¿Drama del socialismo?: Chile y los socialistas españoles
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
En un artículo anterior estuvimos comentando el editorial de El Socialista del 27 de septiembre sobre el golpe de Pinochet y la muerte de Allende, terminando sobre la pregunta acerca del drama del socialismo, cuando se afirmaba que, además del zarpazo que había supuesto la ofensiva internacional orquestada por el presidente Nixon para la experiencia socialista chilena, también había que tener en cuenta la carencia de fuentes de crédito y la “conjugación ya clásica de dos extremismos igualmente irresponsables: el de la derecha y el de la izquierda”.
Pues bien, los socialistas españoles afirmaban en la segunda parte del editorial, y que llevaba por subtítulo “¿Drama del socialismo?”, que tener el gobierno no significaba necesariamente tener el poder. El drama del socialismo consistía en que cuando se establecía por vías legales y pacíficas tropezaba con la resistencia pasiva o activa, e incluso, armada de sus adversarios, mientras que si se instauraba a través de la dictadura del proletariado, se negaba a restaurar las libertades pues se podrían emplear contra él.
En este sentido, el periódico planteaba el caso español, del golpe que terminó con la República, una situación que no era la misma exactamente a la de Chile, pero que se quería resaltar para intentar sacar algunas conclusiones comunes. Se interpretaba que si hubiera habido un gobierno socialista, y no uno “pequeño burgués”, ineficaz, se hubiera frenado la sublevación en un breve plazo de tiempo, suministrando armas al pueblo, abriendo el camino al socialismo dentro de la legalidad republicana, sin dictadura de ninguna especie, pero, claro estaba, empleando una violencia necesaria y correspondiente a la violencia del adversario. Las leyes de la República hubieran bastado para frenar a la reacción y a los extremismos perturbadores de la marcha hacia el socialismo. El periódico quería insistir en que el socialismo dentro de la libertad era no solamente posible, sino necesario.
Los errores, tanto de la República española, como de la experiencia chilena, y los había habido, no podían justificar lo que les había pasado a ambas.
Las dos experiencias confirmarían el valor del socialismo, “a condición de templar el ánimo dándole firmeza inquebrantable”.
En una palabra, los socialistas españoles hacían crítica y autocrítica de las dos experiencias, pero reafirmaban su valor y su fe en el socialismo democrático.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.