20-21-22.

Antonio González Quintana es presidente de la Asociación de Archiveros Españoles en la Función Pública (AEFP).
   
 
 
 
 
 
 
 
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Bola de sebo y de coronavirus

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He aquí que ella, Bola de sebo, encarna la metáfora más cruda de la condición humana en su versión más descarnada y desenmascara absolutamente una sociedad resumida en un carruaje de apenas 10 ocupantes, arquetipos de indolencia y sumisión, burgueses y patriotas bien pensantes y feroces críticos de lo mismo que pretenden, ella que está en medio de todos, dando sin recibir, generosa, y sensible a las penas de los otros, siempre mal pagada en su renuncia. La figura despreciada por los mismos que la utilizan y prostituyen sin la menor repulsa.

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El historiador Ian Kershaw, autor de la biografía más extensa de Hitler, también tiene publicada la obra, Un amigo de Hitler. Inglaterra y Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial, (Barcelona, 2006). Se trata de un estudio que estudia las buenas relaciones de determinados sectores de la aristocracia y de la clase política británicas con el nazismo. Estas afinidades influyeron en la política de apaciguamiento del gobierno de Chamberlain. El análisis se realiza tomando como referencia a Charles Stewart Henry Vane-Tempest-Stewart, marqués de Londonderry, y su extensísima correspondencia. Dicho aristócrata fue ministro del Aire.

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