No entiende lo que ha ocurrido, pero no es tan difícil
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
En diversas noticias y crónicas periodísticas hemos leído que desde la noche electoral Feijóo estaría como “tocado” y que no entiende lo que ha ocurrido, lo que pasó el día de las elecciones. Y eso estaría detrás, seguramente, de la caótica la estrategia del PP de las últimas semanas.
El problema está cuando nuestras ideas y formas de ver el mundo, y en este caso, nuestro país, y cuando los medios de comunicación de la derecha, que son extremadamente poderosos y constantes, reafirman esa visión nuestra, y hasta la hacen más radical, y la repiten machaconamente, terminan por hacernos creer que estamos poseídos de la verdad absoluta, y que la mayoría de españoles y españoles nos va a respaldar, y de que el resto de visiones son lo peor, una especie de versiones moderna de la eterna antiEspaña, que solamente busca, al final, la destrucción de la misma, un hecho que todavía no se ha dado nunca desde que en Cádiz se inauguró la Historia contemporánea española.
Pero el problema se convierte en extremadamente grave cuando nuestra visión, aunque consigue un apoyo electoral muy grande, unido al de una fuerza más o menos afín, aunque más radical, ya que también consigue un respaldo electoral apreciable, es casi alcanzada por otra visión de España, la de la izquierda moderada, pero que se relaciona mejor con otras visiones de España, las de la izquierda menos moderada y las de los nacionalismos sin Estado, tanto conservadores como de izquierdas. Al final, estas otras visiones, al menos tres o cuatro si hacemos las distinciones entre los nacionalistas moderados y los que no lo son, superan a la otra visión y media de las derechas.
Y ahí está todo lo que hay que comprender, que hay más maneras de entender España, tan legítimas como las de las dos derechas, y que no se pueden estar menospreciando constantemente, o atacándolas día y noche por tierra, mar y aire, sin respiro, porque, además, no se trata ya de insultar al contrincante, sino, en última instancia, también a millones de españoles y españolas que votan o se identifican con esas otras formas de ver el país y que, al final, han demostrado, como decíamos, que se entienden mejor, sin negar sus tensiones internas, para presentar una alternativa que ha gobernado estos años y que puede reeditarse ahora.
Y así es en democracia, que hay muchas formas de entender la realidad, y en este caso, nuestro país, heterogéneo, a fin de cuentas, y ¡menos mal!
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.