Niños inmigrantes de primera y de segunda o el racismo evidente
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Toda esta historia de los niños inmigrantes que proceden de África, protagonizada por las dos derechas españolas, y que ha desembocado en la ruptura entre ambas por iniciativa de la más extremista, además de esconder otros aspectos que ahora no vienen al caso, es de una frivolidad mayúscula con connotaciones de extrema gravedad porque, al final, las frivolidades si atañen a las personas desfavorecidas o que sufren intensamente son intolerables.
Esa frivolidad sobre la falta de solidaridad y de empatía pueden dar una imagen pésima de nuestro país, ese al que tanto aman con pasión de banderas, gritos, rosarios, manifestaciones y lamentos sobre los peligros que le asolan, ya sean procedentes de los nacionalistas catalanes en su particular vorágine de banderas y lazos, ya de los inmigrantes africanos en cayucos. Afortunadamente, una gran parte de los españoles, otros universos políticos y sociales y dos futbolistas extremadamente jovencitos, fruto ambos de la inmigración, estarían salvando, ¡qué cosas!, esa imagen en el mundo.
Pero, además, resulta que hace poco, ante el horror que se padece de forma injusta en Ucrania los españoles decidieron por unanimidad acoger a chavales ucranianos para evitarles la guerra. España no podía dejar de asumir su responsabilidad y no se escatimaron esfuerzos y recursos. Había que hacerlo y se hizo.
¿Por qué los niños y niñas ucranianos podían entrar con todas las facilidades en España y, por otro lado, queremos mandar a la Armada a cerrar las aguas territoriales para evitar que se nos “inunde”, supuestamente, el país con chavales africanos? Pues no lo duden, por racismo puro y duro, nada más. No se trata de intentar buscar soluciones para evitar esas migraciones donde tantas personas se juegan la vida en el Mediterráneo o en el Océano Atlántico, simplemente se trata de que a este país no lleguen “negros y moros”. Si otros levantan muros en la frontera con México o en Palestina, nosotros debemos, según nuestras derechas, levantar bloqueos marítimos con buques de guerra. El sufrimiento de latinoamericanos, palestinos o africanos no es que sea secundario, es que nos importa un pimiento.
Afortunadamente, una gran parte de españoles, otros universos políticos y sociales y esos chavales que parecen dioses del fútbol no somos así, ni mucho menos, ni lo seremos nunca.
Bienvenidos los chavales ucranianos, bienvenidos esos chicos africanos, que vienen ateridos de frío, y muchas veces solos sin padre, Solo nos queda el deber de ayudar, de mitigar su frío, y la obligación moral de evitar el sufrimiento físico y moral, demostrando que somos un país de grandeza, sin banderitas ni con lamentos mirando que la providencia evite la destrucción de España o que se “islamice”.
Insisto, no lo olviden, detrás siempre hay racismo puro y duro, adornado con lo que se quiera.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.