La propaganda en política: reflexionando en 1923
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
En nuestra serie, que podríamos calificar de “preelectoral”, empleando materiales “electorales” de hace cien años en el ámbito socialista, le llega el turno a la propaganda.
Para los socialistas la propaganda individual era el complemento necesario e indispensable de la propaganda pública. Es más, podía ser considerada con mucha frecuencia como más eficaz y contundente. Agitar a las masas en asambleas populares, excitar la a pública con carteles y manifiestos, hablar a numerosos auditorios y escribir en los periódicos puede ser indispensable para la difusión de las ideas, o lo mensajes, en nuestro lenguaje político actual.
Pero ya en esa época se había constatado que la propaganda pública podía no llegar a la mayoría, por lo que se hacía necesaria la propaganda individual. Las ideas penetraban mejor en el marco del hogar, del taller, de la oficina, en la tienda, por conversaciones familiares, por discusiones entre amigos y por polémicas entre adversarios.
Por eso cada socialista y simpatizante de la causa debía conquistar individualmente “una nueva conciencia”, y de ese modo se podía duplicar el número de votos. Era una tarea difícil, pero no imposible porque para los socialistas “querer y saber era poder”. Si así pensaban los afiliados el triunfo estaba asegurado.
Otra llamada de atención para los dirigentes del Partido Socialista.
Hemos trabajado con el número 4421 de El Socialista, del 11 de abril de 1923.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.