Socialistas y republicanos en el Ateneo de Madrid
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
El día 14 de abril, por la tarde, en el Ateneo de Madrid, se desarrolló un acto titulado, “La Tercera República y el PSOE: hablan los militantes”, organizado por la Agrupación ateneísta Juan Negrín. Como bien explicó al final del acto Antonio Chazarra se trató de un acto con una triple dimensión. En primer lugar, lo fue de recuerdo en relación con la Segunda República, pero, sobre todo, se quiso dejar claro que se estaba ante un acto de afirmación republicana, y también de futuro en el camino hacia una Tercera República.
El historiador Manuel Según Alonso expuso en su ponencia sobre “Socialismo y República” como el sentimiento nacional en España se había constituido a través de la unión entre Corona e Iglesia, por lo que los que se consideraban como “verdaderos españoles” eran los que defendían el continuismo de esta unión, frente a los denominados “antiespañoles”, un conjunto heterogéneo, compuesto por republicanos, socialistas, librepensadores, no católicos, etc.. De esta conclusión se llegaba al hecho de que para que España abandonase el franquismo los demócratas tuvieron que pagar un alto precio: mantener la Monarquía y los acuerdos con la Iglesia Católica.
Según Alonso afirmó que las bases del Partido Socialista eran republicanas y laicas, como la mayoría de sus dirigentes, aunque no se podría olvidar que, además, estaríamos ante un partido siempre con vocación de gobierno, por lo que estaría obligado a aceptar la Monarquía, y solamente se podría emprender el camino republicano cambiando el Título II de la Constitución, eso sí, a través de un complejo procedimiento, recogido en el artículo 68, que, fundamentalmente, exige una mayoría muy amplia, y que hoy no existe. Pero una cuestión es la constatación de un hecho evidente y otra el deseo de cambio.
Fiel a la tradición republicana socialista, basada en la necesidad de establecer un régimen no hereditario, pero, sobre todo, con clara vocación social, Manuel Según Alonso afirmó que el republicanismo iba más allá del cambio de un monarca por un presidente, sino que debería basarse en la trilogía de Libertad, Igualdad y Fraternidad, junto con los de laicidad y democracia plena, afirmando, por lo demás, que no se podría conseguir mientras se mantuviese un sistema capitalista y neoliberal. Así pues, un cambio de sistema político sí, pero en clave socialista, desgranando en su ponencia lo que consideraba que era el socialismo: republicano, antineoliberal, comprometido con los refugiados e inmigrantes y con los desprotegidos, defensor de la igualdad, respetuoso con la plurinacionalidad de España y comprometido con los derechos fundamentales como serían los de la educación y la sanidad, sin olvidar su dimensión europeísta, ecologista y feminista.
Por su parte, Isabel Vilabella, presidenta de la Fundación Cultura y Progreso de la UGT, puso el énfasis en la necesidad de que la República debía contar con la aprobación de una agenda feminista basada en un conjunto de puntos fundamentales. El primero de ellos tendría que ver con la corresponsabilidad en el cuidado de las personas que lo necesitan, es decir, mayores, niños y personas dependientes. Esa corresponsabilidad debería ser pública, no circunscrita al ámbito privado en el seno de las parejas y familias. Muy vinculado, pero no sólo, con el anterior punto, sería el de la gestión del tiempo entre hombres y mujeres. Vilabella expuso la profunda diferencia existente en la forma de invertir el tiempo entre los hombres y las mujeres, fruto de la desigualdad existente tanto en relación con el género como con el nivel de vida. La agenda feminista incluiría la erradicación de la violencia de género, el pleno derecho del aborto sin las cortapisas que se generan desde las posiciones intimidatorias de los sectores contrarios a este derecho, la prohibición de los vientres de alquiler desde la convicción de que las mujeres no son contenedores que se pueden mercantilizar, y la abolición de la prostitución desde la contundente afirmación de que no se puede considerar una profesión.
Isabel Vilabella terminó con dos afirmaciones claras de cómo se podría llegar a la realización de esta agenda. La primera tendría que ver con la idea de pacto. Se hace necesario un acuerdo entre hombres y mujeres, pero también entre los hombres. Por fin, el establecimiento de la III República debería pasar en este campo feminista, que tendría que ver no con un colectivo, sino con la mitad de la población, pero que no posee ni disfruta de la mitad de la realidad, por un ejercicio de igualdad, pero, sobre todo, de equidad.
El sociólogo Rafael Egido realizó un breve recorrido histórico sobre el significado de la Monarquía en general, y en concreto en España, deteniéndose más en el momento de cambio de la Segunda República, y en el momento de la Transición.
Antonio Chazarra cerró el acto vertebrando su intervención en tres cuestiones. En primer lugar, realizó un homenaje a la Segunda República, a Negrín, y a los grandes socialistas que fueron fundamentales en aquel régimen, subrayando, además, el proceso de convergencia entre republicanos y socialistas desde 1909 con la Conjunción Republicano-Socialista, que para el orador hizo que los socialistas se hicieran más republicanos, y que los republicanos adquiriesen más motivaciones sociales.
La segunda parte de la intervención se centró en la figura de Luis Gómez Llorente en relación con la cuestión del voto particular que defendió, en nombre del PSOE, en el debate constitucional de 1978 en relación con la forma de gobierno a aprobar, y que luego hiciera que el Partido Socialista se abstuviera en el tercer apartado del artículo primero de la Constitución, el que establece que “la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria”. Gómez Llorente defendió en las Cortes el sentido histórico republicano del PSOE, su fidelidad con sus electores y con su programa, así como el ejercicio de responsabilidad de la formación en el proceso constituyente, manifestada por la abstención, con el fin de no fomentar ningún tipo de tensión, y conscientes los socialistas de que no contaban con la mayoría suficiente. Chazarra se detuvo en una parte fundamental del discurso de Gómez Llorente porque tendría que ver con el deseo de iniciar en la actualidad un proceso hacia la República, y que se condensa en el siguiente párrafo del voto particular:
"Es un axioma que ningún demócrata puede negar, la afirmación de que ninguna generación puede comprometer la voluntad de las generaciones sucesivas. Nosotros agregaríamos: se debe incluso facilitar la libre determinación de las generaciones venideras"
Esa idea tendría que ver, como decimos, para pensar en que el socialismo debería iniciar un proceso, nada fácil, hacia el establecimiento de la III República. Solamente cabrían dos vías para lograrlo: la de la reforma constitucional o la del referéndum, pero ambas siempre bajo los principios y vías que establece la democracia.
Por todo ello, el acto de la tarde del 14 de abril de 2023 no podía ser nostálgico, sino con vocación de futuro.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.