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Indalecio Prieto sobre la cuestión religiosa. Primera parte


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Indalecio Prieto realizó una serie de reflexiones en un artículo periodístico, publicado en México el 18 de octubre de 1941, que Le Socialiste recuperó para los lectores en febrero de 1969 en el séptimo aniversario del fallecimiento del destacado líder socialista, sobre la Iglesia en la Guerra Civil, pero, además, expuso sus ideas en relación a la cuestión religiosa, como preámbulo a aquella cuestión. En esta pieza repasamos, precisamente esa primera parte.

Prieto recordaba que cuando por primera vez se presentó a unas elecciones en 1911 en Bilbao, declaró públicamente que no era católico, confesando que no lo hizo con jactancia y con el ánimo de informar a los votantes católicos que si ello les creaba problemas de conciencia no le votaran. En 1941 reiteraba su declaración para que se pudiera descontar su posible sectarismo en los comentarios que iba a realizar en el artículo.

Prieto siguió recordando, pero esta vez, su infancia ovetense. Perteneciente a una familia de clase media tuvo que pasar a residir en Bilbao y ya “azotado por la miseria”. El sacerdote católico que le enseñó a leer en Asturias fue sustituido en Bilbao por el pastor evangélico porque asistió a una escuela protestante, la más cercana a su domicilio, y la menos costosa. Prieto recordaba con cariño esa escuela, pero confirmó que no le hicieron creer. En eso comenzó su andadura pública, dejando claro que, sin ser católico no se significó como anticlerical.

Al llegar la República, Prieto explicaba en su artículo que planteó una disyuntiva: o acometer la cuestión a fono con soluciones radicales, o dejar la cuestión reducida a la implantación de la libertad de cultos. En todo caso, pensaba que la verdadera libertad de cultos solamente se podía desarrollar en países con varias confesiones potentes, y no donde la disidencia se limitaba a los incrédulos, afirmación, sin lugar a dudas, sugerente.

Prieto defendió que se cumpliera estrictamente el Concordato que reducía a tres las órdenes religiosas y dejaba en manos del Gobierno el nombramiento de las jerarquías, arzobispos y obispos, considerando que había sido un medio eficaz mediante el cual en el pasado en la Restauración borbónica se había podido doblegar al carlismo.

Prieto recordaba que Alcalá-Zamora cuando dimitió de la jefatura del Gobierno en el momento en que las Cortes desbordaron las soluciones dadas por el Consejo de Ministros a la cuestión religiosa, que el único ministro opuesto a ellas había sido él. Explicaba que aquello era verdad porque el resto de ministros le apoyaron, eso sí, sin mucho efecto porque los partidos políticos en la Cámara desbordaban anticlericalismo.

Prieto informaba que el nuncio Tedeschi conocía sus ideas, y con él tuvo una relación directa y franca, conociendo los lamentos del político socialista porque la Iglesia no había tenido una representación más brillante en las Cortes Constituyentes, no habiendo ningún “Manterola”.

Explicó que nunca apoyó la violencia anticlerical en tiempos de la República. La quema de conventos en mayo de 1931 habría, siempre según su opinión, desbaratado, por sus repercusiones en el extranjero, sus planes como ministro de Hacienda. Además, había condenado los últimos hechos antes de la guerra en el discurso que pronunció por el primero de mayo de 1946 en Cuenca. En ese mitin debemos recodar que Prieto también avisó de las intenciones de Franco. Prieto proclamó que en esos desmanes no veía “signo alguno de fortaleza revolucionaria”, con los mismos no se destruía privilegio alguno, generándose un clima para que el fascismo pudiera florecer. Tampoco vio nada bien los desmanes a los que se entregaron ciertos “elementos izquierdistas”, con “lamentable infantilidad” ya en la contienda. Prieto lamentaba que todo motín popular en España se tradujera siempre en atacar iglesias, además de “quemar las casillas del impuesto de consumo”. Terminaba esta larga introducción con el relato de sus gestiones infructuosas para liberar al padre Polanco, obispo de Teruel.

Seguiremos…

Hemos trabajado con el número del 27 de febrero de 1969 de Le Socialiste.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


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