Recordando el 14 de abril, veinticinco años después y también noventa y dos
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Siempre nos ha interesado acercarnos a los aniversarios en el pasado sobre hechos acontecidos en un pasado más lejano. En este caso, a propósito del 14 de abril, queremos reflexionar a través del recuerdo de esta trascendental fecha veinticinco años después, es decir, en 1956. Y los vamos a hacer a través de la reflexión socialista desde el exilio, para recordar también noventa y dos años después, en nuestro presente, aquel abril de 1931.
Como bien comenzaba el artículo de fondo en la primera página de El Socialista del 12 de abril de 1956, el 14 de abril es una fecha singular porque hubo un pueblo, cargado de razón, que condenó a un régimen que estaba cargado de vicios, y lo hizo sin ejercer violencia. Como la decisión fue tan firme y serena no le cupo a la Monarquía más salida que acatar esa sentencia. Los socialistas, como vemos, valoraban mucho en ese momento del exilio la educación del pueblo español para emprender un camino con normas para una libre existencia.
Pero, a pesar de esta valoración positiva, y al saberse cómo había sido el desenlace de ese camino, el periódico socialista no dejaba de lamentar que existía un destino trágico en España, que había sido el que privó al país de la oportunidad de avanzar en el progreso. Pero, en realidad, no se estaba hablando de determinismo al aludir a ese destino trágico, ya que el mismo tenía sus protagonistas que actuaron contra el cambio, es decir, las clases privilegiadas que, de ese modo, habían respondido a la generosidad del pueblo español, ya que se habían respetado sus intereses y que apenas se habían amenazado los abusos cometidos, es decir, los socialistas consideraban que la República había sido muy moderada, una percepción que, como bien sabemos, no compartían ni comparten las derechas. La República habría sido hostigada, y había habido una coincidencia de acción entre los sectores ultraconservadores con sus opuestos extremistas, es decir, los socialistas estaban criticando implícitamente también la supuesta falta de apoyo o la inquina del universo anarcosindicalista en su tesis, algo también cuestionado desde ese campo ideológico.
Cinco años después de proclamada la República lo peor del capitalismo, el clericalismo y el militarismo acabó con la empresa de renovación nacional abierta para todos y liderada o auxiliada por “preclaras inteligencias”, que pagaron este protagonismo con la cárcel, el asesinato o el exilio.
Desde entonces el 14 de abril habría sido permanentemente vituperado por la dictadura, un aspecto que nos interesa destacar, ya que, ha costado tiempo en nuestra democracia poder recuperar esta fecha para los españoles. Afortunadamente, ya tiene un lugar de honor en la memoria democrática, a pesar de que sigue siendo intensamente denostada por otros sectores de nuestro país, o simplemente ninguneada. En todo caso, el monopolio que tenía el franquismo para conformar oficialmente la memoria o las memorias ya ha sido ampliamente superado. Hoy podemos decir, en todas partes, a pesar de las críticas, mofas o de los defensores del olvido y el silencio, que aquel 14 de abril es parte consustancial de lo que somos muchos y muchas españoles y españolas, aunque hayamos nacido años después. El artículo terminaba haciendo un llamamiento a la juventud española para rememorar, frente a las mentiras, el valor de aquel día, en un momento en que se quiso ser libre para levantar una España mejor. Aquello se decía en abril de 1956, en plena dictadura, y desde el exilio. Hoy podemos decir lo mismo, con las mismas palabras, pero desde España. No es poca cosa.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.